La llegada del coronavirus y sus respectivas medidas preventivas han modificado nuestra forma de vivir y trabajar. Entre otros muchos términos, el ‘teletrabajo’ se ha convertido en una de las palabras más pronunciadas durante las últimas semanas en España. Antes de la llegada del virus, resultaba prácticamente imposible de concebir para muchas empresas el método de ‘llevar la oficina a casa’.

La falta de confianza, el miedo a la desorganización e incluso una hipotética pérdida de la productividad eran algunos de los motivos por los cuales tan solo un 4,3% de los empleados españoles trabajaba desde su hogar antes de la crisis del Covid-19. Sin embargo, durante estas semanas, en las que, por fuerza mayor, las empresas se han visto forzadas a experimentar este nuevo método que en otros países del mundo sí estaba implantado y ofrecía buenos resultados.

En estas semanas, diferentes expertos y estudios han evidenciado que el teletrabajo en España podría haber llegado, sin avisar, pero para quedarse. Se ha observado un amplio abanico de aspectos positivos sociales y medioambientales que podrían beneficiar a España, empujando así al país hacia la renovación, modernización y sostenibilidad.

Entre los beneficios sociales se ha destacado una mayor flexibilidad para aquellas personas que tienen compromisos familiares y personales (por ejemplo, cuidado de hijos o de adultos mayores) que les impiden trabajar fuera del hogar en horario completo o definido. Además se ha estudiado que permitiría una mayor accesibilidad, ayudando así a derribar las barreras estructurales que enfrentan las personas con discapacidad para acceder a un empleo. En este ‘experimento’ la mayor parte de las empresas han apuntado un sorprendente correcto funcionamiento y productividad.

Beneficios en el medio ambiente

De la misma forma, se comprueba un uso mucho más racional y optimizado de los recursos que disponemos, como la luz, el agua o el gas. El medio ambiente se convierte también en uno de los ganadores con el cambio, y es que el trabajo desde casa supone un ahorro de carburante y tiempo de desplazamientos que reduce considerablemente la emisión de gases contaminantes. Esto se traduce en una disminución importante de la contaminación y el efecto invernadero.

Según cálculos realizados por Fundación Másfamilia basados en la Encuesta de Movilidad en Día Laboral, si el 40% de las personas susceptibles de teletrabajar, pudiesen llevar a cabo este método dos veces por semana, se obtendría una reducción al año de 332.843 toneladas CO2 y unas 336.171 toneladas de gases de efecto invernadero.

Es esta una de las razones por las cuales la Comunidad de Madrid ha invitado a la empresas a fomentar el teletrabajo como una más de las medidas para reducir la contaminación en la capital. Además de esto se reducen los atascos y accidentes en carretera y los residuos generados por las empresas. Por tanto, con todos estos ¿Ha llegado el teletrabajo para quedarse?