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Bloomberg, el álter ego demócrata de Trump

El ex alcalde de Nueva York y el presidente son millonarios, con una marca propia y un historial de racismo y misoginia

Bloomberg aspirante demócrata

Las imágenes de Mike Bloomberg y Donald Trump en una simulación del Monte Rushmore. CARMEN VIVAS

¿Es Trump invencible? La gran pregunta que se plantean los demócratas en su carrera para elegir al candidato a la Casa Blanca en las elecciones del 3 de noviembre de 2020 es quién de los aspirantes tendrá más posibilidades de batir al actual presidente, Donald Trump.

¿Es mejor un centrista joven como Pete Buttigieg, un ex vicepresidente con experiencia como Joe Biden, una mujer extraordinariamente competente y de izquierdas como Elizabeth Warren, una moderada como Amy Klobuchar o bien el milmillonario Mike Bloomberg?

De todos ellos quien puede ser el álter ego de Donald Trump es el ex alcalde de Nueva York, mini Mike (mide 1,73) como le llama el actual presidente (1,90). Los dos son milmillonarios, aunque la fortuna de Bloomberg es 20 veces la de Trump, presumen de ser hombres hechos a sí mismos y políticamente no se encuadran en el establishment de demócratas y republicanos.

La carrera por la candidatura demócrata ha comenzado de forma caótica con los caucus de Iowa, donde quedó por delante Pete Buttigieg, seguido muy de cerca por el senador por Vermont, Bernie Sanders, quien también se impuso en las primarias de New Hampshire.

Este sábado se ha celebrado el caucus en Nevada, donde ha ganado claramente el senador por Vermont Bernie Sanders, y el último día de febrero tienen lugar las primarias de Carolina del Sur. Son dos estados con mayor diversidad racial que Iowa y New Hampshire.

Pero la competición realmente despega el llamado Supermartes, el 3 de marzo, cuando estarán en juego la tercera parte de los delegados demócratas en liza. En esa fecha se celebran primarias en 14 estados y es cuando Mike Bloomberg se pondrá a prueba.

El milmillonario que fue alcalde de Nueva York durante tres mandatos (2002 a 2013) ha renunciado a competir en los primeros cuatro estados porque se incorporó a la carrera el pasado mes de noviembre, cuando el resto de los candidatos llevan ya un año o más en campaña. 

Nadie antes ha tenido éxito con un arranque tan tardío, y sin haber triunfado en Iowa y/o New Hampshire, pero Bloomberg no es un candidato al uso. Como no lo fue Trump en 2016. Ni lo es ahora.

A pesar de no haber competido todavía, la media de los sondeos que realiza RealClearPolitics le sitúa en el trío de cabeza, junto a Bernie Sanders y Joe Biden. Sus buenas perspectivas hicieron posible que participara en el debate del miércoles 19 de febrero en Las Vegas junto a los más sólidos aspirantes: el ex vicepresidente Joe Biden, el senador por Vermont, Bernie Sanders, la senadora Elizabeth Warren, la senador Amy Klobuchar, y el ex alcalde de South Bend, Pete Buttigieg.

Su intervención fue decepcionante. Es cierto que estaba en el objetivo de todos los demás, que arremetieron contra él sin piedad, sobre todo la senadora Elizabeth Warren, y el senador Bernie Sanders.

Pero la senadora Elizabeth Warren, muy elocuente y muy curtida en debates, logró dejarle en evidencia por su historial con las mujeres (su empresa ha tenido varios casos de acoso saldados con acuerdos extrajudiciales, por sus propios comentarios machistas y por su política racista cuando fue alcalde de Nueva York). Para Warren fue como un despertar, ya que sus logros en las votaciones son de momento muy limitados.

Las dudas sobre sus posibilidades reales de imponerse frente al favorito, Bernie Sanders, se han multiplicado esta semana. «Michael Bloomberg, ¿contendiente serio o candidato de la vanidad?», titula el Financial Times un artículo de la edición de fin de semana.

El presidente Donald Trump se burló de su pobre actuación, que, a su juicio, fue «la peor en toda la historia». Trump también suele presumir de cómo Bloomberg dijo en ocasiones que admiraba al millonario del sector inmobilitario y actual inquilino de la Casa Blanca.

La campaña de Bloomberg se articula en torno al lema Mike will get it done! en un juego con el eslogan de Boris Johnson sobre el Brexit (Get Brexit done) y una alusión clara a que es el único que podrá vencer a Trump.

El objetivo de Bloomberg y su monumental equipo de comunicación es que los demócratas descarten a Bernie Sanders, a quien consideran su rival más fuerte. Sanders se define como demócrata socialista y Trump le retrata como la encarnación del comunismo.

El veterano senador ya lo intentó en 2016, pero fue finalmente Hillary Clinton, ex secretaria de Estado y ex primera dama, quien se enfrentó a Trump a quien ganó en votos populares, pero no en votos electorales.

El veterano senador por Vermont, que sufrió un infarto hace un par de meses, es el preferido como contendiente por Donald Trump. Le permitiría presentar una campaña de polarización extrema, un terreno en el que Trump se mueve de maravilla. 

Bloomberg está intentado que el desliz del debate se olvide pronto. Cuenta con una maquinaria bien engrasada a su servicio. Ha gastado más de 300 millones de dólares solo en anuncios, desde spots audiovisuales hasta memes a cargo de influencers con dominio de Instagram.

Es el único candidato que se autofinancia. De momento no ha aceptado apoyo financiero de donantes. Puede permitírselo. La fortuna de Bloomberg ronda los 62.000 millones de dólares, según estimaciones de Forbes.

Tiene más patrimonio que todos los demás candidatos juntos, incluido Trump. Y es 620.000 veces superior al de Pete Buttigieg, que apenas cuenta con unos 100.000 dólares. Si fuera presidente, sería el más rico de la Historia. ¿Es suficiente ser exultantemente rico para llegar a la Casa Blanca? No, pero ayuda mucho.

Ha contratado un megaequipo de asesoramiento y comunicación que cuenta con más de 2.000 personas distribuidas por 43 estados. Están bien pagados, como mínimo 70.000 dólares al año, y cuentan con recibir sus sueldos hasta noviembre, pase lo que pase en la carrera electoral.

Según The New Yorker, son quienes están fabricando un nuevo perfil de Bloomberg, quien está dispuesto a invertir 10.000 millones de dólares en nacer de nuevo (como objeto de deseo del gran público). De momento, su historial pesa mucho más.

Dos marcas: Trump versus Bloomberg

Trump y Bloomberg son como las dos caras de una misma moneda. De hecho, en el pasado se han profesado admiración, como bien recuerda el presidente de EEUU. «Dijo que me quería», suele recordar en sus mítines.

Bloomberg ha reconocido que, si bien no coincide con muchos planteamientos de Trump, en las distancias cortas es un hombre divertido y afable, con quien se ha entendido bien.

Los dos se han transformado en marcas de éxito, Trump y Bloomberg. Sus empresas llevan sus nombres, y su relación con sus partidos es circunstancial.

De hecho, Bloomberg era republicano cuando empezó como alcalde, apoyó la reelección de George W. Bush, pero luego respaldó a Obama en 2012. Trump ha transformado el Partido Republicano desde su irrupción como candidato excepcional en 2016.

La senadora Elizabeth Warren aprovechó que los dos son inmensamente ricos para echárselo en cara a Bloomberg. «Sería muy peligroso que los demócratas sustituyéramos en la Casa Blanca a un millonario por otro», dijo Warren esta semana, quien quería dejar claro que el ex alcalde de Nueva York se diferencia poco del actual presidente.

Los dos presumen de ser hombres hechos a sí mismos. En realidad, es cierto en el caso de Mike Bloomberg, que nació un 14 de febrero de 1942 en una familia de clase media de Medford, Massachusetts. Su padre, William, era contable en una lechería y su madre, Charlotte, ama de casa.

Sin embargo, el padre de Donald Trump ya hizo fortuna en el sector inmobiliario, si bien su abuelo había llegado de Alemania con una maleta donde cabía todo lo que tenía y su madre era una empleada doméstica originaria de Escocia cuando conoció a su padre, ya millonario.

William Bloomberg nunca llegó a superar los ingresos de 6.000 dólares anuales y trabajó toda su vida seis o siete días a la semana. En esa cultura del esfuerzo se educó el ex alcalde de Nueva York. Su padre murió a los 57 años y su madre a los 102. Suele decir que tiene planeado vivir hasta los 125.

«Mi madre me enseñó que uno tenía que hacer lo que tenía que hacer y sin quejarse», cuenta Bloomberg en su autobiografía, Bloomberg by Bloomberg, publicada en 1997. También relata cómo al informar a su madre de que había sido admitido en la Harvard Business School, ella le dijo: «No dejes que se te suba a la cabeza».

Bloomberg declara ser una persona de familia gracias a ellos, y a su hermana Marjorie. De origen judío, se casó en 1976 y tiene dos hijas, Emma, volcada en organizaciones filantrópicas y Georgina, que fue jinete y ahora escribe novelas.

Michael Bloomberg, que es abuelo dos veces, se divorció en 1993 y no se ha vuelto a casar, pero su pareja desde el año 2000 es Diana Taylor, quien fuera superintendente de bancos de Nueva York. Trump, sin embargo, se ha casado tres veces, la última con Melania, una modelo nacida en Eslovenia, y tiene cinco hijos, entre ellos Ivanka, que le asesora en la Casa Blanca al igual que su yerno, Jared Kushner.

Allí estaba con 39 años y con un mensaje que resonaba en mi cabeza: ‘Aquí tienes 10 millones de dólares. Eres historia'», relata Bloomberg sobre su despido de Salomon Brothers

Arranca sus memorias Mike Bloomberg con un acontecimiento que marcó su destino. «Allí estaba, con 39 años, y con un mensaje que resonaba en mi cabeza: ‘Aquí tienes diez millones de dólares. Eres historia'».

Le habían echado de su bien remunerado empleo en Salomon Brothers. Empezaba el mes de agosto de 1981 en la calle después de haber dedicado 15 años de su vida, 12 horas al día, seis días a la semana a la compañía financiera.

¿Qué hizo entonces? Creó su propia compañía de información financiera, Bloomberg, un negocio que le ha llevado a amasar la octava fortuna de Estados Unidos.

Posee actualmente el 88% de esta compañía, que obtuvo 10.000 millones de dólares de beneficios en 2018. Emplea a 20.000 personas en 120 países. Presume de ser el mayor filántropo de EEUU. Ha prometido que venderá la empresa si es presidente. También renunciará al sueldo.

Los negocios de Trump son mucho más turbios y menos transparentes que los de Bloomberg. La fortuna del presidente se estima que supera los 3.000 millones de dólares, muy inferior a la de Bloomberg.

En un guiño simbólico para trasladar la idea de cómo se parecen Trump y Bloomberg, al menos cuando hablan, Politico ha recopilado varias frases de los dos y nos invita a adivinar quién dijo qué. Por ejemplo: «La gente necesita saber que la vida, nos guste o no, se basa en un quid pro quo» (Bloomberg lo escribe en sus memorias, pero lo suscribiría Trump). «Si alguna vez compito por la Presidencia, lo haré como demócrata antes que como republicano, y no es porque sea más liberal, sino porque soy un conservador» (Trump en una entrevista en 1990).

El senador Bernie Sanders, en respuesta a los ataques de Bloomberg que se refiere a cómo el presidente no oculta su preferencia por el senador por Vermont como contrincante, ha rescatado una foto de Bloomberg y Trump juntos en actitud muy amistosa jugando al golf para insistir en la idea de Warren: son más de lo mismo.

Hay entre ellos algunas diferencias sustanciales como la batalla que libra Bloomberg para que se controle el uso de armas en Estados Unidos, mientras que Trump es un firme defensor de la segunda enmienda, pese a las matanzas que han tenido lugar bajo su mandato.

A Trump no le importa parecer machista o racista, pero a Bloomberg sí, aunque alguna de sus citas son terribles. «Es un hecho que si una mujer pasa por una construcción y no escucha un silbido volverá a pasar una y otra vez hasta que lo oiga». «Dejadme que lo diga claramente: estoy soltero, soy heterosexual, millonario en Manhattan. ¿Qué te parece? Es como un sueño húmedo».

De hecho, Jamelle Bouie escribe en The New York Times sobre el «liberalismo trumpista de Michael Bloomberg», en relación a su racismo latente. «Donald Trump es quien es como político por su visión racista y sin complejos de la nación americana. La América de Trump es blanca, y ve que es su misión proteger a los blancos de los negros, y de todos aquellos de otras razas que ponen en peligro el estatus de los blancos», escribe Bouie, que considera que Bloomberg es su equivalente demócrata.

Bound se basa en el historial de Bloomberg como alcalde de Nueva York, cuando ordenó a la policía que aplicara la norma denominada stop and frisk (parar y registrar) que se aplicó de forma indiscriminada especialmente con la población afroamericana. Ahora Bloomberg ha dicho que lo lamenta, pero no es fácil que estas comunidades lo olviden. El 80% de los 4,4 millones de personas registradas por esta táctica eran afroamericanos, sobre todos varones jóvenes.

Según el columnista de The New York Times, «dado su historial, Bloomberg es alguien que podría consolidar el trumpismo, con otras formas… Sí, Bloomberg puede que sea quien pueda derrotar a Trump en las urnas, pero también es quien podría poner el sello trumpista al liberalismo americano». ¿Sobrevivirá el trumpismo a Trump?

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