Poco se sabe sobre el origen de las torrijas. La versión más extendida se atribuye a los romanos, pero también hay hipótesis que afirman que su ascendencia es mudéjar o andalusí. En el siglo XV era el alimento proporcionado a las mujeres después de dar a luz, con el objetivo de acelerar la recuperación.

Este postre tan típico ahora, en un primer momento tenía como finalidad aprovechar el pan sobrante, en una época de escasez de alimentos. Su alto aporte energético hacía que fuera muy común en momentos de ayuno como la Semana Santa. En la actualidad, las torrijas se han convertido en el postre tradicional de esta época, y como tal, hay una gran variedad de las mismas.

Para conocer los ingredientes y pasos a seguir en la preparación de este postre, El Independiente ha contado con la colaboración del cocinero Miguel Albalá Rodríguez.

Tradicionalmente hay dos maneras de prepararlas: una con azúcar y canela, y la que «hacen normalmente las abuelas, con almíbar de miel», cuenta el cocinero. La receta es la misma para ambas, lo único que cambia es el rebozado final. De este modo, los ingredientes principales son comunes salvo los que varían en función del acabado.

¿Qué ingredientes necesitamos?

Para preparar de ocho a diez torrijas necesitaremos los siguientes productos:

  • Una barra de pan del día anterior, para que esté un poco duro y no se deshagan las rebanadas al mojarlas en leche
  • Cuatro huevos
  • Un litro de leche
  • 200 gramos de azúcar
  • Dos cáscaras de naranja
  • Dos tiras de limón
  • Una rama de canela
  • Una cucharadita de canela en polvo
  • 3/4 litros de aceite de oliva virgen extra suave
  • Una pizca de sal

Para la variedad con almíbar de miel necesitarás, además:

  • 250 ml de agua
  • 7 cucharadas grandes de miel
  • 3 cucharadas de azúcar
  • Una ramita de canela

¿Cómo se hacen las torrijas?

En primer lugar, calentamos la leche tras aplicar la mitad del azúcar que tenemos. Posteriormente, añadimos las cáscaras de naranja, limón y canela para hervirlos a continuación. «Cuando salga la primera burbuja, retiramos la leche del fuego», explica el cocinero. Es recomendable poner papel film transparente sobre el líquido, para que no se vaya el vapor y se concentren los sabores. Para quitar los ingredientes que hemos aplicado a la leche, «utilizamos un colador».

A continuación, cortamos rodajas de un grosor similar a dos o tres dedos y las metemos en la leche, para que se impregne por ambos lados. Dejando de lado el pan, batimos los huevos y cubrimos con esto las torrijas. Calientas el aceite a unos 180ºC para freír las torrijas y cuando «esté doradito por un lado, le das la vuelta para que coja ese color por ambas partes».

En caso de que te decantes por las torrijas de azúcar y canela, las secamos con un papel absorbente para quitar el exceso de aceite, y después aplicamos la otra mitad que nos quedaba de azúcar y canela, y las rebozamos. «Es mejor que estén calientes para que queden bien, aunque también pueden comerse frías».

Si prefieras la variedad en almíbar de miel, tendrás que utilizar 250 ml de agua, 7 cucharadas grandes de miel, 3 de azúcar y una ramita de canela. Se pone el fuego para deshacer la miel y el azúcar, y para que se integren en el agua. «A medida que se vaya evaporando el agua, veremos que se convertirá en una sustancia gelatinosa con una textura similar a la del almíbar». A continuación, esperamos unos minutos a que se enfríen un poco las torrijas, las colocamos en una bandeja de cristal y ponemos el almíbar.

Ya solo queda disfrutar de este delicioso manjar, que nos ayudará a pasar mejor esta atípica Semana Santa de confinamiento obligatorio.