Sociedad

De "toque de queda" a "estado de alarma", cómo el lenguaje convirtió la pandemia en una guerra

La pandemia ha puesto en circulación gran cantidad de vocabulario al que no estábamos acostumbrados

De toque de queda a estado de alarma, cómo el lenguaje convirtió la pandemia en una guerra

Personas aplaudiendo en sus balcones del barrio madrileño de Lavapiés EFE

A día de hoy nos hemos acostumbrado a convivir con un nuevo abanico léxico, todo ello motivado por la pandemia del coronavirus. Expresiones como «toque de queda» o «estado de alarma» hacen que a muchas personas les vengan a la mente las guerras del siglo XX. El tratamiento lingüístico que está recibiendo el Covid-19, especialmente desde las instituciones, nos hace pensar que estamos en una constante lucha contra este virus.

Desde un punto de vista más académico, una palabra se compone de un significado denotativo y otro connotativo. Este último va en función del contexto en el que se aplique o el significado que subraya la mente de la propia persona. Lo que está claro, es que la pandemia ha puesto en circulación gran cantidad de vocabulario al que no estábamos acostumbrados.

Según detalla Manuel Alcántara, profesor de lingüística en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), uno de los factores que influyen son las sensaciones e ideas que la mente de una persona asocia con determinadas palabras. «Alguien puede pensar en el miedo que les provocó la guerra, o en los sonidos de los bombardeos, es algo que se reactiva instantáneamente, especialmente en personas mayores», asegura.

El virus, el «enemigo»: uso de metáforas

Por eso, las generaciones jóvenes que están viviendo actualmente la pandemia de coronavirus darán un uso y significado diferente al que estaba preestablecido para algunas acepciones. «Por ejemplo, toque de queda para muchas personas tiene un significado que no guarda relación con la experiencia que vivimos ahora, por eso lo vinculamos todo con la actualidad, como únicamente la hora de estar en tu domicilio».

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Toque de queda tenía un significado que no guarda relación con la experiencia que vivimos ahora

Manuel Alcántara, profesor de lingüística en la Universidad Autónoma de Madrid

Alcántara destaca que la gran mayoría de nuevos significados que se están estableciendo corresponden con metáforas. «Lo que hacen este tipo de construcciones es traer un significado respecto a lo que se quiere hacer referencia», sostiene. El experto asegura que en relación con el léxico bélico, lo que se pretende es dar una visión e interpretación de lo que pasa de una «forma muy concreta», motivado por las sensaciones que evocan en el imaginario colectivo.

Un ejemplo recurrente estos días es atribuir al virus la significación de «enemigo». Con ello, según sostiene Manuel Alcántara, profesor de lingüística en la UAM, hace que psicológicamente imaginemos al virus como un ser con «voluntad propia», al atribuirle características humanas o llegar a pensar que esta pandemia es «una lucha entre iguales».

El lenguaje deportivo, una alternativa

Ovidio Peñalver, psicólogo sanitario y psicoterapeuta, asegura que la «alta sensibilidad social» a las guerras hace que nuestro imaginario colectivo reacciona de una determinada manera. «El lenguaje bélico emite rabia y miedo, son emociones muy restrictivas y ante una situación tan crítica como la actual sería correcto ayudar al aumentar el ánimo expansivo», sostiene.

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El autor de ‘Emociones Colectivas’ detalla que una alternativa correcta podría ser emplear el lenguaje deportivo. Se podrían utilizar símiles como fuera de juego, expulsión, tarjeta amarilla o establecer una prórroga, entre otros. «Estas palabras estimulan otro tipo de emociones que ayudan a crear un lenguaje más neutro», expone. Asimismo, ayudaría a mejorar la resiliencia de la población o canalizar las tensiones que genera un lenguaje con una carga emocional «tan tremenda».

Acorde con el momento histórico

El empleo «tan excesivo» de este recurso se debe a que ayuda a entender la realidad a todas las personas. Pero esto mismo hace que nos distanciemos de la verdadera naturaleza de la palabra. «Los sanitarios muchas veces se han quejado de que no quieren ser tildados de héroes, o que son personas que luchan contra el virus», sostiene Manuel Alcántara. «Ellos mismos prefieren que se les humanice más como seres vulnerables por todo lo que están viviendo».

Al pronunciar estado de alarma parece que van a salir los carros de combate

FERNANDO CARRATALÁ, vicedecano del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras de la Comunidad de Madrid

El vicedecano del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras de la Comunidad de Madrid, Fernando Carratalá, ejemplifica también la expresión «estado de alarma». Según el experto en letras, aquí se adhieren a la palabra una serie de connotaciones que desbordan el propio significado de la palabra. «Al pronunciar estas palabras parece que van a salir los carros de combate», detalla.

Además, destaca que la prensa es la «encargada» de realizar la difusión del lenguaje. En esta pandemia de Covid-19, cobran un protagonismo especial, ya que son los que se encargan de generar un «código» que todo el mundo pueda implementar en su día a día, pero que «únicamente» estará vigente «todo lo que dure la pandemia». «Durante un momento histórico concreto se construye todo un tejido lingüístico que la sociedad recoge y emplea como novedades lingüísticas», asevera.

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