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Kate Middleton y el príncipe Guillermo se cambian de casa y estrenan nueva vida

Muchos cambios se avecinan en la Familia Real Británica. Este domingo, 6 de febrero, la reina Isabel II cumplirá un hito histórico y se convertirá en la primera soberana en alcanzar los 70 años en el trono (ni la reina Victoria llegó tan lejos). Semejante fecha será celebrada por todo lo alto por los británicos y ya hay un programa de actos establecido para todo el 2022.

Sin embargo, a nadie se le escapa que, para Isabel II, será un día agridulce. Su marido, Felipe de Edimburgo, murió hace pocos meses y su hijo, el príncipe Andrés, está inmerso en una pesadilla judicial tras las acusaciones de abusos sexuales por parte de Virginia Roberts Giuffre, una de las víctimas de Jeffrey Epstein. Pocas casas reinantes podrían sobrevivir a un escándalo semejante, pero los Windsor tienen experiencia de sobra en capear situaciones difíciles que los han dejado al filo del abismo. De hecho, si algo ha caracterizado hasta ahora el reinado de Isabel II es su capacidad para salir más fuerte de todas las crisis que se le han presentado. No olvidemos que, cuando murió la princesa Diana, medio país exigió el establecimiento de una República. Sin embargo, al cabo de unos años, los niveles de popularidad de la reina estaban de nuevo por las nubes.

Ahora, la Reina podría tener pensado un nuevo golpe de timón: apoyarse en los miembros más jóvenes de la monarquía, es decir, en Kate Middleton y el príncipe Guillermo, los cuales no paran de cosechar éxitos en los últimos meses. Según han avanzado varios diarios británicos, los duques de Cambridge estarían a punto de inaugurar un nuevo capítulo en su vida, con más responsabilidades institucionales. También podrían tener pensado cambiarse de residencia y mudarse cerca del castillo de Windsor, donde podrían disfrutar del tipo de vida campestre que tanto les gusta a ambos y, al mismo tiempo, estar a una corta distancia de Londres.

Kate y Guillermo viven actualmente entre el palacio de Kensington en Londres y su residencia campestre de Amner Hall, en el condado de Norfolk, una casa que Isabel II les prestó tras su boda. Sin embargo, según desveló el diario Telegraph, la pareja estaría ya mirando otras propiedades en Berkshire, un sitio que les encanta para criar a sus tres hijos, los príncipes Jorge (8 años), Carlota (seis) y Luís (tres).

En concreto, se rumorea que se habrían interesado por Fort Belvedere, una construcción neogótica (los ingleses lo definen como Gothic Revival Style) perteneciente a la Corona y que está situado en Windsor Great Park. El lugar, que parece una pequeña fortaleza medieval, aunque más pequeña, y que dispone de su propio bosque, incluso de un lago, está repleto de historia: fue construido entre 1750 y 1755 para el príncipe Guillermo Augusto, duque de Cumberland, y más de un siglo más tarde, a mediados del siglo XIX, bajo el reinado de Jorge IV, fue ampliado y mejorado. Bajo el reinado de la reina Victoria fue usado como tea house, una tetería abierta al público.

Seguramente su inquilino más famoso fue Eduardo VIII, el hombre que aguantó en el trono tan sólo unos meses y abdicó por amor a Wallis Simpson. Fue allí donde se desarrolló gran parte de su historia de amor con Wallis y fue también allí, en el salón principal de Fort Belvedere, donde firmó su Acta de Abdicación el 10 de diciembre de 1936.

A muchos el lugar les podría resultar un mal fario (el único rey que ha abdicado vivió allí), pero Kate y Guillermo parece que no son muy supersticiosos. Para ellos, Fort Belvedere presenta varias ventajas: está muy cerca del municipio de Chapel Row, en el condado de Bucklebury, donde viven los padres de ella, Carole y Michael Middleton, y la hermana de Kate, Pippa, con la que está muy unida, tiene una casa no muy lejos. Por no decir que tan sólo se tarda una media hora en llegar a Londres.

De hecho, muchos miembros de la realeza viven en la zona de Windsor y sus alrededores. El príncipe Eduardo, conde de Wessex, el hijo pequeño de Isabel II, vive en la zona con su mujer, Sophie y sus dos hijos. El príncipe Andrés también tiene su residencia cerca. Los mismos Meghan Markle y el príncipe Harry tenían allí su casa, Frogmore Cottage, antes de mudarse a California (el lugar, que les costó varios millones adecuar a su gusto, está ahora ocupada por la princesa Eugenia, hija del príncipe Andrés, y su marido, Jack Brooksbank).

Sea como fuere, el movimiento de Kate y Guillermo se ve como un paso más hacia el trono. No hay duda de que, además de Isabel II, ellos son el futuro de la monarquía. O, al menos, su tabla de salvación.

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