Para Benito Rabal es imposible hablar de su padre sin hablar de su madre. Y viceversa. O sea, de Paco Rabal y de Asunción Balaguer. "Ella misma lo decía: 'Él buscaba una mujer fuerte. Buscaba un corazón y me buscaba a mí'. Ella era el corazón de Paco", recuerda Vanesa Rodríguez, directora y guionista de la película documental 200 vidas. Paco Rabal. De momento, podrá verse en salas de cine, a partir del viernes 23 de octubre, en Madrid (Renoir Princesa) y en Murcia (Neocine Centrofama). A buen recaudo, el filme, como una obra de teatro, girará por todo España. El Independiente habló con Vanesa Benítez Zamora y Benito Rabal Balaguer con motivo del estreno comercial de 200 vidas. Paco Rabal.

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"Paco, mi padre"

Pregunta.- Vosotros, ¿de qué os conocéis?

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Respuesta.- (Vanesa Benítez) Yo conozco a Benito de ver sus películas; sabía que era cineasta. Pero no lo conocía personalmente. Sabía que era el hijo de Paco Rabal. Nos conocimos hace casi dos años, cuando empezamos el proyecto; fui al paraíso donde él vive, Calabardina, para conocernos. Hablamos de la idea que yo tenía del proyecto, y le pedí que me diera la mano ayudándome en todo.

Respuesta.- (Benito Rabal) A mí me llamó un contacto que tenemos en común, el productor Carlos Belmonte. Hemos tenido productoras juntos y somos como hermanos. Ya me había hablado de este proyecto que venía de antes, pero luego se frustró. Yo me negué a que esa persona dirigiera la película de mi padre, pero no voy a decir el nombre. Un día me llamó para hablarme de Vanesa Benítez, me vi rápidamente sus películas, que están de puta madre, quedamos y nos caímos muy bien desde el primer momento. Ella me preguntaba quién era quién en las fotografías. Esa ha sido mi labor en la película. Yo soy muy respetuoso, y más cuando sé que el trabajo va a estar bien.

R.- (Vanesa Benítez) Cuando yo estaba documentándome o escribiendo el guion, preguntaba a Benito quién era quién.

R.- (Benito Rabal) Cuando vi el primer montaje, me quedé fascinado.

P.- ¿Quién tiró del hilo?

R.- (Benito Rabal) A mí me ofrecieron participar, pero yo ya había hecho en 1992 una película con mi padre en vida. Y con mi madre en vida. Hay quien la llama documental, y a mi padre le nominaron al premio TP de Oro a mejor actor por hacer de sí mismo. Paco, mi padre.

R.- (Vanesa Benítez) Hay mucho de Paco, mi padre en 200 vidas. Paco Rabal.

R.- (Benito Rabal) Y luego, cuando ya murió mi padre, hice otro documental en el que él contaba su vida a través de entrevistas de televisión. Su discurso era muy coherente. Así que cuando me ofrecieron participar en 200 vidas. Paco Rabal, yo había cumplido y creía que no iba a aportar nada más. Y efectivamente hacía falta una mirada limpia.

"Este no es el documental definitivo de Paco Rabal, ni lo pretende"

P.- ¿Por qué volver a mirar a Paco Rabal? ¿Cuál fue el detonante?

R.- (Vanesa Benítez) El detonante era la celebración del Año Rabal, el centenario que está transcurriendo durante este 2026. A mí me lo propusieron las productoras, y lo primero que pregunté fue: ¿tiene que ser de alguna manera? ¿Hay que darle una vuelta? Este documental tampoco es el documental definitivo de Paco Rabal, ni lo pretende. Es una mirada muy autoral, fruto de mi 'convivencia' con él. Después de estar tantísimo tiempo navegando entre sus archivos, sus cintas, sus películas Super 8mm…, es como si fuera de mi familia; como si estuviera aquí escuchándome.

P.- Porque la voz que escuchamos, todas esas cintas, el material casero; todo eso es suyo.

R.- (Benito Rabal) Sí. Eso está donado. Mi padre siempre viajaba con una cámara Super 8mm y una grabadora. Cuando salía fuera del país o estaba rodando aquí en España, pero en otra ciudad, siempre quería compartirlo después con toda la familia, con todos los amigos íntimos y con el vecino de la calle o con el tendero… Quería compartir lo que él había vivido porque le parecía que era algo extraordinario, sobre todo salir al extranjero de un país en blanco y negro; España era una comisaría más que un país. Entonces había foto fija en todas las películas, así que de cada película hay un álbum, además de correspondencia, más cintas que él grababa, más entrevistas…

Imagino que mi madre pensó que era importante tenerlo, y lo fue archivando y guardando. Lo de mi padre, lo suyo, lo de mi hermana [Teresa Rabal], lo mío, lo de mis hijos… Cuando los dos [Paco Rabal y Asunción Balaguer] se murieron; ese archivo, por deseo expreso de ellos… Mi padre siempre dijo que todo lo que era atesorar tenía que volver a su pueblo. Parte de eso lo aceptaron muy generalmente la Comunidad de Murcia, la Universidad de Murcia, el Instituto Cervantes y el Ayuntamiento de Águilas. Todo eso se está digitalizando.

Lo de las cintas es de cuando a mi padre le encargaron escribir sus memorias, Si yo te contara. Le pidió ayuda a Agustín Cerezales Laforet [hijo de Carmen Laforet], que era mi cuñado entonces y un gran escritor. Agustín, muy profesional, grabó todas las conversaciones. Cuando murió mi padre, Agustín me las dio, y mi madre las metió en una cajita.

R.- (Vanesa Benítez) La famosa cajita. El 85% de lo que escuchamos de Paco son esas memorias. También hay ensayos; él se grababa, ensayando los diálogos de las películas. Hay también algún poema que se graba recitando y fragmentos de la entrevista, muy bonita y muy íntima, que Benito le hizo para la película Paco, mi padre; Y esa cajita… La primera vez que voy a Águilas [Murcia] y me hacen el tour -hay un pequeño museo dedicado a Paco Rabal, con cosas personales, guiones-, había una grabadora. Y si había una grabadora debía de haber una cinta. Y en seguida fuimos a ver donde se custodiaba todo el archivo. Empezaron a salir las fotografías, las películas Super 8mm… Lo último que apareció fue la cinta en una cajita de cartón que tenía escrito a bolígrafo: 'Memorias grabadas, Paco Rabal'. Había unas 80 ó 90 cintas.

Silvia Pinal y Francisco Rabal, en 'Viridiana' (1961), de Luis Buñuel

Paco Rabal nació hace 100 años y murió hace 25

P.- El 8 de marzo habría cumplido tu padre 100 años. En la película documental se habla del duelo de tu padre por sus padres. Se han cumplido también 25 años de la muerte de tu padre. ¿Tú cómo has llevado estos 25 años de ausencia?

R.- (Benito Rabal) Yo los echo de menos. Están los dos tan presentes que es como si estuvieran ahí. Es la ventaja de haber tenido dos padres actores, con lo cual son eternos. Y además están muy presentes en el cariño que la gente les tiene. Yo creo que los dos murieron justo cuando tenían que morir. Mi padre murió en la cima de su carrera. A partir de ahí hubiera hecho más papeles, claro, pero con una salud… Yo estaba de ayudante de dirección y director de segunda unidad de Los santos inocentes, y mi padre tendría unos 58 años. Los pies que salen al principio de la película son los míos porque él se agotaba. La cortisona, etc. 

P.- ¿Has imaginado en algún momento a tu padre en el siglo XXI haciendo cine o una serie tipo Juncal?

R.- (Benito Rabal) Sí, seguro que sí. Lo vimos con mi madre, que, con 86 años, aprendió a bailar claqué para la obra de teatro Follies. Y con 87 años haciendo Las chicas del calendario. Mi padre lo hubiera pasado mal físicamente, y mi madre empezó a perder ya… Murió con 94 años. Con mi padre no pude tener una última conversación porque se murió de repente, pero sí tuve una última conversación con mi madre en el hospital, ya sedada. Ella pensaba que estaba nevando –estábamos en Cercedilla– y que se había caído, rodando conmigo una película. Y me decía: "Lo siento, Benito. Qué caída más tonta". Yo le decía: "No te preocupes. Está nevando. Hemos tenido que cambiar el plan de trabajo". Y ella: "Ay, cómo me alegro. Sabes que no me gusta molestar".

Asunción Balaguer

Las luces y las sombras de Paco Rabal

P.- Es verdad que es una loa a Paco. Es un documental hecho por y para él y su memoria, pero no eludís malos momentos: su problema con el alcohol, su depresión…

R.- (Benito Rabal) Lo importante, como decía José Mujica, es levantarse. Él no escondía nunca nada. A lo mejor ficcionaba alguna parte…

P.- ¿Alguna vez le dijiste a tu padre: "Esto no es verdad, te lo estás inventando"?

R.- (Benito Rabal) ¡Una vez! Un día se lo dije. Yo estaba en Italia. Cuando nació mi hijo mayor, él y mi madre estaban en Argentina, rodando una película basada en un cuento de Borges, El muerto [Cacique Bandeira], de Héctor Oliveira. Estaban la segunda mujer de Perón [Evita] y José López Rega, un nazi medio Rasputín. Mi padre, cuando vino, me contó: "Una vez nos invitó a una cena el Rasputín este y, cuando me fue a dar la mano, le dije: 'Yo no doy la mano a un fascista'". Yo le dije que eso era mentira. Me miró y empezó a llamar a uno y a otro para demostrarme que era verdad.

P.- ¿Era verdad o mentira?

R.- (Benito Rabal) Por supuesto que era verdad.

P.- ¿Qué títulos recomendaríais de él más allá de los clásicos?

R.- (Vanesa Ramírez) A mí La sed [1961] me dejó impactadísima.

R.- (Benito Rabal) La sed… Y la película El otro [1991], que hizo con el actor francés Bernard Giraudeau.

R.- (Vanesa Ramírez) Uy, El otro es brutal. Aparte es su última etapa, que ya tiene totalmente su nuevo rostro.

R.- (Benito Rabal) Y de la primera parte, de cuando tenía esa fama de galán, solamente Hay un camino a la derecha [1953].