Un 11 de abril de 1996 se estrenó en salas de cine Tesis, de Alejandro Amenábar. 10.969 días después, Alejandro Amenábar (Santiago, Chile, 1972) volvió a la facultad donde estudió Imagen y Sonido, y donde grabó, durante el verano de 1995, su ópera prima, ganadora de hasta siete premios Goya, inclusive mejor película (Pilar Miró ganó a mejor dirección por El perro del hortelano). Si fuera Las Ventas, habrían colgado el 'No hay billetes'. El rabo y la oreja se los llevó el actor Fele Martínez como extravagante estudiante de cine, cuyas frases, treinta años después, seguían provocando carcajadas en la sala. Había nacido una estrella. Varias.
"Cuando haces una película, crees que vas a hacer la mejor película de la historia; luego te das un baño de realidad. Con Tesis no me sentí especialmente eufórico. Fuimos a la sección Panorama del Festival de Berlín. Me hacía gracia. Lo pasé fatal en la proyección; los altavoces de la izquierda no iban", contó el cineasta este martes 14 de abril durante un coloquio con estudiantes de Comunicación Audiovisual. El baño fue de masas. "Estoy mirando el suelo porque me da mucha vergüenza esto", aseguró horas antes a El Independiente y otros medios.
Amenábar sí es profeta en su tierra, y aprovechó la coyuntura para dar una primicia: están trabajando en una nueva versión de Tesis, que corregirá su "defecto formal". Aunque se rodó a 25 fotogramas por segundo, se proyecta a 24, lo que hace más larga una cinta que supera las dos horas de duración. Treinta años después, el director y guionista defiende la vigencia de su ópera prima: "La película ha resistido al paso del tiempo. Funciona la química entre los actores [Ana Torrent, Fele Martínez, Eduardo Noriega] y el suspense. Yo no inventé nada. Está en el cine de Hitchcock, en la primera de Alien… Las películas son una mezcla de todo lo que hemos visto y leído. El personaje de Chema [Fele Martínez] es mi amigo Sergio Rozas, con quien quedo cada 2 ó 3 semanas para ver cine".
Amenábar puso como ejemplo la secuencia en que Ángela (Ana Torrent) huye por primera vez de Bosco (Eduardo Noriega) por los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid: "La perseguidora perseguida viene de Vestida para matar, que es un homenaje a Vértigo. Hay diálogos de Tesis que están en Coma, de Michael Crichton; Instinto básico, El silencio de los corderos… Yo reivindicaba a Spielberg. Yo vivía en Paracuellos del Jarama y quería hacer cine". Cinema Paradiso siempre será su película favorita.
El origen de la Tesis de Amenábar
Alejandro Amenábar y Mateo Gil escribieron Tesis durante el verano de cuarto a quinto de carrera; "Yo me planteé las imágenes snuff [vídeos de asesinatos reales] como un macguffin [excusa argumental]. Si yo me ponía en la piel de Ángela, yo no podría ver esas imágenes. La primera escena de Tesis [un arrollamiento de tren] la viví yo viniendo a la facultad. La mitad de la gente quería ver a ese hombre partido en dos y la otra mitad, no". Un artículo periodístico y una lectura obligada en la carrera sobre estética e imagen pornográfica pusieron a Amenábar sobre la pista...
Tenían muy claro que iba a ser un whodunit, o sea, una película cuyo misterio, casi hasta el final, es la identidad del asesino. O asesinos. Tenían muy claro que la reacción de Ángela a las imágenes iba a ser más impactante que las mismas. Tenían también muy claro que la acción iba a transcurrir en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, y que –he aquí un espóiler– uno de los malos iba a ser un profesor. ¿Era acaso una venganza o se trata de una leyenda urbana?
"Eran tres profesores y a mí no me gustaba la asignatura. No me gustaba uno de ellos. Era la losa definitiva. Yo tenía una ilusión tremenda por estudiar cine. Era mi afición. Cuando llegué aquí me convertí en un mal alumno. No era la movida que esperaba. Llegar a una asignatura tan árida e inútil… Él representaba algo que no me gustaba, y en el último momento, utilizamos su apellido real –Castro– para el personaje de Xabier Elorriaga. Hice la gracia, pero yo le pedí disculpas", aclaró de una vez por todas Amenábar.
Así que se buscó la vida y dejó de ir a clase. Con lo que ganaba como jardinero o reponedor compraba el equipo para grabar: "Lo que yo habría dado hoy por tener un móvil...". En uno de los veranos que fue a septiembre con varias asignaturas, Amenábar escribió junto a Gil el tercer acto de la película; estudiaba por las mañanas.
El Pepito Grillo de Tesis fue José Luis Cuerda, su "segundo padre", como productor. Fue él quien impuso a Ana Torrent, con treinta años, para interpretar a una veinteañera. A España aún no había llegado la figura del director de casting, más propio de Hollywood. "Ana fue un empeño de José Luis. Yo era el más reticente con que el público se la creyera como estudiante de Imagen". Fue Cuerda quien rodeó a Amenábar de un equipo de veteranos para rodar veinte planos al día. Fue Cuerda quien propuso a Amenábar, coleccionista de bandas sonoras desde niño, componer la de Tesis junto a Mariano Marín. "Yo quería a José Nieto", recordó el cineasta.
"En mi cine utilizo la música para conectar emocionalmente con el espectador; muchas veces, la música avejenta las películas. La música de Psicosis funciona igualmente. Mi esperanza es que las músicas de mis películas aguanten razonablemente el paso del tiempo", comentó. Fue Cuerda quien refunfuñó a la secuencia con dos pistas musicales de Ana Torrent y Fele Martínez en el comedor de la facultad. Y fue Cuerda quien se comió sus palabras.
El público que vea por primera vez Tesis se encontrará con una reliquia como elemento indispensable de la trama: el vídeo. Aún no había llegado internet ni, por supuesto, las redes sociales: "Desde el punto de vista de la difusión de imágenes violentas, está vigente. La maldad humana es capaz de eso y mucho más. Ahí están los archivos de Jeffrey Epstein. Es terrorífico".
De hacer Tesis en 2026, ¿qué saldría? "Sería imposible de plantear. El título de Tesis lo pusimos muy conscientemente porque era lo que yo no había logrado hacer aquí en la facultad, pero ahora plantear una película así, para mí sería muy difícil". ¿Cambiaría algo? "Sí, muchas cosas, pero es inútil volver al pasado. Cuando hice esta película sabía muy poco de dirección interpretativa y no fue hasta Los otros cuando empecé a plantearme muy en serio cómo debía hacer frente a un actor o actriz". Así y todo, Amenábar reconoce que, de rehacer Tesis, reduciría aún más las imágenes violentas. Sí tiene un arrepentimiento: no haber hecho un plano de situación, de la facultad por fuera.
Amenábar era un niño miedoso y entró en contacto con el cine de terror a través de sus vecinos norteamericanos: "Ahora soy poco miedoso. Hacer películas me ha hecho vencer mis miedos, como a la muerte, en Mar adentro".
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