Más allá de la escritura, una de las especialidades que caracteriza a Arturo Pérez-Reverte son las polémicas que suele protagonizar en la red social Twitter.

Para estrenar 2019, el académico optó por criticar, irónicamente, la abundancia de novelas ambientadas en campos de concentración nazis: “Iba a escribir una novela sobre Auschwitz, pero ya no quedan personajes libres: La bibliotecaria de Auschwitz, La bailarina de Auschwitz, El tatuador de Auschwitz, El farmacéutico de Auschwitz, La enfermera de Auschwitz, El mago de Auschwitz, El violinista de Auschwitz…”.

Pérez-Reverte decidió continuar con el incendiario mensaje en la red social a través de un hilo viral en el que hacía lo propio con otras obras ambientadas en otros campos de concentración, como Mauthausen o Treblinka, una polémica que finalizaba con un mensaje: “Rediós, que difícil se está poniendo esto de la literatura”.

Entre los numerosos retuits, críticas y reacciones que tuvo el comentario, destacó un mensaje que provenía de la cuenta oficial del campo de exterminio Auschwitz, desde donde le recriminaban, a través de un mensaje en español, hacer humor con el holocausto: “La historia de Auschwitz es la historia del sufrimiento de 1,3 millones de personas. Su tuit parece desencadenar comentarios que tristemente se están convirtiendo en una burla irrespetuosa a la memoria de esas personas”, decía el tuit.

Tras el malentendido, el escritor justificó que su mensaje se refería a “lo mucho que, por modas literarias y comerciales, se manosea un asunto que debería tratarse con más rigor y respeto”, mientras que desde la cuenta de Auschwitz Museum volvieron a calificar las palabras del autor español de “falta de respeto a la memoria de las personas que sufrieron en Auschwitz”.

Pero no es la primera vez que Arturo Pérez-Reverte pone patas arriba Twitter. Y, con su historial, casi con toda seguridad no será la última. Habitual es encontrarse con un abecé de insultos en su cuenta entre los que predominan  “gilipollas” o “analfabeto”, pero el escritor ha sido protagonista de otras salidas de tono que adquirieron especial envergadura en las redes sociales.

“Quémese usted el ciruelo”

Una de las polémicas más recientes del escritor, esta vez involuntaria, comenzó con una fotografía que publicó el periodista Carlos Herrera en la que aparecía él con los periodistas Salvador Sostres y Arcadi Espada junto al portavoz de Cs en el Congreso, Juan Carlos Girauta, junto a un mensaje: “Empezamos huelga de hambre”. El locutor lanzó el tuit en el contexto de la huelga de hambre que anunciaron los independentistas presos en Lledoners.

La viral imagen llamó la atención de un tuitero que contestó a Herrera citando, sorprendentemente, a Arturo Pérez-Reverte, en cuya respuesta afirmaba que iba a quemar todos sus libros. Y es que el usuario confundió al novelista con el locutor, un error que no iba a pasar desapercibido, y Reverte contestó de manera contundente: “Por mí, como si se quema usted el ciruelo… ¿Qué tengo yo que ver con esta foto?”.

Tras las disculpas del usurario, el académico continuó ensañándose con el tuitero y reiteró, de nuevo, su mensaje anterior. “Sigo considerando aconsejable que se queme usted el ciruelo”.

Colau y Rufián

Que el escritor no tiene precisamente en estima a Gabriel Rufián no es un dato que coja de nuevas, y menos en Twitter, ese “territorio divertido” para Reverte donde son habituales los rifirrafes entre ambos.

Especial relevancia adquirieron unas declaraciones del novelista en La Sexta Noche en las que se dirigía al diputado de ERC en el Congreso sin cortarse un pelo: “Tengo la teoría de que a Rufián le pegaban en el colegio o tenía miedo de que le pegaran, y de ahí salen sus conductas posteriores”, dijo.

Las declaraciones del escritor fueron duramente criticadas en las redes sociales, una polémica en la que decidió intervenir la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien afeó las palabras de Reverte y le instó a pedir disculpas a Rufián.

El mensaje de Colau no cayó en saco roto, y Reverte aprovechó la oportunidad para atacar a través de un contundente tuit: “Váyase a hacer demagogia barata a otra parte, señora. A usted nadie le ha dado pandereta en esta fiesta. A mi no me utilice para sus basuritas político-folklóricas”, escribió exactamente.

La alcaldesa de la ciudad condal le objetó la “agresividad” del escritor en otra respuesta, a lo que Reverte contestó con una tajante nota en la que recomendaba a Colau que reservase “sus demagogias cutres para Sálvame”. 

Tras la discusión, se sumó a la fiesta Gabriel Rufián, quien insinuó que el académico lo que buscaba era “nuevas víctimas” del bullying.

“Concejales, concejalas y concejalos”

El autor de El Capitán Alatriste es un firme detractor del uso del lenguaje inclusivo. De hecho, en numerosas entrevistas lo ha calificado como un lenguaje “ridículo” que utilizan los políticos para hacer demagogia “y algunos imbéciles”. Incluso, llegó a acusar a sus compañeros de la Real Academia de la Lengua de dejarse intimidar “por el matonismo ultrafeminista radical”.

En varias ocasiones, Reverte ha hecho uso de su herramienta social favorita para evidenciar su opinión sobre el tema. Pero, con diferencia, uno de los tuits que consiguió más retuits y likes fue el siguiente mensaje en el que ironizaba sobre el asunto:

Atentado de Bruselas

Arturo Pérez-Reverte protagonizó otro episodio de controversia tras los atentados de Bruselas de 2016 reivindicados por Estado Islámico, que se cobró la vida de 31 personas. La polémica comenzó con una primera publicación en la que hacía referencia a un artículo propio titulado Los godos del emperador Valiente en el que compara la llegada del pueblo godo al Imperio romano con la presencia de refugiados.

Pero el verdadero debate se desató al día siguiente, cuando afirmó que “los yihadistas deben estar acojonados por las florecillas, las velitas y nuestro enérgico ‘todos somos Bruselas’ a través de un mensaje en Twitter, lo que le granjeó miles de respuestas, unas apoyando su convicción y otras tantas criticando duramente sus palabras.