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Rigoberta Bandini, de 'Caillou' al planeta teta y ¿a Eurovisión?

La cantante Rigoberta Bandini. EFE

Rigoberta porque sí y Bandini por Arturo Bandini, protagonista de las novelas de John Fante (1909-1983). Con siete años puso voz a Caillou, después dobló a Dakota Fanning en la película Yo soy Sam, a Emma Stone, al personaje de Anna en la versión catalana de Frozen y a Mérida en Brave, a Elle Fanning o Shailene Woodley, y ahora, a sus 31 años, Paula Ribó (Barcelona, 1990), su verdadero nombre, busca convertirse en la representante de nuestro país en la próxima edición de Eurovisión «sacando un pecho fuera al puro estilo Delacroix».

Su Ay, mamá, tema con el que compite en el Benidorm Fest, ha consagrado en menos de un mes más de tres millones de reproducciones en Youtube y posicionado en el top 10 de las canciones más escuchadas en España en la plataforma Spotify. Además, es según las encuestas, la favorita junto a Terra, la canción con la que las Tanxugueiras llevarían la música gallega a Eurovisión, a representar a España en el festival que se celebrará en mayo en Turín desde el mismo día en que TVE anunció las 14 canciones candidatas de este año.

Espero demostrar que detrás de ‘Ay mamá’ hay mucho más que una teta»

rigoberta bandini

Ha sido la propia cantante quien ha compartido en sus redes sociales qué fue lo que le inspiró a componer esta canción de éxito, que dice, «es un contundente himno pop al poder transformador de la feminidad»: «Escribí esta canción muchísimo antes de ser madre, con 23 años, por eso no lo considero un tema escrito por y para las madres. En su momento lo escribí como un homenaje a la feminidad. Ocupar las calles con nuestros cuerpos sin que fueran censurados sería un gran avance. Todavía me emociona esa mujer guiando al pueblo en el cuadro de Delacroix. Más allá de Benidorm o Eurovisión, esta canción me conecta con una fuerza preciosa, transciende la maternidad y habla de nuestro poder como mujeres. Algunas creamos vida con nuestros cuerpos, otras no, pero de alguna manera todas somos una. La carta de la emperatriz en el tarot de Marsella me transmite ese poder, por eso la he elegido como portada para esa canción. La canción tiene cosas muy ‘guays’, espero que se demuestre que detrás de ella hay mucho más que una teta, que al final es todo muy cavernícola. Estoy feliz de poderla compartir».

Pero el triunfo de la catalana no nace de Ay mamá: «Me encontré con un grupo de canciones que necesitaba que la gente las escuchara porque ya no quería que estuvieran en mi cuarto. Dije: ‘Voy a hacer un single», cuenta Bandini en una entrevista concedida a este medio el pasado mes de abril. Y fue así como, en marzo de 2020, vio la luz Too many drugs, su primer sencillo. Desde ese momento, los éxitos de Rigoberta, acostumbrada a salir al escenario con su pareja y sus primos Belén y Juan Barenys, se han ido sucediendo uno detrás de otro –In Spain we call it soledad, Perra o A ver qué pasa– hasta el punto de considerarse una de las españolas más creativas de 2021, según la revista Forbes, donde compartió esta prestigiosa mención junto a otros artistas como la fotógrafa Carlota Guerrero, la pintora Laura Cano o la poetisa Elvira Sastre.

Cuando Rigoberta deja de ser Bandini, y viceversa

Y es que más allá de la música, Rigoberta Bandini estudió teatro, debutó como actriz de doblaje, fundó con Paula Malia y Bàrbara Mestanza el grupo musical The Mamzelles en 2010, que dos años más tarde se convirtió en la compañía teatral The Mamzelles Teatre, y es madre de un hijo fruto de su relación con el actor y guionista Esteban Navarro, del dúo cómico Vengamonjas, a quien considera «el gran motor de su vida»: «Me quedé embarazada cuando llevaba 6 meses con mi pareja. Siempre había querido ser madre, pero estaba cagada porque Rigoberta estaba en el cajón. Y te meten tantos miedos, que me alegro que esto esté funcionando. Ojalá haya chicas de generaciones más jóvenes a la mía que vean que se puede, que puedes tener un hijo y seguir. Sin ser Beyoncé, como una persona normal», contó en la entrevista de El Cultural.

Y tan norma. Porque la cantante, es solo el alter ego musical de Paula, una mujer que desborda creatividad a raudales: «Rigoberta es una consentida, ha llegado al mundo y todo le va bien. Pero todo lo de Rigoberta le gusta a Paula, aunque me permito jugar más o exagerarlo. Si a Paula le gusta el amarillo, Rigoberta puede ir vestida de amarillo de arriba a abajo. Es una manera de entender este proyecto de una manera más lúdica y más libre».

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