Era un domingo por la mañana cuando Twitter decidió que, con media España confinada o con medidas restrictivas en el ocio, serían las redes sociales las encargadas de proporcionar el entretenimiento en un lánguido y siempre existencialista día.

Elena Cañizares, una estudiante de Enfermería de Ciudad Real, empleó un hilo ya borrado para denunciar que sus compañeras de piso le habían invitado a marcharse a casa de sus padres al confirmarse que había dado positivo en Covid-19.

El tweet de Elena Cañizares previo al hilo que ya ha borrado.

Con fotos de las conversaciones de Whatsapp y audios incluidos, las compañeras de Elena no quieren que, teniendo piso familiar, se quede en dicho apartamento para no contagiar a las demás, que estaban esperando el resultado de sus pruebas.

Cañizares les recordaba, primero, que la médica le había insistido en que no debía moverse del piso, y segundo, la delicada situación en la que se encuentran sus padres de más de 60 años y con casos previos de infarto, por parte paterna, y de hipertensión, por la materna. Elena les decía en todo momento que prefería no exponer a sus familiares, a lo que sus compañeras respondían que era ella la que estaba exponiendo a las demás.

Tweet con capturas de la conversación entre las compañeras de piso.

El drama que se forjó en redes estuvo relacionado con la negativa de las compañeras a ayudarla a pasar la cuarentena en el piso que todas comparten. Elena, que insistía en que saldría de la habitación únicamente para calentarse la comida, con doble mascarilla, guantes y desinfectando todo lo que tocase, no entendía en ningún momento por qué sus compañeras no querían colaborar y simplemente se negaban a formar parte de la solución.

La situación llegó a su punto álgido cuando propusieron que, al ser tres contra una, Elena se marchase del apartamento a pesar de que tenía un contrato firmado. Las redes sociales no tardaron en llenarse de mensajes de apoyo para ella y de críticas para sus compañeras.

Elena Cañizares acudió a Twitter para mostrar todo el cariño y apoyo que ha recibido desde que contara su situación.

Aunque ya no está disponible en Twitter, ayer no se hablaba de otra cosa en redes sociales. Muchos no comprendían la actitud negativa de las compañeras, pues no es ni el primer ni último caso en el que alguien que comparte piso se debe aislar aún conviviendo con otros. Elena seguía insistiendo en que, siguiendo los protocolos pertinentes, nadie más tendría por qué contagiarse.

«Quiero que esto sirva para algo»

Elena ha acudido esta mañana al programa de TVE La hora de la 1 para hablar de la situación que ha vivido y para concienciar sobre cómo lidiar con situaciones como la que ella misma relató en su cuenta personal.

Está habiendo un linchamiento público a mis excompañeras. En todo momento he pedido que no las insultasen

ELENA CAÑIZARES EN TVE

«Quiero que esto sirva para algo. Que la gente con Covid-19 no son asesinos ni hay que criminalizarles. Los que somos sanitarios, no somos apestados. Estamos trabajando para cuidaros a vosotros”, afirmó.

Además, la joven ha borrado el hilo porque admite estar “harta de que gente de mi pueblo que se llama así me digan que las están acosando”. Asimismo, Elena ha admitido que se arrepiente de haberlo publicado, pues «está habiendo un linchamiento público a mis excompañeras. En todo momento he pedido que no las insultasen”, señala.

Elena Cañizares en TVE.

Y Twitter se llenó de bromas… ¡y regalos!

El hilo dinamitó en cuestión de horas. Elena no solo recibió miles de millones de mensajes de apoyo y solidaridad -algunos de conocidos actores como Itziar Castro o Brays Efe-, sino que reconocidas marcas como Pull&Bear (del dominio Inditex) o la cadena de comida rápida KFC, también acudieron a la red social para aprovechar el tirón que su historia estaba teniendo en Twitter.

KFC entró en la broma, pero no tuvo nada que ofrecerle al ser vegana.

Ya sea para mandarle regalos, apoyo o las condolencias ante la dureza de la situación, los community manager más creativos acudieron al roasting particular de sus compañeras de piso.

En el lado contrario del ring hubo gente que criticó la actitud de la protagonista, alegando que compartir la conversación privada en una red social pública no predicaba con los valores que ella pedía a sus compañeras. Una de las implicadas en la historia le avisó de que borrara el hilo con los audios, o que su padre abogado procedería a poner una denuncia.

Anoche, Elena contaba con casi 9.000 seguidores y, menos de 24 horas después, supera la barrera de los 30.000. Unas cifras que explican, hasta qué punto, la historia ha llegado a cada rincón, perfil y audiencia. El conocido programa de La Resistencia que lidera David Broncano también ha lanzado una encuesta en la red social para animarla a acudir en directo a hablar de lo sucedido.

La Resistencia también acudió a la fiesta de Twitter.

Aunque la efervescencia de la fama social dura menos que una caña en un día soleado, el trasfondo de la historia es un tema delicado que denota, en ocasiones, falta de conocimiento acerca de la pandemia o sobre cómo actuar en casos como el suyo. Más allá de las bromas y las risas que media España ha compartido entre ayer y hoy, es importante que las medidas pertinentes de seguridad se cumplan.