Sam Levinson goza de unas vistas privilegiadas en las colinas de Hollywood desde que su nombre se relacionara con la aclamada Euphoria. Dos años después de su estreno en HBO, el director sigue demostrando que su mejor trabajo pasa por la profundidad del diálogo, la intensidad de los personajes y una apertura completa a la discusión de temas sensibles que atraviesan la mira social. Las plataformas han encontrado en él su as bajo la manga, uno capaz de revertir cualquier partida de Póker.

Malcolm & Marie llegaba a Netflix el pasado viernes 5 de febrero, un esperado y anticipado largometraje que daba alas a las capacidades de Levinson de explotar a la perfección las vías que ya había empleado en la serie adolescente de HBO. Rodada en el confinamiento durante 14 días y con un equipo de 22 personas, el largometraje que protagonizan Zendaya y John David Washington (Tenet, Infiltrado en el KKKlan) buscaba ser una mirada íntima a las relaciones de pareja, mucha veces marcadas por la montaña rusa emocional que las acompaña.

Tráiler de Malcolm & Marie.

«Normalmente soy bastante autocrítica y eso me lleva a ser demasiado temerosa a la hora de hacer las cosas por mí misma o confiar lo suficiente como para siquiera intentarlo. Es la primera vez que soy actriz protagonista en una película, pero también la primera en la que me involucro creativamente en algo», apuntó la joven Zendaya en Instagram el día de su estreno en Netflix.

La película, cofinanciada y producida por la actriz de Euphoria y rodada en blanco y negro, sigue a la pareja que forman Zendaya y Washington en la noche en la que él ha conseguido presentar su primera película como director. Se suele decir que es mejor hablar de lo que a uno perturba que irse a la cama enfadado, y quizá ese sería un buen, aunque escaso, resumen de la evolución de la trama de Malcolm & Marie.

Marie (Zendaya) llega molesta porque Malcolm (John David Washington) no le ha dado las gracias en su discurso, a pesar de haber nombrado a cientos de personas más que le acompañaron durante el rodaje de su cinta. Él no entiende por qué ella está tan hostil por un «mísero» e «insignificante» detalle. Este es el punto de partida de un relato íntimo que pone sobre la mesa cómo el amor es, muchas veces, más lucha que victoria.

El agradecimiento pasa por la humildad

El punto clave de la historia es que Marie, exdrogadicta, siente que la película de su pareja está basada en sus experiencias vitales: se siente una musa oscura y dañada a partir de la que Malcolm ha conformado un retrato auténtico de la drogradicción. Él la tacha de protagonista, y enumera un listado de pasadas relaciones de las que también ha empleado elementos de inspiración para el filme.

Así, de casilla en casilla, la historia avanza y entra en un terreno pantanoso en el que Malcolm y Marie comienzan a cuestionar ciertos aspectos de su relación. Las actuaciones son sublimes y los planos hacen sentir al espectador que es una especie de voyeur, presente en una conversación prohibida como si se hubiese reencarnado en una mosca pegada en la pared.

Fotograma de Malcolm & Marie.

«Siento que cuando sabes que hay alguien que va a estar ahí para ti siempre… no es hasta que lo pierdes cuando empiezas a prestarle atención», dice el personaje de Zendaya. «No me des por sentada», le espeta. «No lo hago», le responde él. «Lo has hecho», contesta ella.

En un poderoso discurso final de Zendaya, que demuestra de nuevo la versatilidad que tiene como actriz y la autenticidad de su actuación en Malcolm & Marie, la actriz explica el por qué de su enfado: un ejercicio de reflexión en el que más de un espectador se habrá sentido identificado si hurga en el baúl de sus pasadas relaciones. Al final, solo hacía falta decir un «gracias, Marie».

El discurso final de Zendaya.

Lo racial es político

Otro de los grandes discursos y temas que se abordan en la película de Levinson es la problemática racial y cómo, en el caso del filme ficticio del que se habla en Malcolm & Marie, cualquier largometraje efectuado por una persona no-blanca adquiere, de inmediato, una perspectiva política.

En este aspecto, Malcolm argumenta que su película no buscaba hablar de la historia de una joven afroamericana, sino de la historia de una drogadicta. Sin embargo, parece que los críticos han hecho caso omiso a sus declaraciones en la presentación. Así, el creador de Euphoria efectúa una crítica al cine, desde el cine, adentrándose en la idea de que lo «polémico» siempre triunfa sobre la alfombra roja por encima de lo «narrativo».

Críticas y comparaciones

Aunque ha sido tildada como una versión en blanco y negro de Marriage Story (2019, Noah Baumbach), que protagonizaron Scarlett Johansson y Adam Driver (Girls, Star Wars), la cinta de Levinson ha generado opiniones contrarias.

Muchos consideran que la potencia del reparto merecía una historia menos densa, más de un usuario ha admitido haberla parado a la media hora (pues se trata estrictamente de un diálogo constante entre ambos protagonistas) y otros han quedado atrapados con ella.

No llueve a gusto de todos en la nube audiovisual.