Tras unas accidentadas e inesperadas ediciones, Supervivientes y Operación Triunfo están llegando a su fin. Aunque de diferente manera, la pandemia que ha puesto en jaque al mundo, ha modificado la trayectoria de ambos programas de televisión. En el caso de los de Honduras, lejos de sus familiares y aislados de toda información del mundo exterior, la noticia, que la productora junto a los familiares decidieron comunicar a los concursantes, cayó como un jarro de agua fría, ya que habían dejado una España en calma y plena normalidad.

En el caso de los cantantes, el tema del coronavirus fue puesto su conocimiento de una forma más progresiva, debido a que en las galas estaban en contacto directo con un amplio público que de forma repentina tuvo que desaparecer de los directos debido al Estado de Alarma que se decretara el 14 de marzo. Durante unos días, el talent show pudo continuar con sus funciones, pero tras observar la evolución de la crisis sanitaria, la principal recomendación, y acción a seguir fue el cese temporal del programa.

Hace pocos días, los aspirantes a estrellas de la música regresaron a la academia de Noemí Galera, con pleno conocimiento del revuelo que habría causado su aparición en la tele en la sociedad (algo que no había pasado nunca en la historia del ya veterano concurso). Así, los jóvenes llegaron para continuar las clases y enfrentarse a una recta final, rodeada de medidas de higiene y protección, cuyo desarrollo y fecha aún estaba por concretarse.

La gran final se pretende que se dispute entre cinco de los jóvenes músicos, dos de ellos elegidos por el jurado, compuesto por Nina, Natalia Jiménez, Javier Llano y Javier Portugués ‘Portu’, uno elegido por los profesores de la Academia, y dos restantes que deberán ser elegidos en la penúltima de las galas, uno de ellos por la audiencia y otro por el mismo jurado.

Posiblemente, esta se trate de la final más insólita del talent conocida hasta el momento. Sus fieles seguidores acostumbran a disfrutar de galas espectaculares, envueltas en masas de público y con emotivos momentos de abrazos y besos entre concursantes, familiares y demás equipo del programa. Sin embargo, a falta de conocer el resto de detalles que acompañarán la guinda de la edición 2020 de OT, los usuarios de redes y han empezado a comentar cómo se desarrollará esta e incluso cómo podrá celebrar el ganador su tan ansiado premio, sin calor humano.

Asimismo, la cuenta atrás para la final de Supervivientes 2020 también ha dado el pistoletazo de salido, y en este caso, su desarrollo podría tornarse algo más complicado, debido a la normativa establecida en el BOE, por la cual todo aquel que aterrice en España, procedente del extranjero, deberá permanecer en cuarentena y aislamiento, al menos durante los 14 días posteriores a su llegada. Después de la forma ‘precipitada’ mediante la que Carlos Sobera adelantaba desde Madrid que los supervivientes abandonarían Honduras en los próximos días, Jorge Javier se encargaba junto a Lara Álvarez el pasado jueves de despedir la palapa y anunciar a los protagonistas su inminente vuelta a casa.

Anteayer, los robinsones y el equipo del programa aterrizaban en Madrid en medio de una gran masa de personas con mascarilla que impactaron a más de uno de los supervivientes que no han vivido el desarrollo de la enfermedad en nuestro país, y que llegó a causar ansiedad a la presentadora, Álvarez, como ella misma explicaba más tarde. Todos ellos con sus respectivas medidas de seguridad, cascos para mantenerse aislados de las informaciones que se les pudiese transmitir y rodeados de personal que garantizaba la distancia social correspondiente, se dirigían al vehículo que les transportaría al lugar donde aún no se ha anunciado cuanto tiempo permanecerán ‘confinados’ antes de pisar el plató en Mediaset.

El pasado martes, era Sobera también en Supervivientes: Tierra de Nadie, quien comunicaba a los espectadores cómo se desarrollaría este año la final del extremo reality, pero dejaba muchos misterios sin resolver, partiendo de la base, de que este jueves la audiencia y los protagonistas vivirán la «primera parte» de esta final dividida (que en principio han ideado para ganar tiempo de cuarentena), y que como dejaba caer el presentador, «puede tener dos e incluso tres partes».

Pero al igual que con Operación Triunfo, en dicha gran gala, los concursantes suelen encontrarse en las mediaciones de Telecinco para realizar las diferente pruebas que les ayudan en su camino al premio, como el reto de la apnea, o yincanas que suelen dar la mayor parte de la tensión y emoción a esta señalada noche televisiva. Lo que rodea a dicha jornada es una gran ecuación, cuyas incógnitas irán siendo desveladas al tiempo que se desarrollan los hechos, y en la cual influye de gran manera no incumplir ninguna de las medidas impuestas por el Gobierno ante la desescalada.