Novichok quiere decir «recién llegado». Es el gas nervioso que emplearon para intentar acabar con la vida del disidente ruso, Alexey Navalny, de 44 años, que convalece en el hospital Charité de Berlín. Los novichok son una familia de armas químicas que se crearon en los laboratorios de la antigua Unión Soviética al final de la Guerra Fría. Estaban concebidos para no ser detectados y ser eficaces en mínimas cantidades. Navalny no notó nada cuando tomó su té antes de embarcarse el pasado 20 de agosto rumbo a Moscú.

En el vuelo desde Siberia, donde había participado en actos con gobernadores opositores, se sintió tan mal que se encerró en el baño hasta que el avión aterrizó de emergencia en Omsk. Allí estuvo en coma inducido. Los médicos rusos aseguraron que Navalny no había sido intoxicado, como denunciaba su equipo.

Su familia y sus asesores lograron el visto bueno para trasladarse finalmente a Berlín, donde lleva ingresado desde hace diez días. Ha estado vigilado por la policía, ya que el gobierno alemán consideraba que su vida podría correr peligro.

El hospital Charité apuntó primero que los primeros análisis apuntaban a que el disidente había sido envenenado. Este miércoles se ha confirmado que sus atacantes habían empleado novichok, la misma sustancia con la que pretendieron acabar con la vida del doble agente Serguei Skripal y su hija en Salisbury en marzo de 2018.

Hay graves preguntas que solo el gobierno ruso puede y debe responder», dice la canciller alemana, Angela Merkel

La canciller alemana, Angela Merkel, ha señalado que Navalny ha sido «víctima de un crimen», según el análisis del laboratorio especial de las Fuerzas Armadas. «Hay graves preguntas que solo el gobierno ruso puede y debe responder», ha señalado Merkel.

Alemania ha informado a la UE y la OTAn sobre la investigación. «Decidiremos juntos una respuesta conjunta apropiada a la luz de las acciones de Rusia. El crimen contra Alexey Navalny va contra los derechos y valores fundamentales que defendemos», ha remarcado. Merkel ha dejado claro: «Navalny ha sido víctima de un atentado con armas químicas».

El Ministerio español de Exteriores ha declarado que, tras estas revelaciones hechas públicas por el gobierno alemán, «España espera una investigación exhaustiva de estos hechos por parte de Rusia y el enjuiciamiento de los responsables».

Cómo mata el ‘novichok’

Vil Mirzayanov, un científico soviético que huyó a Estados Unidos, fue quien aportó más datos sobre esta nueva generación de gases nerviosos, los novichok. Puede dispersarse de diversas maneras, incluida como aerosol. Según Mirzayanov, el más potente puede ser entre diez y 100 veces más tóxico que un gas nervioso convencional.

Son un centenar de compuestos. Los más desarrollados con el novichok-5 y novichok-7, destinados a uso militar. Los crearon en la Unión Soviética en los años 70 y 80 para eludir los controles internacionales sobre armas químicas.

«Son mucho menos conocidos que otros gases nerviosos y su toxicidad es muy superior a otros», dijo Alastair Hay, toxicólogo a The Guardian, después del envenenamiento de Skripal. Los novichok se conocen como agentes binarios, porque se componen de dos sustancias que no son letales por separado.

Estos gases nerviosos se dispersan como polvo finísimo de modo que pueden atravesar trajes de protección poco sofisticados. Al igual que otros gases nerviosos como el sarín el VX bloquean una enzima del sistema nervioso, la acetilcolinesterasa. Impide que se desactive la acetilcolina. Los efectos son bloqueo muscular, espasmos, incontinencia y muerte, incluso con dosis muy reducidas.

La identificación de la sustancia tóxica con la que se envenenó a Navalny da muchas pistas sobre los autores del crimen. El novichok no es de fácil fabricación y son los rusos, herederos de la URSS, los que tienen laboratorios militares preparados para hacerlo. En el caso del agente Skripal los expertos llegaron a identificar una instalación militar en Shkhany como su lugar de fabricación.

Cuando se identificó que Skripal había sido intoxicado con novichok, Reino Unido apuntó al Kremlin como autor o inspirador del ataque contra el doble agente. Es una sustancia sofisticada que no está al alcance fácilmente de entidades que no sean Estados potentes, y de hecho lleva el sello ruso de fábrica.

Era la primera vez que Rusia era sospechosa de realizar un ataque fuera de su territorio contra un ciudadano con residencia en Reino Unido. El envenenamiento desencadenó la llamada crisis de los espías.

Reino Unido identificó como autores del intento de asesinato contra Skripal y su hija a Alexander Mishkin y Anatoly Chepiga, agente de la inteligencia militar rusa (GRU), que habían entrado al país bajo las identidades falsas de Alexander Petrov y Ruslan Boshirov. Rusia, como suele hacer, lo negó todo.

Antes que con Skripal y su hija se sabía a ciencia cierta que un joven científico soviético Andrei Zheleznyakov había sufrido serios daños en 1987 que le condujeron a la muerte por una exposición accidental al novichok, según relata The Guardian.

Aparecieron círculos en mis ojos: rojos y naranjas. Perdí la respiración. Me invadió el temor. Me ha atrapado», dijo uno de los científicos creadores de los ‘novichok’ tras envenenarse

El científico explicó en una entrevista a Novoye Vremya, publicada en 1992, qué efectos sintió: «Aparecieron círculos alrededor de mis ojos: rojos y naranjas. Perdí la respiración. Me invadió el temor. Sabía que algo había pasado. Me senté y dije a mis colegas: ‘Me ha atrapado'». Murió cinco años después, tras furrir cirrosis, hepatitis, daños en el sistema nervioso y epilepsia.

Decidió hacerlo público para desvelar los detalles del programa de armas químicas desarrollado por la URSS incluso años después de que George Bush y Mijail Gorbachov firmaran el Acuerdo de No Proliferación de Armas Químicas.

Con sus revelaciones, y su martirio, Zheleznyakov, que había participado en la creación del monstruo, dio datos cruciales sobre el gas más letal jamás conocido.