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De "es un genocidio en Gaza" a "una táctica de Hitler": el choque entre Adam Brody y Tovah Feldshuh que sacude 'Nadie quiere esto'

Tovah Feldshuh y Adam Brody interpretando a Bina Roklov y Noah Roklov en la serie de Netflix 'Nadie quiere esto'
Tovah Feldshuh y Adam Brody interpretando a Bina Roklov y Noah Roklov en la serie de Netflix 'Nadie quiere esto' | IMDb

La comedia romántica del momento acaba de estrenar sus nuevos episodios convertida en uno de los grandes reclamos del catálogo de Netflix, pero la complicidad que desprenden sus protagonistas ante las cámaras ha chocado con la realidad. En Nadie quiere esto (Nobody Wants This), Adam Brody encarna a Noah Roklov, el rabino que ha desatado un auténtico fenómeno por su personaje. Dos décadas después de marcar a toda una generación en The O.C., el actor vive una edad dorada profesional. Se presenta ante la audiencia como el estándar ideal del galán contemporáneo al ser un hombre asertivo, con madurez emocional y responsabilidad afectiva.

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Esa percepción idílica, sumada a la discreción de su vida privada (casado desde hace más de una década con Leighton Meester), ha saltado por los aires. Una entrevista de Brody calificando de "genocidio" las acciones de Israel en Gaza ha provocado un terremoto interno que implica a su madre en la ficción, a la creadora de la serie y al asesor religioso de la producción.

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De hacer campaña a sus recientes declaraciones: el activismo de Adam Brody

Las declaraciones llegaron a partir de una entrevista con GQ, motivada por su labor como voluntario en la organización progresista Swing Left, con la que hace campaña a pie de calle en distritos indecisos de California como Temecula.

El actor admitió que el clima en la industria del entretenimiento ha cambiado y que la aparente unanimidad ideológica se ha resquebrajado. En un contexto donde el compromiso político de las estrellas vuelve a mirarse con lupa y genera consecuencias en sus carreras, como ha ocurrido recientemente con Susan Sarandon, Brody reconoció su desilusión con varios compañeros de profesión: "Entre la COVID, un segundo mandato de Trump y el conflicto entre Israel y Gaza, han salido a la luz algunas creencias que yo desconocía y que me han decepcionado".

Al ser preguntado sobre si la cuestión palestina influía en su mensaje electoral, el intérprete, de raíces judías pero ateo declarado, decidió responder sin filtros: "Consideren que esto es un genocidio. Consideren que deseo una Palestina libre. Es terrible que haya causado tanta muerte y sufrimiento, pero siento que está llegando a un punto crítico que debería haber alcanzado hace tiempo. Tengo la esperanza de que otra administración pueda hacer algo realmente bueno y corregir algunas de las políticas que están contribuyendo a que esta situación sea tan terrible".

Brody zanjó cualquier duda sobre su postura reivindicando su derecho a hablar sin rodeos: "No llevo ningún pin, así que no estoy provocando ciertas preguntas, y quizás debería. Pero nunca he evitado una pregunta, al menos no una política".

"Es una táctica propia de Hitler": Tovah Feldshuh responde a su compañero de reparto

Las palabras de Brody han tenido una reacción dentro del propio reparto de la serie. Tovah Feldshuh, veterana actriz que interpreta en la serie de Netflix a Bina Roklov, madre de Noah (personaje de Brody), ha cargado con dureza contra su compañero en declaraciones a New York Post.

Feldshuh ha rechazado la acusación, vinculándola al antisemitismo: "Acusar al pueblo judío de genocidio es una locura. Es una táctica propia de Hitler. Se convierte a la víctima en el perpetrador".

El enfrentamiento ha dejado al descubierto una fractura conceptual habitual en este debate. Mientras Brody dirigió sus críticas a las operaciones bélicas del Estado de Israel y a la complicidad de la política exterior de Washington, la intérprete reformuló el reproche como un ataque generalizado contra el pueblo judío.

Para la actriz de 77 años, que este discurso proceda de miembros influyentes de la propia comunidad judía resulta especialmente preocupante: "Afecta a la comunidad. Creo que la supervivencia del Estado de Israel es crucial para el bienestar del mundo democrático y del mundo libre. Por supuesto, Israel necesita a Estados Unidos, pero Estados Unidos también necesita a Israel, créanme".

De la misma manera, alertó sobre lo que definió como un "efecto herradura", donde "el socialismo y el antisemitismo intentan confluir". No obstante, ha matizado que estas discrepancias no influyen en el set de rodaje: "Mi trabajo, como Bina pero también como Tovah, consiste en querer a la gente del set, en ser amable con ellos".

Erin Foster, creadora de la serie, también se pronuncia: "Discrepo con él"

En una posición intermedia se situó la creadora y showrunner de la serie, Erin Foster. Durante su intervención en el podcast Not Skinny But Not Fat, reconoció la complejidad del asunto. Aun así, prefirió normalizar las discrepancias dentro del equipo: "Nuestro ambiente de trabajo es muy parecido a las mesas de comedor de todo el mundo. La gente debate, discute y discrepa. Y, aunque quiero mucho a Adam, también discrepo con él, y eso está bien".

Para Foster, la producción tiene un fuerte componente autobiográfico, ya que se basó en su propio proceso de conversión al judaísmo antes de casarse con el productor Simon Tikhman. Por ello, la guionista quiso mandar un mensaje de calma a su comunidad: "Quiero que nuestros fans judíos sepan que los veo, los escucho y entiendo cómo se sienten. La serie siempre ha sido y siempre será una carta de amor al judaísmo. Por eso hice esto. En este momento del mundo donde casi no hay representación positiva de las personas judías, creo que es muy importante tenerla".

A estas reacciones se sumó además el rabino Steve Leder, consultor técnico durante la primera entrega para garantizar la verosimilitud de Brody como líder religioso. Leder calificó las declaraciones del actor de "repugnantes" e "impactantes". Aseguró que "no hay ningún genocidio en Gaza" y le reprochó hablar con ligereza de algo tan grave.

La paradoja del rabino moderno en tiempos de máxima polarización

El gran impacto mediático de esta polémica está en la fricción inevitable entre la ficción y el debate geopolítico real. Noah Roklov ha representado en la pantalla el símbolo de un judaísmo empático y abierto al diálogo en plena era del streaming. Que el actor que da vida a ese icono se desmarque con una condena tan tajante expone las tensiones identitarias que recorren Hollywood.

Lejos de frenar la conversación en torno a Nadie quiere esto, el choque público entre Brody, Feldshuh y Foster confirma que los debates incómodos que nutren los guiones de la comedia se han trasladado, de forma definitiva, a la vida real.

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