Boris Johnson ha apostado fuerte y lo ha ganado todo. Los conservadores son los triunfadores indiscutibles del 12-D con una mayoría absoluta (365 escaños de un total de 650) que remonta a los tiempos de Margaret Thatcher. Deja noqueada a la oposición, desde los laboristas, cuya derrota es memorable, a los liberaldemócratas.

Una vez concluido el recuento, Boris Johnson ha acudido al Palacio de Buckingham para recibir el encargo de la Reina de formar gobierno. Ante el 10 de Downing Street, ha declarado que ha llegado la hora de «sanar heridas». Ha prometido tener en cuenta a quienes no eran partidarios de salir de la UE.

Horas antes, un exultante Boris Johnson decía: «Es nuestro deber culminar el Brexit. Es una decisión irrefutable del pueblo británico. Lo haremos el 31 de enero sí o sí… Vamos a culminar este cambio y nosotros también cambiaremos. Somos el partido de la unidad, el partido del pueblo».

Haremos realidad el Brexit el 31 de enero de 2020 sí o sí. Es una decisión irrefutable del pueblo británico», dice Boris Johnson

«No os defraudaré», ha subrayado el primer ministro conservador, que se mantendrán en el puesto. Johnson ha terminado su alocución con sentido del humor: «Vamos a hacer realidad el Brexit. Pero primero vamos a hacer realidad el desayuno».

Los británicos han creído eso de que si votas conservador «tu coche irá más rápido y tu novia llevará una talla más de sujetador». Es decir, serás un triunfador. Como Boris. El titular de The Independent refleja lo que ha pasado el 12-D en dos palabras: «Johnson desatado».

Los conservadores logran 365 escaños y conquistan numerosos feudos tradicionalmente laboristas. El partido liderado por Corbyn pierde 59 diputados y se quedan con 203, mientras los liberaldemócratas se quedan con 11, uno menos que en 2017.

Los nacionalistas escoceses tienen ya 48 representantes en Westminster, mientras que los unionistas norirlandeses pasan a ocho (de 10) pero ahora serán irrelevantes porque los tories cuentan con una amplísima mayoría (326 es la cifra mágica).

El Sinn Fein consigue siete diputados, ausentes en Westminster, cuatro los galeses de Plaid Cymru, y dos el SDLP de Irlanda del Norte. El Partido Verde y la Alianza NI cuentan con un diputado cada uno. El Partido del Brexit, que lidera Nigel Farage y fue el gran triunfador en las elecciones europeas, no obtiene ningún escaño. Farage optó por echarse a un lado en las circunscripciones donde un conservador fuera favorito.

Justo después de saber que mantenía su escaño en Uxbrigde, Boris Johnson, acompañado de su joven novia Carrie Symonds, ha dicho: «Es una elección histórica… una oportunidad de cambiar este país a mejor y desarrollar el potencial de toda la nación. Nuestro gobierno conservador por la nación ha logrado un mandato poderoso para culminar el Brexit».

«Get Brexit done» (hagamos realidad el Brexit) ha sido su gran apuesta para la victoria. Los británicos, hastiados de un proceso que empezó hace ya tres años y medio con el triunfo del a la salida de la UE, han querido creer en un líder conocido por su falta de respeto a la verdad. Ha podido más el hartazgo.

Primero se aprobará antes de Navidad la legislación para culminar el Brexit. Los británicos pronto se darán cuenta de que una cuestión es el Acuerdo de Salida, que en principio entrará en vigor el 31 de enero de 2020, una vez aprobada en el Parlamento la legislación pertinente.

Entonces empezará el periodo de transición y la negociación de la relación futura, un proceso que ha prometido que sea cuestión de meses, si bien suele prologarse durante años.

Hemos de entender el terremoto que hemos provocado. Hemos cambiado el mapa político del país», dice Boris Johnson

En declaraciones a sus fieles, difundidas por Buzzfeed, Boris Johnson ha dicho esta madrugada: «Hemos de entender ahora el terremoto que hemos provocado. La manera en que hemos cambiado el mapa político del país. Hemos de asumir las consecuencias. Hemos de cambiar nuestro propio partido. Hemos de afrontar el desafío que supone esta confianza del pueblo británico».

Uno de los primeros en felicitar a Boris Johnson, incluso antes de conocerse los resultados finales, ha sido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde su cuenta en la red social Twitter. «¡Contemplando una gran victoria de Boris en el Reino Unido!», ha escrito Trump.

Una vez confirmada la mayoría absoluta conservadora en el Reino Unido, Trump señalaba: «Gran Bretaña y Estados Unidos serán libres ahora de acordar un nuevo acuerdo comercial después del Brexit. Este acuerdo irá más lejos y será más lucrativo que cualquiera que haya con la UE. ¡Lo celebramos Boris!».

Boris Johnson ha lidiado con un rival denostado en sus propias filas. El laborismo registra una derrota descomunal con Jeremy Corbyn al frente. Han perdido 59 escaños y se quedarán en 203 diputados. Desde 1935 los laboristas no sufrían un batacazo tan grande.

Corbyn, que seguirá siendo diputado por Islington, su feudo durante décadas, ha anunciado que no será el líder laborista en las próximas elecciones, pero tiene intención de quedarse a encauzar el proceso de transición. Desea asegurarse que el corbynismo sobrevive a Corbyn. Las voces que demandan su marcha inmediata se harán oír.

De hecho, ya de madrugada hemos escuchado a uno de los supervivientes laboristas en Escocia, Ian Murray, que ha logrado su escaño en Edinburgh South. «El partido ha de escuchar este mensaje o morirá», ha dicho. Justo a la yugular de Corbyn, el líder de un gran partido menos popular desde 2007.

Alan Johnson, ex ministro laborista, ha sido muy claro: «Se trata de Corbyn. Ha sido un desastre para los laboristas. Quiero que se acabe el culto a Corbyn».

«El Muro rojo ha caído», puede leerse en The Guardian. Los conservadores han derribado esta barrera que les impedía conquistar regiones industriales tradicionalmente laboristas, desde Wresham, en el norte de Gales, a Blyth Valley en Northumberland. Las Midlands dejan de ser territorio rojo.

Han perdido las circunscripciones de sus dos primeros ministros anteriores, Kirkcaldy y Cowdenbeath a favor de los nacionalistas escoceses, y Sedgefield frente a los conservadores. Dennis Skinner, toda una institución en el partido, ha perdido su escaño.

El electorado no ha entendido la ambigüedad del laborismo sobre el Brexit ni se siente identificado con el socialismo del siglo XX que defiende Corbyn. El laborismo pide a gritos una renovación, si quiere seguir siendo una fuerza decisiva en el Reino Unido.

Los casos escocés y norirlandés

Escocia ha sido escenario de una convulsión excepcional en las urnas. Boris Johnson se refiere a la unidad, pero sabe que Escocia va por libre. Cada vez más. De los 59 escaños en liza, 48 se los ha llevado el nacionalismo escocés, que promete un nuevo referéndum de independencia. Con una mayoría conservadora tan abrumadora, lo tendrán difícil para conseguir el visto bueno de Westminster.

La líder liberaldemócrata, la escocesa Jo Swinson, recién elegida al frente del partido que cogobernó con David Cameron, ha perdido su escaño por apenas 150 votos. Ha presentado su renuncia como líder del partido, apenas unos meses después de su designación. Los nacionalistas escoceses han vencido a Swinson. Los liberaldemócratas tendrán apenas 11 escaños.

Ha sido víctima del sistema electoral uninominal mayoritario, que perjudica a las terceras opciones en caso de gran polarización, pero a su vez su defensa de la posibilidad de revocar el artículo 50 no ha convencido a los británicos. En todo caso, los partidarios de la permanencia han preferido confiar en los nacionalistas escoceses, quienes demandan un nuevo referéndum de independencia.

También se han impuesto a los laboristas, que prácticamente son barridos del mapa de Escocia, tierra del ex primer ministro Gordon Brown. La líder del Partido Nacionalista Escocés, Nicola Sturgeon, al frente del gobierno escocés, estaba pletórica, especialmente al saber que habían ganado incluso a la liberaldemócrata Jo Swinson. Una de las imágenes de la noche ha sido su celebración, captada por Sky News.

«Es una noche excepcional para el nacionalismo escocés», ha declarado a la BBC Sturgeon. Ha destacado que su partido ha recibido «un fuerte mandato para que Escocia pueda elegir sobre su futuro», es decir, por un nuevo referéndum de independencia. En el Parlamento saliente tenían 35 escaños y ahora cuentan con 48.

Los nacionalistas escoceses son partidarios de seguir en la Unión Europea. En Escocia triunfó la permanencia en la consulta de 2016. Y más relevante en el referéndum sobre la independencia en 2014 ganó el no (55% frente a 44%) porque pesó más seguir en la Unión Europea que el impulso separatista.

La cruz la llevan los unionistas norirlandeses, que dejarán de ser decisivos, como lo han sido en el Parlamento saliente. Los conservadores liderados por Theresa May no contaban con la mayoría absoluta y la decena de unionistas se convirtieron en clave para cualquier avance sobre el Brexit. En este 12-D ha perdido su escaño el jefe del grupo parlamentario, Nigel Dodds. Tendrán ocho diputados.

Los dirigentes del Sinn Féin ya están pidiendo un referéndum para unirse a Irlanda, que sigue siendo parte de la UE. Los Acuerdos de Stormont permitirían esta consulta para lo que no precisan el visto bueno del gobierno de Londres.

Ha sido una noche para la Historia, inolvidable para Boris Johnson, aquel niño que soñaba con ser «el rey del mundo». Vivirá estas Navidades como el primer ministro con mayor apoyo desde Margaret Thatcher. Un gran regalo para un devoto admirador de Sir Winston Churchill.