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"Una de las medidas más importantes en las escuelas infantiles es la distribución en ‘grupos burbuja’"

Las escuelas infantiles de Clece apoyan la organización en ‘grupos burbuja’ por ser la más eficaz para proteger a los pequeños si se complementa con la higiene de manos, la máxima desinfección de los centros y la restricción de entrada a los mismos.

El regreso a los colegios y universidades está generando una importante controversia en nuestro país. Sin embargo, los niños más pequeños, aquellos que tienen entre 16 semanas y 3 años de edad, llevan semanas acudiendo a las escuelas infantiles de primer ciclo. Desde que España entró en la ‘nueva normalidad’, se han impuesto normas para proteger a los niños desde que entran hasta que salen del centro.

El múltiple beneficio de los grupos burbuja

“La medida más importante que hemos tomado es la redistribución de los niños y niñas en ‘grupos burbuja’ o grupos estables de convivencia, por todo lo que conlleva”, afirma para El Independiente Beatriz Alonso, gerente de escuelas infantiles de Clece en la zona noroeste. “Los ‘grupos burbuja’ son unidades reducidas de alumnos a cargo de una educadora, que trabajan de forma independiente, de manera que no entran en contacto con el resto de niños y educadores de la escuela”, explica.

Estas unidades escolares son “la mejor forma” de prevenir un brote masivo en la escuela, detectar un hipotético caso de contagio, aislar de forma preventiva, únicamente, a los niños que compartan grupo y facilitar la trazabilidad del virus, si se diera el caso. “Los grupos burbuja tratan de evitar que, ante un posible caso, se viera afectada toda la escuela”, subraya Alonso.

Todo el personal de las escuelas infantiles de Clece se ha sometido a una prueba PCR antes de la apertura y, si alguien ha estado de vacaciones, tendrá que hacerse igualmente un test de este tipo antes de incorporarse a las aulas. Además, el personal está trabajando con mascarilla y pantalla “para prevenir al máximo”.

Extremar la limpieza y desinfección es clave”

“Seguimos a rajatabla las medidas determinadas por la consejería de Educación y las autoridades sanitarias pero en el caso de la limpieza y desinfección de las escuelas, aplicamos un protocolo más exigente, que consiste en limpiar nuestros centros mediante técnicas y frecuencia propias de la limpieza hospitalaria, y desinfectarlos con recursos de alta tecnología como la luz ultravioleta y el ozono”, explica. Para facilitar la desinfección y evitar contactos innecesarios, se han retirado de estas aulas todo el material “prescindible”. En cuanto a los juguetes, se están utilizando aquellos que pueden desinfectarse fácilmente, además de priorizar los juegos en el exterior “mientras el tiempo lo permita”, anuncia esta gerente de escuelas infantiles de Clece. Seguir este protocolo supone aún más esfuerzo y empeño aunque “sin duda merece la pena” porque “extremar la limpieza y desinfección es clave”, considera Alonso.

El papel de los padres en la prevención

Beatriz Alonso destaca que ahora los padres no van a poder acceder a las instalaciones, algo que le da especial pena porque “nosotros siempre hemos querido ser centros transparentes” y, antes de la pandemia, Clece programaba muchas actividades y reuniones entre padres y profesores. “Eso lo vamos a tener que evitar por el riesgo de contaminación”, declara esta profesional.

Sin embargo, en este momento, los padres cobran una especial relevancia, dado que son los responsables de asegurarse de que sus niños llegan a los centros en las mejores condiciones de salud. Para ello, tendrán que tomar la temperatura diariamente a sus hijos antes de acudir a la escuela y, si supera los 37 grados no podrán acceder al aula; tampoco podrán dejar los carritos de los bebés en el recinto y deberán respetar estrictamente los horarios concretados de entrada y salida.

Asimismo, la gerente de Escuelas Infantiles afirma que es complicado saber cuándo estos niños están manifestando síntomas de Covid-19 o, en cambio, de cualquier otra afección, dado que “es muy habitual que los pequeños tengan fiebre” a estas edades. Por ello, desde Clece solicitan a los padres que comuniquen los casos de enfermedad respiratoria posiblemente asociados al coronavirus, que se puedan dar en el hogar.

En el supuesto de que presenten más síntomas compatibles con esta enfermedad, serán aislados hasta que sus padres puedan ir a la escuela a recogerlos, y no podrán volver al centro hasta que “tengamos un informe de su pediatra» en el que se confirme que “esa sintomatología no está relacionada con el Covid”. “Será habitual muchas veces que tengamos que aislar [a un niño] sin que sea por coronavirus”, dice Alonso, pero “es mejor pecar por exceso que por defecto”, concluye.