Siguiendo la pauta marcada por Cannes o Venecia, el Festival de San Sebastián abre sus puertas a la televisión. Hoy ha abierto la veda la serie Vergüenza, una «comedia romántica incómoda» creada y dirigida por Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, que compite en la sección Zabaltegi.  El próximo viernes presentarán en San Sebastián La peste, una ficción histórica ambientada en Sevilla en el siglo XVI y dirigida por Alberto Rodríguez, que llegará a los espectadores en enero de 2018. Y un día antes, el jueves por la noche, Netflix presentará Fe de etarras, una comedia sobre las peripecias de un comando de ETA dirigida por Borja Cobeaga y Diego San José, cuyo cartel promocional ha suscitado una gran polémica en los últimos días.

Movistar+ ha comenzado este año ha apostar por la producción propia. Acaba de estrenar su primera serie, Velvet Colección, y le seguirán La Zona, el 27 de octubre, y Vergüenza, en noviembre.

Vergüenza está protagonizada por Javier Gutiérrez y Malena Alterio.

Vergüenza está protagonizada por Javier Gutiérrez y Malena Alterio.

Vergüenza, producida por Movistar+, cuenta la historia de una pareja «normal», formada por Javier Gutiérrez y Malena Alterio, abocada a hacer el ridículo en situaciones cotidianas, desde dejarse un calzoncillo sucio en el baño cuando vienen los suegros de visita a preguntarle a una mujer gorda si está embarazada.  Él es fotógrafo de bodas, bautizos y comuniones, pero se cree llamado a algo más sublime, la «fotografía artística», mientras que ella, con una situación laboral inestable, teme no alcanzar los objetivos con los que soñó de joven.

«Hablamos de cosas que nos divierten, nos dan grima o nos aterran en torno al hecho de vivir en sociedad y el pánico que eso provoca en el fondo», explica a Efe Fernández Armero, que confiesa que tanto él como Cavestany tienen «un componente paranoide».

Lo que ocurre es que esta pareja, y especialmente él, llegan más lejos de lo que cualquiera llegaría. «Digamos que él no filtra nada», señala el director de «Todo es mentira» (1994) o «Las ovejas no pierden el tren» (2014). «El juego es crear un personaje al que detestes, pero con los mimbres suficientes para que te golpee y te puedas mirar y reconocer», precisa.

La primera temporada, que llegará a la plataforma de Telefónica en noviembre, consta de diez episodios de 25 minutos de duración y se proyectará hoy en el festival íntegramente, un «experimento» tanto para sus creadores como para los organizadores del certamen.

«Hay una trama general y la serie se puede ver como una película larga de episodios», explica Cavestany, que la define como «una comedia romántica medio estropeada» o «una minisaga de pareja de casi cinco horas».