Conviene reservar hoteles con televisor cuando se viaja lejos porque, tarde o temprano, se reproduce el típico momento ‘berlanguiano’ y todo cobra sentido y lo pierde al mismo tiempo. No hace mucho, aparecía en un canal tailandés una reportera, al borde del llanto y de riguroso luto, hablando del rey difunto, Bhumibol Adulyadej, mientras se mostraban unas imágenes en las que el pobre hombre tocaba el saxofón con una casaca blanca y un sombrero en dorado. Lo hortera y lo lacrimógeno no suelen maridar muy bien, de ahí que la escena fuera difícil de interpretar.

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