El sábado pasado, el Ejecutivo de Pedro Sánchez decidió decretar el estado de alarma nacional, para luchar contra la propagación del coronavirus en España. En el anuncio se subrayó el cierre de todos los bares, restaurantes, gimnasios, cines, teatros, instalaciones deportivas y otra larga lista de negocios.

Esta semana España cerraba sus fronteras, dejándola sumida en una cuarentena, un confinamiento al que estamos sometidos durante más de quince días. Después de que la plataforma más famosa de la industria pornográfica ofreciera sus productos gratis a los italianos, ahora ha decidido atender las peticiones de los españoles. De este modo, todo el que quiera tendrá acceso a los vídeos porno de Pornhub, además de los de pago.

«En vista de la expansión de las cuarentenas, estamos extendiendo el acceso gratuito a Free Pornhub Premium para este mes para nuestros amigos en España, y así ayudar a pasar el tiempo y mantenerlos entretenidos», ha dicho la compañía.

«Como comprenderás, ni me he molestado en meterme jamás, pero lo que hace en realidad es vulnerar a la mujer como ser humano», cuenta a El Independiente la responsable de comunicación de Mujeres por la Abolición. Según ella, lo que muestran webs de este estilo son prácticas que pueden considerarse delito, puesto que «exhiben pornografía de menores. Es absolutamente aberrante que patrocinen su gratuidad».

En tiempos de cuarentena, sigue siendo falacia que el porno es solo ficción, que no trasciende. «Esta industria deshumaniza porque se basa en el dolor, la humillación, la sangre y el sufrimiento. Las personas que consumen vídeos de este tipo se convierten en analfabetos de la sexualidad, porque no saben cómo nos sentimos las mujeres, ni qué nos gusta». La responsable de comunicación asegura que este es un peligro real que afecta a la mitad de la población.

La influencia de la industria pornográfica perjudica enormemente a la mujer y a las relaciones humanas, puesto que se crea una «perversión total de la realidad, en la que la mujer está sometida». Ahora, en plena cuarentena, si él es pornófilo y obliga a ella a transformar sus sueños en realidad, está fundamentado la violencia. «El momento de confinamiento en el que estamos aumenta el riesgo de violencia dentro de la casa».

La responsable sostiene que en las parejas, hay mujeres que han notado diferencias en las exigencias de su pareja en el ámbito íntimo, en caso de que haya consumido porno o no. «Si te atan, te escupen, te meten cosas… parece que su cometido es hacerles daño. Creen que esto gusta a las mujeres, pero es muy bestia». En definitiva, la pornografía «es odio contra las mujeres».

La ausencia de la educación sexual

Esta macroplataforma que difunde porno variado y surtido para «hacer más amena la cuarentena» está perjudicando directamente a las mujeres. «El aburrimiento se puede combatir de otras formas, hay tantas cosas que hacer», cuenta a El Independiente Isabel Tajahuerce, Delegada del Rector para Igualdad de la Universidad Complutense.

La delegada considera que hay un «problema y es el de la ausencia de educación en adolescentes y adultos». La educación sexual es algo que necesita toda la sociedad, y ahora hay muchas personas que relacionan la pornografía con la sexualidad, «cuando ya está demostrado que la violencia contra las mujeres en la pornografía es un hecho, el uso de su cuerpo, el concepto y el imaginario que tienen hombres y algunas mujeres supone consecuencias devastadoras», explica.

Acceder a pornografía actualmente es muy fácil, y que empresas como Pornhub lo hagan aún más sencillo «es un riesgo muy grande». Las personas que acaban consumiendo estos vídeos creen que «la mujer tiene que estar al servicio del varón». En definitiva, «no creo que sea lo más positivo en estos momentos».

Además de la pornografía, ha habido toda una literatura sobre la legitimación de la agresión en el ámbito de lo sexual, como «el famoso libro y película que todos conocemos y del que tampoco vamos a hablar. Cuando nombramos mucho una cosa le damos publicidad».

En lo que también ha trabajado la responsable de Igualdad de la Universidad Complutense, ha sido en la crítica a las muñecas sexuales hiperrealistas y los robots sexuales que «reproducen las imágenes de la pornografía». Al final es lo mismo, son esos físicos de mujeres como objetos con determinadas características propias de las actrices porno. Antes se hacían muñecas, ahora se hacen robots. «Hay una construcción de masculinidad dominante, y por el otro lado la mujer al servicio del varón», sentencia.