A Javier Sierra (Teruel, 1971) el parón, el dejar el mundo en pausa le ha servido para moverse, para ponerse a escribir de una forma desaforada sobre cómo se sentía, qué estaba pasando y cómo habíamos llegado hasta aquí. En menos de tres meses ha conseguido publicar un libro, El mensaje de Pandora, el primero desde que en el 2017 ganara el Premio Planeta con El fuego invisible, y que antes de poner un pie en las librerías ya ha tenido reeditar.

«Esta novela es mi forma de expresarme, explicarme lo que estaba sucediendo y poner en orden el caos de las primeras semanas del confinamiento», explica Sierra en una entrevista a El Independiente sobre el estado de alarma, el coronavirus y cómo está situación le ha sentado a escribir.

En nuestra sociedad la muerte ha estado silenciada, la enfermedad era un estigma»

El autor lo hace en forma de carta y tirando de historia. «Elegí este formato porque apela directamente al lector, es de tú a tú», explica. Sierra ha elegido a un destinatario menor de edad, como la sociedad que representa, ajena a ciertos males, todavía en formación y a la que esta pandemia le ha hecho madurar de golpe.

«Se trata de una chica que acaba de cumplir los 18 años y todavía tiene mucho que aprender, tiene que tomar decisiones y a la que está situación la obliga a crecer. En esta sociedad la muerte ha estado silenciada y la enfermedad era un estigma. Por eso ahora, aunque sin imágenes, ha sido un golpe fortísimo«, añade.

También asegura que esta situación nos ha hecho reflexionar, «y pensar duele», pero que si comparamos esta pandemia con otras anteriores no ha sido ni mucho menos la peor. «La peste negra mató a uno de cada tres seres humanos y la gripe española a la suma de los muertos de la I y la II Guerra Mundial, el problema es que hemos olvidado nuestra historia y no hemos aprendido».

El peor virus al que nos enfrentamos es el de la falta de conocimiento. Nos enseñan a hacer pero no a pensar»

Porque para él la gran pandemia que tenemos que afrontar en la actualidad es la de «la ignorancia». «El peor virus al que nos enfrentamos es el de la falta de conocimiento. Nos enseñan a hacer pero no a pensar, es necesario educar no sólo en matemáticas o biología, también en Humanidades para fomentar un pensamiento filosófico y crítico», asegura.

Además, añade que los hemos creído invencibles, pensando que los problemas de otros países no podrían cruzar nuestras fronteras. «Un virus no entiende de política y nos ha encontrado desprevenidos. La soberbia te hace débil y pensábamos que teníamos un sistema sanitario fuerte, nos creímos inmunes…», sentencia y explica que el concepto de que la naturaleza sirve al ser humano tenemos que modificarlo. «La humanidad tiene que replantearse un pacto con la naturaleza, somos parte de ella».