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Los reyes de los eSports entrenan en Madrid

El equipo de Counter Strike: Global Offensive de Made in Brasil entrena estos días en el Movistar eSports Center de Madrid

Los jugadores de Made in Brasil. De izquierda a derecha, Fer, Coldzera, Stewie2k, Fallen y Tarik.

El crecimiento de los eSports en España es exponencial, tanto a nivel interno como externo. Las marcas españolas cada vez están más implicadas y dedican más recursos, financieros y personales, para tener una presencia destacada dentro de la industria, mientras que desde más allá de nuestras fronteras empiezan a fijarse en nuestro país como un ejemplo por instalaciones y nivel de inversión.

Un ejemplo de eso es el que equipo brasileño Made in Brasil, una de las organizaciones dedicadas a los deportes electrónicos más influyentes del mundo. Su equipo de Counter Strike: Global Offensive, un juego que es capaz de concentrar audiencias de hasta un millón de personas de manera simultánea, está estos días en Madrid para preparar sus próximos torneos.

Fallen, Fer, Coldzera, Stewie2K y Tarik, sus nombres dentro de los servidores, se encuentra en el Movistar eSports Center, el centro de entrenamiento de alto rendimiento que Movistar ha desarrollado en el Matadero de Madrid, para preparar sus próximos torneos, y han querido destacar la escena española por su cada vez más importante pujanza.

«Creo que nunca había visto unas instalaciones así», explicaba Tarik, cuyo nombre real es Tarik Celik, en palabras a El Independiente. Todos ellos destacan la fuerte inversión que están realizando actores como Vodafone, Orange, HP o incluso Tinder para desarrollar los deportes electrónicos.

«España está creciendo, cada vez se ven más equipos importantes y mejores jugadores», afirmaba Marcelo David, alias Coldzera, el mejor jugador del mundo durante los dos últimos años. «Se nota que está creciendo y que cada vez hay más presencia española en las retransmisiones. Es importante, porque es curioso como países importantes del sur de Europa, como Italia, Portugal o España, están todavía por detrás del resto del continente, aunque creciendo», apuntaba Gabriel Fallen Toledo.

Los cinco miembros de Made in Brasil afrontará a comienzos del próximo mes de septiembre el Major de Londres, la competición más importante de la segunda mitad del año. La bolsa de premios, que se va hasta el millón de euros, hace que todos los equipos hagan concentraciones intensivas para llegar en el mejor punto de forma posible. Por segunda vez en menos de dos meses, el conjunto brasileño hará esa preparación en España.

Vida más allá de los videojuegos

Al igual que ocurre con los futbolistas, la vida laboral del jugador profesional de videojuegos es corta. En el caso de Made in Brasil, su jugador más veterano, Fallen, acaba de cumplir 27 años, lo que se considera ya una edad en la que se empiezan a perder ciertas cualidades físicas en cuanto a reflejos y velocidad se refiere, aunque es cierto que estos tienen de su parte su amplia experiencia. Lo dicho, como un jugador de fútbol o baloncesto.

Y, como a los Asensio o Isco de turno, los deportistas electrónicos también deben plantearse qué hay más allá, qué hacer una vez que se han retirado de la competición en activo. Uno de los caminos más habituales es el de comenzar a entrenar a un equipo o ejercer como analista en televisión -una vez más, como un deporte tradicional-, pero esa no es la vía más lucrativa.

Como reconoce Tarik, se puede hacer una buena transición también a nivel económico convirtiéndote en creador de contenido. «Actualmente, los streamers -palabra que define a las personas que retransmiten sus partidas en plataformas como YouTube o Twitch- son capaces de generar una gran masa de seguidores e ingresos a través del patrocinio. Creo que es una buena vía para seguir ligado a la industria una vez que acabe mi carrera», señalaba a este diario.

Una vida con poco glamour

Es cierto que se podría pensar que los jugadores profesionales de videojuegos llevan una vida envidiable, no en vano hacen exactamente lo que les gusta y además les pagan -y en algunos casos muy bien- por ello. Pero no todo es color de rosa. «Viajamos una barbaridad, el calendario de torneos es muy apretado y durante buena parte del año vivimos en habitaciones de hotel», reconoce Fallen, el líder del equipo.

«Está bien viajar, pero cuando estamos en una ciudad apenas vemos el lugar de la competición y el hotel. Cuando vas a algún sitio por primera vez sí que te esfuerzas en visitar lo más representativo, pero si no vas a hacer tu trabajo», explica. Los chicos de Made in Brasil acaban de aterrizar en España procedentes de California, donde está el cuartel general del equipo. Estarán en Madrid hasta el viernes, cuando viajarán hasta Hong Kong para disputar la Zotac Cup.

Cinco días después viajarán hasta Estocolmo, la capital de Suecia, para jugar una nueva edición de la DreamHack Masters, un torneo donde estarán los mejores equipos del mundo como Astralis o Faze. Desde allí se trasladarán a Londres, para jugar en el estadio de Twickenham, donde disputa sus partidos la selección de rugby de Inglaterra, el Major de Face It, la competición más importante de lo que queda de año.

Muchos kilómetros, muchos partidos y muchos viajes. «Son demasiados, habría que reducir el número de torneos que se juegan a lo largo del año», reclama Coldzera. Parece difícil que sus deseos se conviertan en realidad. Las marcas, que cada vez realizan inversiones más fuertes, reclaman visibilidad para sacar partido económico a los patrocinios, y la industria está en un momento en el que los jugadores quedarán algo más exprimidos en pos del crecimiento.

Las audiencias en algunos eventos están disparadas, poniendo de manifiesto el potencia de los eSports. En el último major, equivalente a los Grand Slam de tenis, celebrado en Boston en enero de este año concentró a casi dos millones de personas a la vez en la final, pese a que los horarios no eran los más amables con China o Europa. Los eSports son una industria en auge y España, de momento, está jugando su papel lo mejor que puede.

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