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Carlinhos Brown y el Pepé

El músico, cantante y productor brasileño Carlinhos Brown. EFE

Este es el típico caso de canción muy conocida pero que a la hora de buscarla no sabemos más que cantar “pe pe pe pe-pe-pe”. También pasará a la Historia por ser la que más entusiasmo generó de cuantas eligió mi amigo el ingenioso animador Carlos ‘Pulpo’ Moreno en la megafonía de las celebraciones del PP en calle Génova de Madrid, allá por aquel 20 de noviembre de 2011. Claro, la letra dice pepé. Bien tirado. Los que pinchamos en eventos tenemos esas cosas. De ahí que este estribillo sea casi obligatorio en todas las BBCs (Bodas, Bautizos y Comuniones).

Hoy cumple 59 años el gran artista que interpreta, tan animado y animante, estas notas que se nos han pegado a cualquier recuerdo de celebración de los últimos años. Su nombre artístico, para que el lector lo pueda localizar fácilmente, es Carlinhos Brown, y el tema, para no tener que tararear infructuosamente ante el altavoz, se llama Maria Caipirinha.

Uno puede preguntarse con todas las de la Ley por qué alguien que nace Antonio Carlos Santos de Freitas, acaba por apellidarse artísticamente como el padrino del Soul, el tío James. Pues nada que ver. Lo suyo asegura ser inspiración por alguien llamado Henry Brown, un esclavo afroamericano que huyó a la zona abolicionista enviándose a sí mismo por correo en una caja. 27 horas estuvo en completo silencio, a veces boca abajo, para no ser descubierto. Una historia que merecería otra columna, pero centrémonos en este humilde brasileño de Bahía, símbolo de unidad y fiesta con sabor a samba.

El jovencito Carlinhos se hizo muy popular entre los músicos de su entorno por aprender en la calle y rápido a tocar todos los instrumentos de percusión que pillaba. De hecho, llegó a hacer, mucho antes de que se pusiera de moda el fenómeno Stomp, percusiones de altísimo nivel con cubos de basura y depósitos de agua. Su energía y vitalidad contagiosa hizo que el mismísimo Caetano Veloso contara con él para sus discos en los 80. A partir de ahí fue creciendo, y recibía los parabéns de crítica, público y hasta de los managers para tocar con Djavan o João Gilberto. Nada menos.

Habrá quien le recuerde como líder de Timbalada, que era mucho más que un grupo musical. Con él reunió a más de un centenar de percusionistas de su barrio tocando a la vez, por ejemplo, pero hay mucho más detrás de esa denominación, todavía activa. Se trata de una iniciativa cultural que recurre a lo más ancestral para unir a ricos y pobres, mestizos, mulatos, blancos y negros en un baile, que es de lo más instintivo y humano que nos une. Esa filosofía es la que le acompaña en todas sus apariciones públicas y no hay actuación de este astro en el que alguien haya salido jamás impasible.

Ese espíritu le acompañó en su aparición en España por los Carnavales de 2005, llenando hasta donde alcanzaba la vista la Castellana de Madrid, y otros sambódromos creados a tal efecto, hasta llegar a los dos millones de asistentes. Junto a Shakira lanzó el himno del Mundial de fútbol de Brasil 2014, y ya son trece sus álbumes propios.

Si alguien siente que no puede irse de este mundo sin disfrutar de sus vibraciones, que vaya reservándose la fecha del próximo 18 de julio en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de Madrid, que ya están a la venta las entradas.

Añadamos el famoso himno fiestero a nuestra lista, y que la música siga siendo un fenómeno que une a todos, sin diferencia por el color o ingresos que nos haya tocado en suerte tener.

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