No son tiempos de abundancia para Radiotelevisión Española, pero tampoco de carestía. Su nivel de gasto no es el de los tiempos anteriores a la llegada de la crisis económica, cuando su presupuesto era de 1.200 millones de euros anuales, pero tampoco es el de los primeros ejercicios de la anterior década, cuando hubo que reducir ostensiblemente el volumen de los contratos con productoras. Pese a esto, la audiencia de La 1 está en mínimos históricos, ante la poca pegada de varias de sus apuestas y la fortaleza de los nuevos y los viejos competidores.

En lo que va de mes, la cuota de pantalla del canal generalista de TVE es del 9,1%. Si se llegara al día 29 con el mismo dato, sería el peor febrero de su historia, muy por debajo de 2019, cuando cerró con el 9,6%.

Esto resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que 2019 fue el peor de siempre en cuanto a audiencia; y enero, el segundo más malo. En febrero de 2020, en general, todas las cadenas bajan con respecto al ejercicio y el mes precedentes.

Todo esto sucede pese a que el equipo directivo de Rosa María Mateo ha puesto una gran parte de la carne en el asador durante las últimas semanas.

El buque insignia de la parrilla de programación es quizá OT, un concurso musical producido por Gestmusic que -según 20 Minutos– le costará 14 millones de euros a Radiotelevisión Española.

Sus resultados de audiencia, sin embargo, no están siendo especialmente positivos. De hecho, el pasado 9 de febrero se emitió la gala menos vista de la historia del espacio, con el 10,6% de share. El pasado domingo, remontó hasta el 12,2%, si bien el dato es muy inferior al que este programa registraba en sus mejores tiempos; y al que logró en la conocida edición de Amaia y Alfred.

Tampoco han conseguido unos resultados positivos la serie Néboa, protagonizada por Emma Suárez. La semana pasada, obtuvo una cuota de pantalla del 7,5%, mientras que la anterior, la peor desde su estreno, el 7%.

Los resultados han sido mejores en el caso del programa Maestros de la costura, pero, aun así, su récord del 13,5% no le ha servido para liderar el horario de máxima audiencia. Tampoco lo ha logrado Cuéntame cómo pasó, cuya audiencia actual es bastante inferior a la de su temporada más vista -en 2003, cuando superó el 40% del share, en un momento con mucha menos competencia-.

La serie protagonizada por Imanol Arias y Ana Duato ha tenido que hacer frente durante las últimas semanas a la fortaleza de La isla de las tentaciones, la revelación televisiva en este principio de año, que el pasado jueves logró una cuota de pantalla del 30% en su último programa.

También le ha afectado a RTVE el hecho de que Mediaset tenga los derechos de las eliminatorias de la Copa del Rey. Hay que recordar que, el pasado noviembre, el grupo de televisión comandado por Paolo Vasile se aseguró la emisión de este torneo hasta 2022, lo que aleja este contenido de la televisión pública y genera un impacto en su audiencia.

Hay que recordar que la pasada final, un total de 6,5 millones de espectadores vieron la final en La 1, con el 44% de la cuota de pantalla.

Incertidumbre política

Estos resultados se producen en un momento en el que RTVE necesita de una solución política que permita clarificar su futuro. No conviene olvidar que su más alto despacho está ocupado desde agosto de 2018 por Rosa María Mateo, quien llegó al puesto para tres meses, pero cuyo desempeño se ha alargado mucho más como consecuencia de la parálisis parlamentaria.

Su relevo está pendiente de la resolución del concurso público que pactaron los partidos políticos para elegir al presidente y al nuevo Consejo de Administración de RTVE.

La semana pasada, tras varios meses disuelta, volvió a conformarse la Comisión Mixta Interparlamentaria que decide sobre la televisión pública, que estará presidida por el Grupo Socialista. En principio, en los próximos tiempos deberá decidir los candidatos que propone al Congreso de los Diputados y al Senado para sustituir a Mateo.

Mientras tanto, la administradora única provisional y su equipo -donde destaca por su amplio poder Enric Hernández, directivo fichado el pasado otoño- toman decisiones sin el control de un Consejo de Administración. Entre ellas, las de programación, que no han logrado mejorar la audiencia de los canales de la corporación.