El pasado día 18 la ujier Valentina se convirtió en la protagonista del pleno en el Congreso de los diputados. La trabajadora de Clece fue la encargada de limpiar el micrófono cada vez que se realizaba una comparecencia, tenía que desinfectar la zona ante la crisis del coronavirus. Fue la primera vez que se vio en pantalla su trabajo aunque lleva 29 años encargándose de que todo este perfecto antes de que lleguen los diputados.

Esa imagen de Valentina, la trabajadora de Clece, que persigue a base de hacer su trabajo, ella también, la propagación del Covid19, quedará en nuestra historia y en la del propio Congreso de los diputados como una de las imágenes de estos tiempos.

«No me esperaba que esto durase días, pensaba que a las horas todos se habrían olvidado pero la gente me sigue llamando para preguntarme», asegura ante la cantidad de medios que se han hecho eco de su historia. «Normalmente se nos reconoce nuestros trabajo después de días importantes, el Congreso nos envía una carta para darnos las gracias pero está vez ha sido extraordinario, nunca me habían aplaudido así», añade.

Y es que no sólo los ciudadanos, también varios diputados aclamaron el trabajo de la persona que se encargó de desinfectar la tribuna del Hemiciclo entre político y político, como medida de prevención en medio de la pandemia. Se trataba de un Pleno fuera de lo común ya que acudieron dirigentes que, siguiendo las recomendaciones sanitarias, deberían permanecer en cuarentena, como el propio presidente del Gobierno, cuya esposa dio positivo en Covid-19; o el portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, que pese haber dado negativo en las pruebas permanecía confinado como el resto de diputados de la formación tras el positivo de Santiago Abascal o Javier Ortega Smith.

«Si alguien merece un aplauso, es ella», elogió el portavoz de ERC durante su turno de palabra. Valentina ha recibido en varias ocasiones el aplauso de los pocos diputados presentes en la sesión, en que se entiende su figura como un símbolo de la lucha diaria contra el coronavirus, en este caso en el Congreso. La propia Meritxell Batet agradeció verbalmente su labor.

En Twitter siguieron los elogios ante el trabajo de la ujier que, ataviada con mascarilla y guantes, limpiaba continuamente el espacio que ocupaban los diputados en la tribuna de oradores. Acompañada de su foto, cientos de usuarios -también cargos políticos- han destacado el papel de esta «heroína anónima» que hoy «nos representa a todos».