El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha anunciado una crisis de Govern para sustituir a los consellers Àngels Chacon, de Empresa, Miquel Buch, de Interior, y Mariàngela Vilallonga, de Cultura. La crisis dejará al PDeCat sin representantes en el Consell Executiu, puesto que Chacon es la única consellera que permanece fiel al partido que preside David Bonvehí y no se ha sumado al proyecto que lidera Carles Puigdemont.

El ex eurodiputado del JxCat Ramon Tremosa, muy próximo a Puigdemont, sustituirá a Chacon al frente de la conselleria de Empresa. Buch, por su parte, cederá el testigo esta tarde al abogado Miquel Samper, hasta ahora regidor neoconvergente en el Ayuntamiento de Terrassa. Tremosa y Samper tomarán posesión del cargo esta misma tarde, mientras que Vilallonga seguirá al frente de Cultura hasta el próximo martes, cuando el Consell Executiu acordará el nombramiento de su sustituta, Àngels Ponsa.

Sin fecha electoral

El Departamento de Presidencia ha confirmado esta mañana la remodelación del ejecutivo catalán, que se oficializará en la toma de posesión de Tremosa y Samper prevista para esta tarde. De este modo, Quim Torra esquiva la inhabilitación que probablemente confirme el Tribunal Supremo en las próximas semanas, y contaría con un gobierno a medida para los meses posteriores, en los que el republicano Pere Aragonés ejercerá como presidente en funciones.

La remodelación de Govern confirmaría la intención de Torra de evitar una convocatoria inminente de elecciones pese a su inhabilitación. Y tanto JxCat como ERC han secundado públicamente la exigencia de Torra de no proponer un candidato alternativo a la presidencia si se confirma la inhabilitación por desobediencia.

El próximo día 17 Torra comparecerá ante el Tribunal Supremo para defender su recurso contra la inhabilitación a la que le condenó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, aunque el propio president ha reconocido públicamente que no confía en que ese recurso tenga éxito. Torra deberá abandonar entonces la presidencia, aunque ya ha anunciado su intención de «volver a desobedecer» mientras Esquerra clama por «pactar la respuestas» en pleno clima preelectoral en Cataluña.

Purga del PDeCat

En este contexto, la salida de Chacon respondería a la crisis abierta entre los herederos de Convergencia y permitiría a Junts cohesionar el bloque de Govern, eliminando cualquier vestigio del PDeCat. El cese de la hasta ahora consellera permite además de limitar la proyección de la candidata in péctore del PDeCat en las próximas elecciones.

De Chacon depende además, en ultima instancia, la aprobación del Decreto de cámaras con el que el Govern pretende otorgar a las cámaras de comercio representatividad en el diálogo social al mismo nivel de patronales y sindicatos. Un decreto largamente reclamado por el presidente de la Cámara de Barcelona, Joan Canadell, y firmemente apoyado por Torra y Puigdemont.

En el caso de Miquel Buch, el conseller de Interior ha sido el principal blanco de las críticas de Torra entre las filas de su propio partido por la gestión de los Mossos en las manifestaciones independentistas posteriores a la sentencia del 1-O. Según algunas fuentes, sin embargo, habría sido el propio Buch el que ha solicitado la salida del Govern.

Samper, por su parte, se distinguió en septiembre de 2017 por participar en las manifestaciones contra los registros policiales en la sede de Unipost, la empresa que debía realizar el «mailing electoral» del referéndum de independencia. Una oposición que le llevó ante la justicia, acusado por la Guardia Civil de haber mantenido una actitud «no pacífica» al alentar esas protestas.

Vilallonga, por su parte, se ha convertido en una de las piezas más polémicas del Govern en los últimos meses por sus declaraciones sobre el uso del castellano en TV3.