Series y Televisión

La Veneno, la mujer a quien su madre "tenía rabia por ser quien soy"

Antena 3

Ya está disponible el segundo episodio de Veneno en Atresplayer Premium. En él, Javier Ambrossi y Javier Calvo se sumergen en la infancia de Cristina Ortiz, una época que estuvo marcada por la violencia, los pintalabios y los volantes, tal y como refleja esta nueva entrega de la serie.

¿Por qué explora este segundo episodio sus orígenes? Veneno, que cuenta la historia real de la mujer trans más famosa de España, narra lo acontecido tanto en 1996, cuando la carrera televisiva de Cristina Ortiz despegó, como en 2006, momento en que acababa de salir de prisión y coincide con la también mujer trans, Valeria Vegas, que por aquel entonces estaba estudiando periodismo a la par que escribiendo la biografía de La Veneno.

Como los principios resultan complicados, Valeria Vegas pidió a Cristina Ortiz que le hablara de su infancia en Adra, localidad almeriense donde llamaron ‘maricón’ por primera vez a la protagonista de la serie. Y no sería la última. Desde que era apenas un niño, Joselito (Cristina) Ortiz, tenía muy claro que era una mujer, identidad que exteriorizaba llevando los vestidos de su madre y aplicándose carmín sobre los labios. Como era de esperar, su conservadora progenitora, perteneciente a la España de los años sesenta, no aprobaba este comportamiento.

Sin embargo, Joselito no cesa en mostrar quién es, aunque sienta que su madre «tenía rabia por ser quien soy». La joven demostró una vez más su verdadera identidad el día de su Comunión, cuando, con la ayuda de su amigo Manolito (quien siempre tuvo clara su homosexualidad), arreglaron la falda de monaguillo para que pareciera un vestido de lo más femenino.

Más tarde, al cumplir trece años y tras haber salido del armario, Joselito confeccionó con una vecina un traje de volantes para los carnavales. Esta vecina, a quien la propia Veneno reconoce como la primera persona que vio cómo era realmente, era una apestada en el pueblo. Sin embargo, no tardó en convertirse en la madre que Joselito nunca tuvo. Cuando el traje estuvo listo, Joselito y Manolito se dirigieron a la feria, dispuestos a pasar una divertida velada. Sin embargo, el odio que despiertan la identidad y orientación de los dos amigos, hace que la noche no vaya como esperaban.

Tras haber llamado su atención, Manolito se reúne con un joven del pueblo a quien el chico creía gustar. Una vez solos, el chico que estaba con Manolito llama al resto de sus amigos para propinarle una paliza. Joselito no tarda en acercarse a ver qué sucede y ambos son apaleados por estos delincuentes juveniles. Pese a ser una pelea que tiene lugar en la década de los setenta, las agresiones lgtbifóbicas no han cesado, por lo que, tristemente, muchos espectadores se sentirán identificados con esta cruel escena.

Una vez en casa, Joselito, que tiene la cara ensangrentada por los golpes, busca consuelo en los brazos de su madre. Sin embargo, esta, que queda horrorizada con el traje de volantes que lleva su hijo, le espeta que se lo tiene bien merecido y que le pasa demasiado poco. En este momento, Joselito, que acaba de entrar en la adolescencia, empieza a fantasear con la posibilidad de irse de casa, donde no ven cómo es realmente y le llaman «maricón».

Las dificultades de ser una actriz transexual

El estreno del segundo episodio de Veneno ha coincidido con la celebración del Día del Orgullo. Las entidades organizadoras del mismo anunciaron el pasado viernes que el lema de este año será ‘2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo’, para dar visibilidad a las mujeres lesbianas, trans y bisexuales del mundo. Dentro del colectivo, las que más delitos de odio sufren son las mujeres transexuales, puesto que a diario son víctimas de quienes no toleran su existencia, y de la discriminación de los que no las consideran mujeres.

Con la llegada de Veneno, la televisión cuenta al mundo la historia de una persona que ha sido odiada simplemente por cómo era. Tristemente, lo que le ocurrió no es un caso aislado, sino que es algo cotidiano en el día a día de muchas de ellas. «El primer capítulo demostró que la gente quiere ver historias como estas. Además, con Veneno evidenciamos que las actrices ‘trans’ son fantásticas y pueden ser protagonistas», contó Javier Ambrossi a EFE.

Y es que, a parte de ser víctimas de agresiones, en el mundo del cine y la televsión hay muchas actrices trans que confiesan haber asistido a muy pocas audiciones por las escasas oportunidades que se les presentan. A esta dificultad de encontrar papeles a los que puedan aspirar, se suma un nuevo: la existencia de mujeres/hombres heterosexuales que interpretan a mujeres/hombres transexuales.

El hecho de que series como Veneno o Pose cuenten en su reparto con mujeres trans que dan vida a transexuales supone una auténtica victoria para el colectivo. Por el contrario, ficciones mundialmente conocidas como La casa de papel o Las chicas del cable, han sido duramente criticadas por dar a heterosexuales papeles de transexuales. «Nos gustaría seguir utilizando el poder de la ficción para cambiar el mundo en el que vivimos», explicó Ambrossi, quien reflexionaba sobre la importancia de una serie como Veneno.

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