Derrota tras derrota. La segunda jornada de la batalla entre Boris Johnson y el Parlamento ha servido para confirmar que el primer ministro calculó mal la fuerza de la auténtica sede de la soberanía popular. Los diputados británicos han aprobado este miércoles forzar por ley a Boris Johnson a pedir una prórroga del Brexit a Bruselas por 327 votos a favor y 299 votos en contra, en el caso de que no haya acuerdo de salida cuando se celebre la cumbre europea del 19 de octubre.

Los parlamentarios se han unido contra el Gobierno de Boris Johnson para frenar una salida sin acuerdo, una posibilidad que ha hecho caer la libra esterlina a niveles del euro. Westminster se ha plantado frente a Boris Johnson.

Horas más tarde, la Cámara también ha tumbado la aspiración de Boris Johnson de convocar unas elecciones generales que le permitiesen, según las encuestas, reforzarse en el poder. El primer ministro necesitaba para ello recabar 434 votos a favor de su moción -dos tercios del Parlamento- pero no pudo superar los 298. Votaron en contra 56 parlamentarios.

Los laboristas no apoyaron la convocatoria, y advirtieron de que sólo lo harían si antes Johnson era forzado a solicitar la prórroga que evite un Brexit sin acuerdo en el mes de octubre.

«Creo que Corbyn se ha convertido en el primer líder de la oposición en la historia democrática de nuestro país en rechazar la invitación a unas elecciones. Sólo puedo especular sobre las razones de sus dudas. La conclusión obvia es que me temo que no cree que pueda ganar», ha reaccionado el premier tras su derrota parlamentaria.

El Brexit sin acuerdo el 31-O, más lejos

La segunda y definitiva votación sobre esta iniciativa legislativa casi ha sido un calco de la primera de la tarde (329 a favor y 300 en contra).  Así las cosas, la demanda de prórroga hasta el 31 de enero, si no hay acuerdo de salida a mediados de octubre como parece, irá este jueves a la Cámara de los Lores. Los conservadores ya dan por perdido el pulso y no van a obstaculizar que se apruebe la medida y la sancione la Reina.

El objetivo es hacer imposible un Brexit sin acuerdo. Boris Johnson había prometido desde que asumió el poder que el Reino Unido saldría el 31 de octubre «sí o sí». Pero va a ser que no.

Como había anunciado, después de este golpe a sus intenciones, el primer ministro ha intervenido este miércoles en los Comunes para defender que se anticipen las elecciones al 15 de octubre. Boris Johnson mantiene que esta demanda de prórroga supone «entregar el control del proceso a nuestros socios».

Según Johnson, «aquí se ha apoyado parar, torpedear cualquier tipo de negociación». Por ello, ha defendido que ha llegado el momento de que sean los británicos los que decidan si es él o el líder laborista, Jeremy Corbyn, quien ha de ir a Bruselas. «Este país saldrá de la UE el 31 de octubre», ha repetido, confiando en que aún puede hacer su santa voluntad. Su intervención de la tarde ha sido más de lo mismo: una repetición de su mantra sobre la salida el 31 y su demanda de elecciones.

La líder liberaldemócrata, Jo Swinson, ha hecho un llamamiento para que los diputados dejen de lado los intereses particulares y actúen pensando en el interés nacional. Ha declarado que ha sido vergonzosa la manera en que los conservadores han tratado a quienes han votado contra el gobierno de Johnson. Los 21 disidentes conservadores tendrán que dejar el grupo parlamentario, y no concurrirán como candidatos en los próximos comicios. A no ser que cambie el liderazgo radicalmente.

Ha añadido que los británicos deben ir a las urnas de forma ordenada y en calma, no baja la amenaza de una salida sin acuerdo.

Las votaciones de esta intensa jornada, que Boris Johnson califica de «rendición», han sido posibles gracias a que el martes el Parlamento logró recuperar el control de la agenda del Brexit. Trescientos veintiocho diputados se inclinaron por hacerlo y 301 secundaron al Gobierno de Boris Johnson, que había perdido su mayoría justo en esa sesión.

El diputado Phillip Lee se pasó a los liberaldemócratas en clara discrepancia con el populismo y el nacionalismo del actual Partido Conservador.

Esta rebelión parlamentaria se ha llevado a cabo después de que el primer ministro solicitara a la Reina suspender temporalmente las sesiones de los Comunes durante cinco semanas, desde el 9 de septiembre al 14 de octubre, cuando la soberana lea el discurso del gobierno. Es una medida legal, como ha señalado este miércoles el tribunal de Londres, pero resulta excepcional la duración del cierre, cinco semanas, en plena crisis del Brexit.

En su primera sesión de preguntas en el Parlamento, Boris Johnson ha arremetido contra el líder laborista, Jeremy Corbyn, a quien ha acusado de tener miedo a acudir a las urnas. «Deje que voten los británicos el 15 de octubre», ha remarcado el primer ministro.

Los laboristas llevan meses reclamando un anticipo electoral pero ahora dan prioridad a que se evite una salida sin acuerdo. Una vez que se garantice por ley que no habrá salida sin acuerdo, los laboristas darán su luz verde, según Corbyn.

Hay división entre los laboristas sobre cómo proceder a partir de ahora. La mayoría no se fía de Boris Johnson y quiere asegurarse de que no hay salida sin acuerdo antes de dar su visto bueno a la convocatoria electoral. Temen que si hay comicios el 15 de octubre, después Boris Johnson, en caso de reforzar su mayoría, anule todo lo aprobado por el Parlamento y conduzca al Reino Unido al abismo de una salida sin acuerdo.

Los conservadores tienen ahora 289 parlamentarios y sus aliados unionistas norirlandeses cuentan con 10. Ni siquiera Boris Johnson ya tiene la mayoría, y además hay disidentes en sus filas. Los laboristas tienen 247 escaños, los nacionalistas escoceses, 35, y los liberaldemócratas, 15. Sin la oposición laborista no hay manera de sumar los dos tercios requeridos para anticipar las elecciones.

Rebelión ‘tory’

Veintiún conservadores se rebelaron contra el gobierno de Boris Johnson el martes. Fueron expulsados. Entre ellos, está el europeísta Kenneth Clarke, el decano de los Comunes, y el nieto de Winston Churchill, Nicholas Soames. Kenneth Clarke ha pedido a Boris Johnson que deje de considerar esta crisis como «un juego». En su opinión, hay una vía para negociar con la UE, que quiere un acuerdo desesperadamente.

En su discurso de despedida, Nicholas Soames ha recordado que siempre ha defendido que se ejecute el resultado del referéndum del Brexit, en el que ganó la opción de la salida de la UE el 23 de junio de 2016 por algo más de un millón de votos.

«Voté por el Acuerdo de Retirada cada vez que se ha presentado en esta Cámara, que es más de lo que se puede decir del primer ministro, el presidente del grupo parlamentario y otros miembros del gobierno, cuya seria deslealtad ha sido una inspiración para todos nosotros», ha dicho Soames. Ha confirmado que no va a presentarse en las próximas elecciones, después de 37 años al servicio de los Comunes.

«Es muy triste acabar de esta manera y por ello espero fervientemente que esta Cámara vuelva a descubrir el espíritu del compromiso, la humildad y el entendimiento que nos permita finalmente llevar a cabo esta misión vital en interés de todo el país, algo que ha sido dejado de lado, mientras que nos hemos dedicado demasiado tiempo a pelearnos sobre el Brexit», ha explicado, en unas palabras marcadas por una profunda emoción.

Muchos se han preguntado si Winston Churchill, sobre quien Boris Johnson escribió El Factor Churchill, hablaba por voz de su nieto.