La mítica hambuguesería Alfredo’s Barbacoa, uno de los templos de comida americana en Madrid, ha perdido a su ilustre fundador. Alfred Gradus, el hombre que conquistó paladares con su hamburguesa de cebón con salsa barbacoa, ha fallecido a los 79 años de muerte natural.

Así lo ha informado el restaurante en su cuenta de Instagram. «Alfredo se ha ido como no vivió. Tranquilamente y a su manera. God bless», ha señalado su mujer, Ana María. «Hasta siempre, cowboy».

Neoyorquino de nacimiento (1941) y madrileño de adopción, Alfred Gradus abrió el primero de sus restaurantes en octubre 1981 y desde entonces se convirtió en una referencia del mundo de las hamburguesas. Ahora hay mil lugares donde comer burguers, pero a finales del siglo pasado se contaban con los dedos. Y la Alfredo’s Barbacoa era el summum.

El primer local en abrir fue el de la calle Lagasca, a pocos pasos del Retiro, y en 1986 inauguró sucursal en Juan Hurtado de Mendoza, por la zona del Santiago Bernabéu. El tercer y último Alfredo’s abrió en 2013 en Conde de Aranda, justo al lado del de Lagasca.

La moda de la comida americana y el boom de las hamburguesas no cambió la filosofía del local. Nada de franquicias. El secreto no era otro que un producto de primerísima calidad y unas buenas brasas. La salsa barbacoa, la ensalada de col y el olor a carbón transportan al comensal al otro lado del Atlántico.

Banderas de los Estados Confederados y fotos de todo tipo adornaban sus lúgrubes comedores. En la tele, siempre un buen concierto de country o un rodeo en blanco y negro. Y por ahí andaba siempre Alfred Gradus, paseándose por las mesas con su barba y su sombrero de cowboy.