Sociedad

La guardia civil que asesinó a sus hijas en Cuenca formaba parte de un equipo de violencia de género

Vista general del cuartel de la Guardia Civil, donde una mujer, agente del cuerpo ha matado a sus dos hijas

Vista general del cuartel de la Guardia Civil, donde una mujer, agente del cuerpo ha matado a sus dos hijas EP

La guardia civil que se quitó la vida en Quintanar del Rey (Cuenca) tras presuntamente acabar con la vida de sus dos hijas, de 9 y 11 años, formaba parte de un equipo de los que se ocupan de los asuntos de violencia de género en la compañía de Motilla del Palancar.

Así lo ha confirmado este viernes el delegado del Gobierno, Francisco Tierraseca, a preguntas de los medios, tras presidir la toma de posesión del nuevo jefe superior de Policía en Castilla-La Mancha, Javier Pérez Castillo, en Toledo.

También ha explicado que la mujer tenía servicio este jueves y «no acudió a la hora establecida» con su compañero de patrulla para realizar dicho servicio, por lo que este fue a buscarla a casa y allí se encontró con los hechos.

Tierraseca, no obstante, ha recordado que es la juez encargada del caso, sobre el que se ha decretado secreto de sumario, la que se está encargando de toda la investigación y que la Delegación del Gobierno y la Subdelegación en esa provincia están «a disposición de lo que diga el juez».

En este sentido, ha explicado que también es la juez la que tiene que autorizar todas las intervenciones que se realicen respecto a las tres personas implicadas en estos hechos.

El delegado del Gobierno ha indicado que no consta que la guardia civil tuviera baja médica por problemas psicológicos oficialmente, pero ha asumido que cualquier hecho dramático de esta naturaleza «nos tiene que llevar a reflexionar sobre todo con las condiciones psicológicas» de los Cuerpos y las unidades que portan armas en su tarea diaria.

«La vigilancia siempre es poca, es muy importante el control de las armas», ha reflexionado, remitiéndose al protocolo existente tanto en la Guardia Civil como en la Policía Nacional, «para que ese trabajo que realizan con armas sea lo más estricto posible».

Según ha especificado, los protocolos intentan avanzar para que el control «sea mayor y no se haga un mal uso del armamento puesto a disposición para su labor», aunque «siempre es bueno mejorar y poder profundizar sobre todo en que llevar un arma reglamentaria siempre comporta un riesgo por su uso y, desgraciadamente, resultados como hemos visto debemos evitarlos en el futuro».

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