La córnea y el cristalino son las lentes naturales que utiliza el ojo para recoger las imágenes. Éstas deben llegar de la forma más nítida a la retina. Cualquier alteración en la refracción de estas lentes causa problemas de visión.

La miopía es un fallo de refracción que hace que se vean de forma borrosa los objetos lejanos y se debe a que la córnea está más curvada de lo necesario. Por su parte, el astigmatismo es la afección que impide el enfoque de objetos cercanos, aunque también puede afectar a lejanos. Su causa: un achatamiento de la córnea por los polos.

La presbicia o vista cansada es una afección que dificulta al paciente ver de cerca  y que se produce habitualmente en personas de más de 40 años. Generalmente, esta dificultad se debe a que el ojo comienza a tener problemas de acomodación, lo que impide ver objetos cercanos. Normalmente, se puede distinguir a una persona que sufre presbicia porque debe alejarse los textos para poder ver con nitidez, por lo que es común que estos pacientes lean textos alejándolos con el brazo extendido.

La cirugía para corregir defectos visuales es una de las más demandadas entre la población. Sus beneficios se traducen en comodidad y una mejora de la calidad de visión Esta clase de cirugía permite a los pacientes prescindir de sus gafas y lentillas. La cirugía Lasik consiste en el modelado de una finísima capa de tejido corneal a través de láser para que las imágenes se enfoquen adecuadamente en la retina.

Esta intervención está indicada para solucionar alteraciones en la graduación, como la miopía (hasta seis dioptrías y media), la hipermetropía (hasta cuatro dioptrías), el astigmatismo (hasta cuatro dioptrías). Es capaz de solucionar casos que unan en un mismo ojo hipermetropía y astigmatismo o miopía y astigmatismo. La cirugía con láser también puede tratar algunos casos de presbicia o vista cansada.

«Es una cirugía ambulatoria con una duración menor a diez minutos, tras la que el paciente puede irse a su domicilio inmediatamente y en la que al día siguiente puede volver a realizar una vida normal sin necesitar gafas ni lentillas», afirma el doctor Carlos Palomino, jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

El proceso para llevar a cabo la cirugía es sencillo. Sólo es necesaria una consulta previa en la que se le realizan las pruebas necesarias para comprobar que el paciente puede beneficiarse de esta clase de cirugía. Estas pruebas consisten en la medición del grosor de la córnea, el análisis de la superficie corneal, el diámetro pupilar y la refracción ocular. Una vez realizadas estas pruebas el paciente puede ser sometido a la cirugía Lasik para eliminar sus problemas de refracción y así poder olvidarse de sus gafas y lentillas.

En el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid la cirugía Lasik se realiza en un ambiente de máxima asepsia y todo el entorno hospitalario se ha adaptado para ofrecer a los pacientes un entorno de atención seguro: «Todos los profesionales del hospital nos hemos sometido a pruebas PCR (reacción de cadena de polimerasa) para confirmar que el servicio podía atender a nuestros pacientes de forma segura; además, hemos extremado la higiene y los protocolos de seguridad anti-COVID tanto de la estancia en la sala de espera, como en la consulta y la cirugía», detalla del doctor Palomino, que recuerda que el hospital ha recibido la acreditación Protocolo Seguro frente al COVID-19 por parte de Applus+, tras auditar todas las medidas de seguridad en todo el hospital.

Aunque el paciente mueva el ojo durante la intervención, el láser tiene un mecanismo de seguimiento que hace que no se pueda descentrar. El láser realiza un tallado que será exactamente el diseñado para anular las dioptrías que padece el paciente.

La intervención con láser excimer se puede practicar a partir de los 18 años de edad. Incluso en edades más tempranas en casos seleccionados de estrabismos o de diferencias de dioptrías muy grandes entre un ojo y otro. En la adolescencia los defectos refractivos suelen aumentar por lo que es obligatorio que las dioptrías hayan estado estables al menos durante los dos últimos años. Esta precaución se toma en cuenta para que las dioptrías no crezcan después de que el paciente haya sido intervenido, explica este especialista de Quirónsalud, única compañía del sector sanitario entre las 20 empresas con mayor compromiso social ante la pandemia del covid-19, según el último informe Merco.

En los treinta días siguientes a la operación el paciente se podrá bañar en piscinas o en el mar, pero mojándose sólo hasta el cuello. El paciente puede realizar actividades deportivas pasado muy poco tiempo de la intervención. De hecho, numerosos deportistas de elite han sido intervenidos con esta técnica debido a que las lentes de contacto o las gafas limitan la práctica de ciertos deportes. La única limitación sería la realización de deportes de contacto o de natación durante las primeras tres semanas.

«La intervención ocular con cirugía láser es segura y rápida y permite a los pacientes volver a ver sin necesidad de gafas o lentillas desde el día siguiente de la cirugía», sentencia el Dr. Palomino.