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Feminismo liberal vs feminismo: las claves de sus diferencias

Con la llegada del Día Internacional de la Mujer se reaviva el conflicto entre lo que es considerado como «feminismo liberal» y feminismo a secas. En el marco de la celebración del 8 de Marzo, Operación Triunfo ha aprovechado para organizar una clase con la escritora y feminista Anna Pacheco, autora de Listas, guapas, limpias, que ha causado revuelo en redes sociales debido a los «ataques» a Ciudadanos en una plataforma pública. Arrimadas ha tildado a la cadena de TelePSOE y ha exigido una rectificación por parte del Presidente del Gobierno. El año pasado el partido naranja generó también polémica con la utilización de la frase de Clara Campoamor «Soy liberal» durante estas fechas.

“Ese feminismo liberal (si lo podemos considerar feminismo) solo es un desastre que puede llegar a acrecentar las desigualdades”, dijo en TVE Pacheco. Así se volvía al debate hace dos días del feminismo vs feminismo liberal. Ahora bien, ¿qué diferencia hay entre ambos?

Las autodenominadas feministas liberales parten de una doctrina en la que cada mujer puede tomar la decisión sobre qué hacer, qué quiere y qué puede elegir en temas tan controvertidos como la prostitución, la pornografía o la gestación subrrogada. «Lo ven como algo que se puede elegir y no como una cuestión de subordinación que afecta a todas las mujeres. Consideran que estas elecciones solo afectan a la persona que las toma y no al 50% de la población», explica Sara Vicente Collado, responsable del ámbito de prostitución de Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres. Y añade que su máxima es que «si una mujer elige libremente la subordinación social, ¿por qué vamos a decidir el feminismo algo?»

Noemí de la Calle, diputada en el Parlament de Catalunya por Ciudadanos, defiende una gestación subrrogada «altruista y voluntaria en la que a la persona solo se le costeen los gastos del embarazo». Considera que las mujeres tienen la libertad de hacer con su cuerpo lo que quieran y que las que están en contra de este tipo de gestación «quitan la libertad a estas mujeres».

En el caso de la prostitución «es exactamente lo mismo». La diputada condena el grave problema de trata y aboga por la persecución implacable de las personas que atentan contra los derechos humanos, pero sí que es cierto, según ella, «que hay una serie de mujeres y hombres que deciden libremente ejercer el trabajo sexual o el relacionado con el cine, como la pornografia». En el momento en que «una persona decide ejercer un trabajo sexual, es una obligación del sector público ampararla para que pueda ejercer este trabajo», asegura y añade que «las abolicionistas de la prostitución condenan a esta serie de personas a la marginalidad, le están negando una serie de derechos».

El feminismo es un movimiento político y social que tiene como objetivo fundamental la emnacipación de todas las mujeres en su conjunto. Sin embargo, el feminismo liberal «es una teoría que se quiere enmarcar dentro del movimiento feminista que tiene que ver con cuestiones a título individual», explica Collado. Por lo tanto, el liberal sería «incompatible» con el feminismo propiamente dicho, porque hablan «de su propio sentir, es una percepción individual» y el feminismo «es un movimiento de construcción social y política».

Ver a la mujer como ente individual dentro de esa lucha. Algo similar a lo que piensa Cayetana Álvarez de Toledo que este miércoles 3 de marzo se autodenominó «feminista amazónica» tras asegurar que no acudiría al 8M en contra de lo que va a hacer el resto de su partido, posicionándose a favor de esta manifestación.

«El feminismo liberal es el feminismo moderno»

Durante las elecciones presidenciales de 2019, Ciudadanos apostó por defender un «feminismo liberal» definido como moderno e inclusivo. De hecho utilizaron la figura de Clara Campoamor y utilizaron su «soy liberal» en un reclamo para el partido. A pesar de que el feminismo liberal trajo avances, «fue analizado y cuestionado en su avance por su individualismo. Lo que ahora se defiende bajo este concepto no tiene nada que ver con aquella etapa en la que se produjo», cuenta Ana Bernal-Triviño en su libro No manipuleís el feminismo.

Para ella, el feminismo neoliberal es aquel en el que las mujeres «con más dinero pagan a las más pobres» y que justifican un tema estructural «bajo una falsa libertad de elección». Este feminismo «somete a unas para que triunfen otras, las que no se verán nunca en la tesitura de coger trabajos precarios, emigrar, prostituirse o ser vientre de alquiler para poder comer», denuncia la periodista.

Remarca que este feminismo liberal que defiende la prostitución y los vientres de alquiler «no tiene relación con Clara Campoamor, puesto que ella estaba en contra de la prostitución». Defiende que el feminismo liberal fomenta la desigualdad y «no tiene nada de moderno, es patriarcado con envoltorio de márquetin».

«Yo nunca llamaría feminismo al neoliberalismo», cuenta Isabel Tajahuerce, Delegada del Rector para Igualdad de la Universidad Complutense. Ella considera que uno de los problemas que tiene el neoliberalismo frente al feminismo es que defiende «que todo se puede comprar y vender. Está el tema de la prostitución y la gestación, que se plantean como un intercambio económico y, desde el feminismo, es inaceptable», puntualiza. En el caso de la violencia de género, no es solo una mujer la maltratada, es una violencia sistemática, estructural y que permite a los «varones ejercer violencia sobre las mujeres».

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