Sociedad

Walter Riso: "En las redes sociales se hacen guetos donde es difícil ser uno mismo"

El psicólogo y conferenciante, conocido por sus libros de autoayuda, publica 'El coraje de ser quien eres (aunque no gustes)' en el que afirma que "la necesidad de aprobación es una enfermedad".

Walter Riso, autor de 'El coraje de ser quien eres'.

Walter Riso, autor de 'El coraje de ser quien eres'. @Wijkmarkfoto

Walter Riso (Nápoles, 1951) es doctor en psicología, hace terapia clínica y forma a terapeutas. Pero las conferencias y los libros de autoayuda son la faceta que le hace más conocido. Enamórate de ti, Los límites del amor, Más fuerte que la adversidad o Las mayores estupideces que hacemos por amor son algunas de sus obras que ahora continúa con El coraje de ser quien eres (aunque no gustes) (Planeta). En este nuevo libro habla de la importancia de ser uno mismo y el riesgo de necesitar continuamente el visto bueno de los demás.

Querer gustar a todo el mundo tiene unas «consecuencias nefastas» a juicio de Riso. «La necesidad de aprobación es una enfermedad. Cuando pones el yo en manos de otros, son los otros los que te definen», explica el autor a El Independiente. «Imagínate qué tipo de autodeterminación voy a tener yo si cuando otros me dicen que soy lindo, me siento lindo y si los otros me dicen que soy feo, me siento feo. Tú tienes que tener la autodeterminación en el sentido de que tú eres juez de tu propia conducta. Tú eres quien se define a sí mismo».

El «búnker virtual» en la red

Las redes sociales no nos hacen un favor en este sentido. «Las redes sociales y la era de los likes (me gustas) dificultan el ser uno mismo porque se hacen guetos, pequeños grupos en internet donde se excluye al que no piensa igual. La gente se ha vuelto mucho más sensible a la aprobación, mucho más dependiente de la aprobación», explica el psicólogo. Cree que cuando alguien hace algo en un grupo de 70 amigos y los 70 levantan el pulgar, esos 70 le están validando o le están diciendo hasta qué punto sirve o no y, además, el que piensa distinto sale del grupo. «Entonces quedamos a merced de los otros, de ese grupito, de ese gueto. Y entonces, obviamente, ¿cómo me voy a encontrar a mí mismo si no salgo de un búnker virtual?»

Los jóvenes están entre los más afectados por esta necesidad de aprobación, a juicio de Riso, porque «los adolescentes tienen una especie de fantasía escénica y a determinada edad empiezan a sentir que ellos son el centro y que todo el mundo los está mirando, ¿no? Como una especie de explosión histriónica. En las redes todos estamos expuestos y eso tiene una paradoja, porque la gente que es tímida e insegura en las relaciones interpersonales ha encontrado en el internet de una manera de exponerse, pero al mismo tiempo estar cobijado, porque cuando no me gusta, ¡me voy! ¡desaparezco!».

Aunque los jóvenes están más cerca de las redes y eso puede dificultarles ser uno mismo (aunque no gusten), Walter Riso cree que eso también afecta mucho a personas «muy tradicionales, muy conservadoras y rígidas mentalmente». «Están sometidos a la incapacidad de dudar de uno mismo y eso a veces si no dudas de lo que haces, si no te revisas y no te cuestionas, eres como un computador», afirma, «las mentes rígidas tienen la fantasía de haberse encontrado a sí mismos, cuando realmente lo que han hecho es aislarse de la vida y de la realidad».

En un mundo en que las redes e internet están cada día más presentes en todos los ámbitos de la vida, el autor cree que es necesario fomentar una «cultura de la interiorización». Considera que no es tanto «hacer meditación 20 minutos por la mañana o ir una hora a yoga, que está muy bien», sino «ser consciente todo el tiempo de uno mismo». «Es autoconocimiento, tomar nuestra historia personal, hacernos cargo de ella, empezar a construirnos y a construirse de acuerdo a ese vector que vemos para dónde va. Y si no nos gusta, podemos transformar esa historia en otro. Reinvéntate».

El autoconocimiento del que habla Riso implica a veces vencer las creencias impuestas en la infancia, que para él pueden llegar a anular a la persona. «Esas creencias son frenos de emergencia», explica, y cuenta que son básicamente cuatro que explica a fondo en su libro. La primera es pensar que los demás son más importante que uno mismo; la segunda que los referentes, que suelen darse habitualmente, son mejores o más importantes que los demás; la tercera es que uno ha de ser como la mayoría y la cuarta, que hay que aceptar las tradiciones como son. «Esas cuatro creencias juntas eliminan tu individualidad y tu desarrollo, tu desarrollo de la personalidad», asevera.

Aceptarse a uno mismo y cambiar esas cuatro creencias es el común denominador que Walter Riso dice haber encontrado en el proceso de sus pacientes tras 50.000 horas de consulta y que por ello decidió elegir este tema para su libro. «Sabemos que cuando una persona se acepta a sí misma hay valoración, hay más seguridad de uno mismo y sobre todo a través del autoconocimiento, la persona es proactiva y menos vulnerable a los trastornos psicológicos».

Lo que la pandemia ha dejado

El autor, cuyo libro anterior Más fuerte que la adversidad hablaba de reponerse de situaciones estresantes, también valora cómo han quedado los ánimos tras la pandemia. «Primero hemos descubierto que somos una especie más vulnerable de lo que creíamos. También vimos que muchas de las cosas que considerábamos valiosas no lo eran tanto. Y de ahí quizás aprendimos, algunos, yo por lo menos aprendí eso, a volver prescindible lo imprescindible; que muchas de las cosas que yo creí imprescindible no valen un carajo. Muchas parejas descubrieron que estaban con la persona equivocada. El tema de la muerte se volvió un tema más cercano».

Algunos cambios buenos y otros malos, apunta. «La gasolina del miedo es la ansiedad y ésta se incrementó porque vimos que en cualquier momento puede pasar algo que escapa totalmente de nuestro control. Hubo pérdidas de trabajo, de vida, soledad, aislamiento, ancianos y jóvenes, todos empezamos a sufrir como una adversidad colectiva, como una guerra. Y obviamente eso deja estrés postraumático, depresión, ansiedad e hipocondría, una cantidad de miedos nuevos y ahora tenemos que aprender a enfrentarlos».

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