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Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, logra una segunda oportunidad

Los canadienses le dan un mandato en minoría en unos comicios en los que el Bloque Quebequés es la tercera fuerza

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Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, logra una segunda oportunidad
Justin Trudeau y su esposa Sophie en Montreal

El primer ministro, Justin Trudeau, y su esposa Sophie celebran la victoria del Partido Liberal en Montreal. EFE

Resumen:

Sobrevivió. Justin Trudeau, el primer ministro canadiense que se ha erigido en la encarnación del globalismo, tendrá una segunda oportunidad. Los canadienses han votado este lunes en unas elecciones marcadas por una campaña muy candente en la que los conservadores han apostado muy fuerte contra el liberal Trudeau. Los independentistas del Bloque Quebequés, alentados por su política medioambiental, recuperan su impulso y serán la tercera fuerza política en el Parlamento.

«De costa a costa, los canadienses han rechazado el miedo y la negatividad. Han dicho no a los recortes y la austeridad y han votado a favor de una agenda progresista y de la acción contundente contra el cambio climático», ha dicho un Trudeau ronco después de una recta final de la campaña desenfrenada.

Justin James Pierre Trudeau (Ottawa, 1971) no ha revalidado la mayoría absoluta que logró hace cuatro años (184 escaños), pero sí una tranquilizadora ventaja frente a su rival, Andrew Scheer, según los primeros resultados.

De acuerdo con los resultados que publica The Globe and The Mail, el Partido Liberal de Trudeau tendría 157 diputados, el Partido Conservador de Scheer, 121, el Bloque Quebequés, 32, el izquierdista Nuevo Partido Demócrata, 24, y los Verdes, tres.

Para conseguir la mayoría absoluta se precisan 170 escaños. Trudeau podría gobernar en minoría, lo que es muy habitual en Canadá, o bien pacta con el Nuevo Partido Demócrata, liderado por Jagmeet Singh, el primer sij que lidera un partido político en el país. Su papel será clave para garantizar la estabilidad del próximo gobierno, y para que no tenga que depender de los independentistas del Bloque Quebequés.

Trudeau, hijo de un emblemático primer ministro canadiense, Pierre Trudeau, ha dado las gracias en inglés y en francés en su cuenta de Twitter. Tal era el nerviosismo en los últimos días que salió en su apoyo el ex presidente de Estados Unidos Barack Obama: «El mundo necesita su liderazgo progresista ahora».

Durante semanas las encuestas se enquistaron en el empate técnico entre los liberales (centro izquierda) de Trudeau y los conservadores liderados por Scheer, con un perfil de hombre corriente muy alejado del sofisticado y atractivo primer ministro, que igual luce pectorales como conocimiento ilustrado.

La fascinación por Trudeau ha desaparecido, aunque él ha tratado de seguir seduciendo a la audiencia a través de Instagram, su red social favorita. Ha heredado su excelente fotogenia de su madre, Margaret Joan Sinclair, de soltera, que descendía de la aristocracia colonial británica, hija del ex ministro de Pesca James Sinclair. Su padre se enamoró de ella cuando era una bellísima hippy, que también fascinó a Mick Jagger y a Andy Warhol.

Pero la imagen no lo puede todo. O sí. Fueron unas fotos del joven Trudeau disfrazado de Aladino y pintado de negro (racismo puro en toda América por las burlas a los afroamericanos al representarlos así en obras de segunda) las que hicieron que su perfil inmaculado se manchara.

Realmente su imagen ya había quedado en entredicho al saberse que había presionado a la ministra de Justicia para que retirara los cargos contra una importante constructora de Quebec acusada de corrupción.

Los canadienses se han dado cuenta de que Justin Trudeau, a pesar de sus buenas intenciones, es un político que comete los mismos errores que otros políticos. Es de carne y hueso.

Campbell Clark escribe en The Globe and The Mail que Trudeau va a tener que ser un primer ministro distinto en su segundo mandato porque el panorama político en Canadá también es diferente. «Trudeau es mucho más duro de lo que creían muchos canadienses. En el primer mandato ha hablado de dinamismo, apertura y construir consensos… Ahora va a necesitar maniobrar como hacían en la vieja escuela. Con un gobierno en minoría, con el apoyo lógico del debilitado NDP, habrá de pelear a diario para lograr el apoyo de otros partidos». A ello hay que sumar la fortaleza del Bloque Quebequés, que abogará por más poderes para Quebec, en coordinación con el primer ministro quebequés, François Legault. Aterriza Trudeau en el mundo real.