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Eurovillas, el paraíso de los okupas: "Te piden hasta la motosierra"

El número de chalés okupados es de "entre 50 y 70", los vecinos han montado redes de alerta para poder evitar un mayor número de usurpaciones

Zona residencial

Zona residencial

La urbanización de Eurovillas es una de las más grandes de Europa. Sus dimensiones son tales que sus domicilios se localizan en más de un sólo municipio. Nuevo Baztán alberga la mayor parte de sus viviendas, el resto pertenecen a Villar del Olmo. Dispone de casi 80 kilómetros en viales y de gran cantidad de zonas verdes, además de una zona comercial.  Se encuentra a 50 kilómetros al este de Madrid. La zona cuenta aproximadamente con 3.000 chalés y hay más parcelas disponibles para edificar. Entre 50 y 70 se encuentran actualmente ocupadas, aunque la problemática viene de lejos: lleva años siendo paraíso de okupas.

La crisis económica del 2008 supuso el comienzo de las okupaciones en sus viviendas. Así lo asegura a El Independiente Guillermo García Pulido, gerente de Inmobiliaria Comprarcasa Eurovillas. Dedicado a la compra venta de casas en esta urbanización desde 1999, puede considerarse uno de las mejores conocedores de Eurovillas. Además de desempeñar su labor profesional, vive allí.

El negocio, por el momento, «no ha notado el efecto de la okupación». Guillermo explica que puede que «sea pronto» para saber el impacto real. Aunque sí comenta, que cuando un cliente nuevo llega «es sobre lo primero que pregunta». Insiste en que «a pesar del ‘boom’ actual » las primeras okupaciones tuvieron lugar hace más de diez años.

Las okupaciones se producen en las viviendas propiedad de los bancos. De hecho, asegura que «nunca le han entrado a un particular». El número de chalés okupados es de «entre 50 y 70», una cifra muy considerable. Tanto, que los vecinos están en alerta por la situación. Han creado varios grupos de Whatsapp para informar en caso de movimientos sospechosos.

La raíz del problema está clara para Guillermo. Cuenta que tras la crisis del 2008, muchas casas de la urbanización fueron embargadas. Estas casas «estuvieron en el limbo» y tardaron en ser registradas por los bancos «una media de 6 o 7 años», que es el tiempo en el que se usurparon. Las entidades bancarias están más atentas en la actualidad y rápidamente venden estas propiedades a fondos de inversión. Estos fondos compran las viviendas incluso con okupas dentro. Guillermo explica el método utilizado por los fondos para vacíar las construcciones: «Suelen pagar unos 3.000 euros a los okupas y en seis meses están fuera».

Su perspectiva como vecino afectado resulta muy interesante. A pesar de la alta incidencia del problema en la zona residencial, la privacidad de las residencias unifamiliares permite en muchas ocasiones «ni enterarse de que hay gente». Señala que se trata de un perfil de okupa «discreto». Aunque entiende que el realmente damnificado «es al que le pilla al lado», ya que «pueden ser gente conflictiva».

Los vecinos temen el ‘efecto llamada’

Hay veces que los okupas se instalan como uno más. Comenta que en esos casos, han llegado incluso «a pedirle una motosierra» al vecino y éste se la ha prestado. Posteriormente, el mismo vecino ha descubierto que «se lo había dejado a un okupa«. Los vecinos temen el ‘efecto llamada’ que pueda producirse. Por ello, desde que se interviniese con éxito en una okupación recientemente, «la gente se ha movilizado» para evitar más casos.

Incendio 28 de agosto

El pasado viernes 28 de agosto se produjo un incendio urbano-forestal que afectó a la urbanización. Dos chalés sufrieron desperfectos y once vehículos fueron calcinados por las llamas. El fuego arrasó con 2.500 metros cuadrados, según el Instituto Armado. Un total de 43 personas fueron desalojadas de 22 chalés. Para la extinción del mismo intervinieron bomberos, brigadas forestales, helicópteros de la Comunidad de Madrid, protección civil y Guardia Civil.

Las teorías más conspiratorias apuntan a que los causantes son unos okupas que fueron expulsados previamente. Guillermo piensa diferente. Dice que «cuesta mucho creérselo» y que al fin y al cabo es una zona «muy calurosa». Explica que los pensamientos de los vecinos con los que él ha hablado van en su misma línea. La Guardia Civil investiga el origen.

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