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Voluntario de Cáritas, ocho idiomas y aquellas charlas con Karadzic: en la intimidad de Vladimir Petkovic

El seleccionador de Suiza, rival de España en los cuartos de final de la Eurocopa, es un "rara avis" en el mundo del fútbol

Los jugadores de Suiza mantean al seleccionador Vladimir Petkovic tras la clasificación a los cuartos de final de la Eurocopa

Los jugadores de Suiza mantean al seleccionador Vladimir Petkovic tras la clasificación a los cuartos de final de la Eurocopa EFE/EPA/Marko Djurica

Mbabu, Rodríguez, Akanji, Mehmedi, Shaquiri , Vargas o Seferovic. Cuesta encontrar apellidos alemanes o franceses en la selección de Suiza que se enfrentará este viernes a España en los cuartos de final de la Eurocopa. Los orígenes de la mayoría de sus futbolistas están en el Este de Europa, en los países que una vez formaron Yugoslavia.

Lo mismo ocurre en el banquillo, donde desde 2014 manda Vladimir Petkovic. Yugoslavo de nacimiento, suizo de adopción, este entrenador tiene los pasaportes bosnio, croata y suizo y habla ocho idiomas. Es el responsable de que Suiza esté por primera vez en los cuartos de final de una Eurocopa, el seleccionador con mejor bagaje de la historia de la «Nati», con 42 victorias y 14 empates en 77 partidos.

Petkovic (Sarajevo, 1963) fue un futbolista más que discreto. Se formó en la cantera del FC Sarajevo, uno de los clubes icónicos de la ciudad, y tras realizar el servicio militar dio tumbos por varios equipos antes de regresar de nuevo al FC Sarajevo en 1986. Por aquel entonces, el club tenía a un psicólogo de nombre Radovan Karadzic. Años después, Karadzic se convirtió en el líder de la República Sprska y fue el responsable de la masacre de Srebrenica, donde fueron asesinadas más de 8.000 personas bosnio-musulmanas, y del sitio de Sarajevo, dos de los capítulos más cruentos de la Guerra de Bosnia.

Por aquel entonces, mientras su ciudad natal ardía y se desangraba, Vladimir Petkovic vivía ya a miles de kilómetros del sonido de las bombas. Porque en 1987 puso rumbo a Suiza y ya no se movió. Vistió hasta seis camisetas de las divisiones menores del fútbol helvético hasta que se retiró en 1999 tras ejercer un año como jugador-entrenador.

Voluntario en Cáritas

Una vez colgó las botas, comenzó a labrarse la carrera de entrenador al mismo tiempo que dedicaba las mañanas a colaborar con Cáritas en Giubiasco, a orillas del Lago Maggiore en la frontera con Italia. «Cuidé de extranjeros, desempleados, ex adictos y alcohólicos … Ese trabajo me enseñó el profundo valor del diálogo y las relaciones humanas que luego experimenté en la profesión de entrenador. El altruismo sirve en el vestuario», señaló el propio Petkovic, según recuerdan ahora medios italianos.

Su primera oportunidad en un gran banquillo llegó en 2004, cuando dirigió al Lugano en la primera división suiza. Después hizo un periplo por varios clubes más hasta que en 2012 dio el salto al Lazio italiano. En su primera temporada ganó la final de Copa a la Roma, el eterno rival, pero fue despedido meses más tarde. Pero tardó poco en encontrar trabajo: el teléfono sonó y la oferta era irrechazable, dirigir a la selección suiza.

Vladimir Petkovic, durante el partido ante Turquía de la primera fase | EFE/EPA/Ozan Kose

Una vida reservada y contra el racismo

Del poco tiempo en el que coincidió con Karadzic en el FC Sarajevo poco se sabe. Lo que sí ha demostrado el tiempo es que tenían una visión muy diferente sobre la raza. Mientras uno realizó una limpieza étnica, el otro abraza la multiculturalidad que tanto ha marcado a la selección de Suiza en la última década.

De hecho, no se muerde la lengua ante ciertas críticas, como las de algunos aficionados que se burlan de su marcado acento balcánico, a veces ininteligible. «Ya sé que a mucha gente le molesta que no hable alemán perfecto, pero estas personas son racistas y puede que no hayan tenido una buena educación», dijo una vez al diario Blick.

«Si un futbolista de origen inmigrante tiene un mal día, puede ocurrir y es completamente normal. Eso no significa que no dé todo por Suiza. No niegan sus raíces, siempre van con todo por el país», añadió en otra entrevista con World Soccer en 2016.

De lo que hace en su tiempo libre se sabe más bien poco. «Es una persona educada e inteligente, pero a la vez es tranquilo y reservado», sostiene Igli Tare, el que fuera director deportivo de la Lazio en 2012. Tan reservado y con tan poca exposición pública que una vez el Blick tituló: «Vlado, abre la ventana»

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