“Si hay algo que el mundo no puede permitirse es una gran confrontación en el golfo Pérsico”, ha advertido el secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, tras condenar el ataque del jueves a dos petroleros, de una empresa noruega y otra japonesa, a las puertas del estrecho de Ormuz, en el golfo de Omán. Por esta zona pasa el 40% del petróleo mundial transportado por vía marítima.

EEUU ha culpado a Irán, pero Teherán niega su vinculación con el segundo incidente naval en un mes en una región de cuya estabilidad depende la economía mundial. Trump tiene claro que «tiene el sello de Irán». El Reino Unido apunta a Irán también porque «ninguna otra nación o grupo puede se responsable».

Con la misma contundencia que el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, señalaba al régimen de los ayatolás como responsable de los daños sufridos por el petrolero japonés Kokuka Corageous y el noruego Front Altair, el presidente iraní, Hasan Rohani, señalaba que las acusaciones de EEUU “amenazan la estabilidad en Oriente Próximo”.

En rueda de prensa con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, de visita en Irán, la primera de un jefe de gobierno nipón desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, Rohani había dicho el miércoles: “La República Islámica no iniciará ninguna guerra en la región, ni siquiera con Estados Unidos, pero si la guerra comienza con Irán, daremos una respuesta decisiva”.

De momento son palabras, pero su eco ha hecho temblar los mercados y el petróleo subió el jueves un 4,5%. Irán acusa a EEUU de sabotear la vía diplomática que pretendía impulsar el primer ministro japonés.

 1. ¿Qué ha pasado en el Golfo de Omán?

Mientras todavía no está claro que ocurrió hace un mes, cuando cuatro buques sufrieron un sabotaje en el golfo de Omán, dos petroleros, el Front Altair, con bandera de la islas Marshall y de propiedad noruega, y el Kokuka Corageous, de bandera panameña y propiedad japonesa, fueron atacados mientras navegaban por esta estratégica vía marítima.

EEUU mantiene que Irán pretende cerrar este paso en represalia por las sanciones que nuevamente aplica Washington tras retirarse del Acuerdo Nuclear suscrito por la Administración de Barack Obama, en agosto de 2015.

En el suceso de hace un mes la investigación presentada por Emiratos Árabes Unidos apuntaba hacia “un actor estatal” sin indicar cuál. Tuvo lugar en el puerto emiratí de Furajah. Para intentar avalar sus acusaciones Washington incluso ha difundido un vídeo que supuestamente implica a Irán en los incidentes del jueves en los que resultaron dañados dos petroleros. En un comunicado, el Foreign Office señala que es «casi seguro que la Guardia Revolucionaria Islámica está detrás de los ataques. Nadie más podría haberlo hecho».

En la cinta se ve una lancha iraní junto a uno de los petroleros. Según esta versión, estaría quitando una mina marina que no explotó. Sin embargo, miembros de la tripulación del buque de propiedad japonesa dicen haber visto algún “objeto volador”, es decir, habría sido un ataque desde el aire. Esto implicaría que quien lo ha perpetrado accede a sistemas sofisticados de armamento.

El petrolero japonés Kokuka Corageous se incendió brevemente cuando fue atacado dos veces con “algún tipo de caparazón”, según su propietario, citado por la CNN. Uno de sus 21 tripulantes filipinos resultó herido. Llevaba metanol de Arabia Saudí a Singapur. Su carga, 27.000 toneladas de metanol, no corrió peligro.

El USS Bainbridge de la V Flota respondió a la llamada de socorro y rescató a 21 marineros del Kokuka Corageous, que tiene desperfectos en estribor. La tripulación del Front Altair, formada por 23 personas, resultó ilesa. Según EEUU, estas personas, la mayoría rusas, están detenidas por Irán, que señala que solo les está protegiendo hasta que puedan volver al buque. Llevaba 75.000 toneladas de nafta, compuesto líquido derivado del proceso de refinación del petróleo, de Qatar a Taiwan cuando se incendió a 25 millas del puerto de Jask.

2. Cui prodest?

Al igual que cuando sucede un crimen, cuando asistimos a un suceso de repercusión internacional suele ser útil analizar una pregunta clave: Cui prodest? Es decir, ¿A quién beneficia esta nueva escalada en esta convulsa región? Hay muchos actores implicados en esta zona, donde luchan por la supremacía Irán y sus aliados frente a EEUU y los suyos, entre ellos Arabia Saudí e Israel.

El ministro iraní de Exteriores, Javad Sharif, resaltó cómo los ataques coinciden con la visita del primer ministro japonés y dijo en su canal social Twitter: “La sospecha se queda corta a la hora de describir lo que ha pasado”. Sharif insinuó que detrás de los incidentes hay alguien o un actor estatal interesado en dañar a su país.

Según Beatriz Gutiérrez, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid, los dos principales interesados en la zona, Irán y EEUU, pueden ser los beneficiados o los perjudicados, depende de la evolución de los acontecimientos, y por ello la autoría tampoco está clara.

“A Irán, en el caso de que haya sido el autor, que parece lo más lógico, le beneficiaría porque a Irán, una vez que EEUU se retiró del acuerdo nuclear y aplicó sanciones contra Teherán, la desestabilización de la región y la subida de los precios del petróleo, le permitiría incrementar la presión sobre EEUU para que reduzca las sanciones. Sería una forma de presionar para obtener ventajas diplomáticas y para que, por ejemplo, la UE presionara  a EEUU para levantar las sanciones”, señala Gutiérrez.

Sin embargo, también podría haber sido EEUU o sus aliados en la región. “En este caso buscarían desestabilizar la región y el mercado de petróleo, la baza que tiene Irán. Es su motor económico”, añade la experta en Relaciones Internacionales.

Sea quien sea ha de tener capacidad para desplegar una bomba en un petrolero, es decir, no parece obra de un grupo terrorista sino de un actor estatal o paraestatal, y hay varios en la zona, no solo Irán o facciones del régimen que actúen por su cuenta. La sofisticación de los ataques es uno de los argumentos esgrimidos por Pompeo para señalar a Irán como culpable de este «asalto flagrante».

3. ¿A quién perjudica esta escalada?

Asistimos a un pulso entre EEUU y sus aliados con Irán por la hegemonía regional. Antes de que Washington se desmarcara del Acuerdo Nuclear, Irán estaba logrando, directamente y a través de los grupos a los que financia, avances en sus incursiones en Siria, el Líbano, en la frontera con Israel, que inquietaban al Gobierno de Netanyahu. Israel siempre ha criticado el Acuerdo Nuclear, si bien los supervisores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica aseguraban que Irán cumplía lo pactado.

Los más dañados por una escalada en esta estratégica región del mundo serían aquellos países que dependen más del petróleo y de sus derivados. Es decir, a la Unión Europea le interesa que haya una desescalada, e incluso también a los aliados de EEUU en la región. Serán quienes más presionen para que haya una salida diplomática.

Irán no es una sociedad monolítica. A los sectores más duros, por un lado, les interesa probar cómo el Acuerdo Nuclear era un error. Sin embargo, la maltrecha economía iraní, razón de diversas oleadas de contestaciones sociales, difícilmente soportará mayor aislamiento.

A juicio de Irene Martínez, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Blanquerna de Barcelona, “si bien no se puede descartar que sea Irán o actores paraestatales iraníes que quieran boicotear el trabajo diplomático del gobierno, el perjuicio a su imagen internacional es grande”. Martínez cita, por ejemplo, cómo uno de los aliados iraníes, Omán, puede optar por dejar de lado a Irán si cree que puede desestabilizar la región.

Sobre el impacto en España, el ministro español, Josep Borrell, ha sido muy claro sobre la importancia del Acuerdo Nuclear, que está en el trasfondo de este pulso regional. “Estamos situados a 5.000 kilómetros de Irán, seremos los primeros amenazados si se rearma nuclearmente”, ha señalado Borrell. A eso se suma que las subidas del crudo las pagamos los países más dependientes del oro negro.

4. ¿Habrá más incidentes similares?

Tanto Beatriz Gutiérrez como Elena Martínez coinciden en que asistiremos a más incidentes como los vividos ahora a las puertas del estrecho de Ormuz, en el golfo de Omán.

“Va a continuar una escalada de tensión en la zona. EEUU va a reforzar su protección naval, EEUU va a llevar buques a la zona. No descarto que se den más incidentes. También mi prospectiva es que otros actores internacionales, como la UE, o bien otros países del Golfo, que también resultan dañados, presionen para que de alguna manera se contenga de forma diplomática la tensión”, señala la profesora de la Universidad Europea de Madrid.

Irene Martínez considera asimismo muy probable que haya más ataques de autoría difícil de descifrar, lo que lleve a Estados Unidos a querer asegurar la navegación por una zona tan sensible. “Lo interesante es ver cómo va a responder Irán. A Teherán estos ataques le cuestan mucho más de lo que parece. Pone en riesgo contratos internacionales y el trabajo de la diplomacia iraní”, subraya Martínez.

5. ¿Está muerto el Acuerdo Nuclear?

El momento es crucial para saber si hay alguna manera de que el Acuerdo Nuclear pueda sobrevivir o quede como una fase breve de la historia para siempre. El impás actual, marcado por el paso dado por el presidente Trump de salirse del pacto, no puede mantenerse sine die.

“Si tiene o no futuro el Acuerdo Nuclear, depende de la Unión Europea. Ahora la UE no está por la labor de poner toda la maquinaria diplomática en Irán porque hay otros frentes. Para Irán la UE es clave. No le interesa dejar el Acuerdo Nuclear. Los ciudadanos están sufriendo las consecuencias de que EEUU vuelva a imponer sanciones. La UE ha de decidir si lleva a cabo un proyecto a medio o largo plazo con Irán, o si deja de lado a Irán. Este impás no beneficia a nadie”, explica Irene Martínez, de la Universidad Blanquerna de Barcelona.

6. ¿Por qué Trump no siguió como Obama?

Trump interpreta el mapa de la región como su aliado, Israel. Hace algo más de un año que Trump anunció el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén, un sueño para los israelíes hecho realidad, un acto sin precedentes. Trump busca que Irán incluya en un nuevo acuerdo su programa de misiles balísticos y que renuncie a apoyar a grupos afines como Hezbolá.

Los avances de Irán como potencia regional, con sus intervenciones directas o en guerras de proxys, han llevado a Israel a recordar a EEUU cómo su archienemigo se estaba beneficiando de esa benevolencia internacional. Como Irán es rival de Arabia Saudí en la zona, y se enfrentan a través de aliados en Yemen, por ejemplo, Israel y Arabia Saudí han acercado posiciones.

Como mantiene Israel, Trump veía el Acuerdo Nuclear, que suponía el principio del fin del ostracismo internacional de Irán, como una ocasión del régimen de los ayatolás para ganar tiempo y rearmarse.

La Administración Obama creía que si en Irán la economía mejoraba, los moderados ganarían poder. En agosto de 2015 EEUU, Rusia, China, Reino Unido, Alemania, la UE e Irán firmaron un acuerdo histórico, que cuatro años después está a punto de ser papel mojado.

7. ¿De dónde viene la tensión EEUU/Irán?

Hay un punto de inflexión con el asalto y secuestro de 67 diplomáticos y empleados estadounidenses el 4 de noviembre de 1979. Cuatrocientos estudiantes tomaron la embajada de EEUU en Teherán y dejaron al mundo estupefacto.

El país más poderoso del mundo estaba atado de pies y manos por un régimen encarnado en el ayatolá Jomeini, que había tomado las riendas del país en febrero de ese año. EEUU, que junto al Reino Unido había depuesto a Mohamad Mossaddeq por nacionalizar el petróleo y había alzado al sha, ahora se veía contra las cuerdas. El sha se había refugiado en EEUU. Irán pidió su entrega al presidente, el demócrata Jimmy Carter.

El 20 de enero de 1981, horas antes de que asumiera el poder el republicano Ronald Reagan, Irán liberó a los rehenes tras un acuerdo en el que Argelia actuó como mediadora. Ese secuestro supuso una humillación para la Administración estadounidense, que se dio cuenta de la animadversión profunda que anidaba en el régimen iraní.

La mano tendida de Obama, al suscribir el Acuerdo Nuclear, marcaba el inicio de una nueva era. Sin embargo, su sucesor, el actual presidente Donald Trump, cumplió lo que prometía en su campaña electoral y volvió a dar la espalda a Irán.

8. ¿Cómo vive la población iraní esta crisis?

Los iraníes vivieron con esperanza la firma del Acuerdo Nuclear, hace casi cuatro años. Suponía el fin del aislamiento y una promesa de mejora económica, tras el levantamiento de las sanciones. Los efectos de este paso apenas se habían apreciado cuando Trump dio marcha atrás.

“Las sanciones están haciendo mucho daño. La carne está carísima y es pieza clave de la dieta iraní. No podían conseguir cordero en el Eid (fiesta que marca el fin del Ramadan). Cada vez es más difícil hacerse con productos importados o medicamentos. Sobre todo hay mucho desánimo. Cada vez tienen menos esperanzas. Están resignados o frustrados”, explica Irene Martínez.

9. ¿Habrá cambio de régimen en Irán?

Es muy complejo interpretar qué sucede en Irán y qué va a suceder. Por ejemplo, el reciente cierre de cafés, medio millar por infringir la moral islámica, puede obedecer a una concesión de los moderados para obtener cierto margen para negociar en el exterior o para optar por la contención, según interpreta la experta de la Universidad Blanquerna. También hay grandes diferencias entre centros urbanos grandes o urbes muy religiosas.

“Es difícil saber cómo evolucionará. En zonas como Qom (ciudad sagrada) pueden culpar al gobierno de sus males. Pero en Teherán o Isfahan no. Los jóvenes están decepcionados pero, al estar conectados por redes sociales a lo que pasa fuera saben lo que ha pasado con el Acuerdo Nuclear. Diría que en su mayoría están con el gobierno. No he visto caldo de cultivo contra el régimen. Es cierto que hay numerosas protestas por demandas concretas”, comenta Irene Martínez.

A pesar del control sobre la información, sí que se conoce a través de las redes sociales cómo la sociedad se moviliza en solidaridad con las mujeres que no quieren ponerse el velo, o bien por la carestía de bienes básicos, como el agua. Hay quienes mantienen que las diferencias entre moderados y conservadoras son una construcción del régimen para ganar respeto internacional, ya que ni siquiera los moderados garantizan el respeto de las libertades fundamentales.

10. ¿Vamos hacia una guerra abierta?

Sobre el papel a nadie le conviene, ni a Irán, ni a EEUU, ni a los aliados en la región, pero cuando se juega con fuego hay riesgo de quemarse. Tanto EEUU como Irán recurren a una retórica que va in crescendo y pasar a los hechos ocasionaría unos daños irreparables a la región y al mundo entero. Estos incidentes ya dan pie para que el crudo aumente de precio y las empresas tomen planes de contingencia por si acaso la escalada va a más.

Para Beatriz Gutiérrez, “sería complicado un conflicto armado porque todos los actores implicados (además de EEUU e Irán, países del Golfo, UE, Turquía, Rusia o China e India con presencia en la zona) tratarían de contenerlo”. Sin embargo, a corto plazo cree que la tensión irá a más.

A juicio de Irene Martínez, “la retórica belicista de las autoridades iraníes es de consumo interno. No pueden dejarse ver débiles. Jamenei tiene líneas rojas y la principal es la soberanía iraní”. Es decir, a no ser que haya un ataque directo a su soberanía intentarán que prime la contención.

Martínez considera que “la situación de Irán ya es suficientemente complicada como para entrar en una guerra. Tampoco lo querrían sus aliados en la zona, India y China. Dudo que pueda haber una guerra abierta, pero sí se intensificarán las guerras de proxys en Irak, Siria y Yemen”.