El pasado como soporte del presente. Como base de los porqué, los cómos, los cuándos y sobre todo, los por qué no, los cuándo no. La historia es el sustento de un país. Su memoria, indispensable para entenderlo y para entenderse a uno mismo. Saber de dónde vienes te indicará dónde estás. Bajo esta premisa, Pérez-Reverte publica Una historia de España (Ed. Alfaguara) donde critica la falta de formación, de interés, de los jóvenes sobre los acontecimientos de este país y augura un futuro áspero y peligroso a una generación que por falta de conocimiento está más predispuesta a la manipulación.

El periodista recopila los artículos que durante cuatro años publicó en el XLSemanal y que van desde los orígenes de España hasta la Transición. “Porque acabar con Zapatero no habría sido un final feliz”, asegura durante la presentación de este libro que aúna “lecturas, experiencia y sentido común” y que nos llevan a una conclusión poco alegre sobre el país.

“La historia de España es amarga por los propios españoles. Se repiten los mismos esquemas que ya había hace siglos. Es una sucesión de ocasiones perdidas: Trento, la Ilustración, la República… Todo produce melancolía a la hora de echar la vista atrás”, afirma sobre el pasado y no ve con mejores ojos el presente. “España es un Estado en demolición. Lo importante es saber qué nos estamos cargando. Esos escombros sepultarán a gente brillante, noble y buena que merece otro tipo de suerte”.

El español es un ser humano muy peligroso y somos parte de la enfermedad de este país”

Y esa destrucción la atribuye a los propios españoles. “El español es un ser humano muy peligroso y somos parte de la enfermedad de este país. He visto lugares civilizados, que parecían oasis de paz como Líbano o los Balcanes, y que en poco tiempo se vuelven peligrosos. Por eso es importante la responsabilidad de los políticos”, ha señalado. Pero no otorga capacidad a los actuales para cambiar la tendencia. “¿Quién va a reconstruir luego el Estado? ¿Políticos como Casado, Rivera, Echenique, Iglesias, Monedero, Torra o Abascal? No me toques las narices. No saben de lo que están hablando. ¿Me van a crear ellos un Estado de Bienestar para el futuro?”.

Además, asegura que en España la historia cambia según el partido que la nombre. “La izquierda siempre se refiere a ella como un lugar oscuro y la derecha hace lo contrario, solo habla de episodios épicos de los que estar orgullosos. Por otro lado los nacionalismos periférico hablan de España como aberración histórica y se trata de un lugar en el que han ocurrido muchas cosas, buenas y malas, y hay que mirar la leyenda negra de forma objetiva”, añade.

La leyenda negra no hay que negarla, sino explicarla: ¿por qué se daban esas cosas?”

Y pone como ejemplo el descubrimiento de América, que considera “una hazaña, se tome como se tome, y así hay que reconocerlo. Pero también se destruyen civilizaciones y se crean estructuras corruptas que todavía hoy repercuten en el continente”. Habla con la intención de darle a cada acontecimiento el punto justo de luz, de no magnificar ni lo bueno ni lo malo de todo lo ocurrido a lo largo de los siglos. De no mirar cada acto con los ojos de ahora porque pierde objetividad, de no tener que posicionarte en el blanco o en el negro.

“La leyenda negra no hay que negarla, sino explicarla: ¿por qué se daban esas cosas? Negarlo es una aberración. Ahora bien, tú puedes recordar que en Alemania quemaron a más brujas que en España, por ejemplo. El problema es que aquí te piden que te vayas para un lado o para otro, cuando uno puede estar en uno u otro dependiendo del momento”, lamenta.

La obra, que se divide en 91 capítulos y un epílogo, cuenta con un prólogo formado por citas sobre España y los españoles. La preferida de Pérez-Reverte es la de Amadeo de Saboya: “Si al menos fueran extranjeros los enemigos de España, todavía. Pero no. Todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra, agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles”.