Cultura

Lágrimas entre mascarillas con el regreso de ‘La bohème’ al Teatro Real

El virtuosismo de actores y músicos y una brillante puesta en escena de 'La bohème' emocionan al público de Madrid.

Escena final de La bohème con Ruth Iniesta (Musetta), Michael Fabiano (Rodolfo), Ermonela Jaho (Mimì), Joan Martín-Royo (Schaunard)

Ruth Iniesta (Musetta), Michael Fabiano (Rodolfo), Ermonela Jaho (Mimì), Joan Martín-Royo (Schaunard) Alfonso del Real

El Real está ya casi completo. La bohème ha vuelto a hacerlo, como en todos los teatros donde se representa. “La bohème es única, no hay otro ejemplo en el mundo de la ópera. Cuando se hace La bohème el teatro está lleno, siempre, en todo el mundo. En Madrid, en el Metropolitan, en La Scala de Milán, en el Covent Garden de Londres, en París.. Siempre”. Quien recorre los escenarios de la ópera para enfatizar la popularidad mundial de la ópera de Giacomo Puccini es Nicola Luisotti, el director musical de la coproducción de La bohème del Teatro Real de Madrid con la Royal Opera House de Londres y la Lyric Opera de Chicago que se estrena hoy y se representará hasta el 4 de enero.

Para el maestro, el éxito de esta ópera de 1896 radica en su capacidad de conectar con el público. “Por la música y por la historia, porque habla de nosotros, de nuestra vida, de cuando éramos jóvenes, sin dinero, de nuestros problemas del día a día. Es una ópera increíble, con una música maravillosa que no se puede describir, es perfecta, cortita.. Tiene todos los elementos para disfrutar de un momento increíble de arte y de música. Esto es La bohème”, concluye Luisotti.

La emoción en las palabras del director musical parecen exageradas, pero se corresponden con lo que se pudo ver en el ensayo general el jueves. Lágrimas sobre las mascarillas del público de un Teatro Real con aforo completo, una situación que seguirá así, si no cambian las recomendaciones sanitarias por el Covid.

El director de escena, Richard Jones, también atribuye la conexión con el público porque se identifica con el libreto. “No es una historia mística como las de Wagner, es una historia muy real, que podemos sentir, en especial sobre cómo pasamos nuestra juventud. En la historia no pasan grandes cosas. Se lo pasan bien, se pelean, se enamoran y, al final, hay una gran tragedia para la que, estos jóvenes, no están preparados”, afirma. 

escena de la bohéme con Ruth Iniesta (Musetta), Lucas Meachem (Marcello), Joan Martín-Royo (Schaunard), Coro Titular del Teatro Real y actores
Ruth Iniesta (Musetta), Lucas Meachem (Marcello), Joan Martín-Royo (Schaunard), Coro Titular del Teatro Real y actores Alfonso del Real

La bohème, un espejo

Los principales responsables de esta ópera y del Real, junto a los actores del primer reparto presentaron a la prensa a La bohème como un espejo al que al público se asoma y se ve reflejado y que -según el momento de representación- se ve diferente. “La muerte es algo con lo que todos vivimos, sobre todo en este periodo en el que todos hemos visto morir a gente cercana. La vida te enseña eso, especialmente ahora con todos los muertos que ha habido”, afirma Ermonela Jaho, la soprano que encarna a Mimì. “Es imposible no emocionarse y el teatro agranda los sentimientos. Si hacemos llorar al público es que lo hemos hecho bien en el teatro si logramos esa catarsis”, añade.

Una idea en la que incide Joan Matabosch, director artístico del Real que considera que el impacto emocional de la obra tiene que ver no sólo con el hecho de que los artistas son colosales, sino también porque una obra que “trata de la fragilidad de la felicidad es una obra que, en estos momentos, nos impacta de una manera muy especial”. 

Las explicaciones de Luisotti en el impacto emocional de esta representación, además de su veracidad, ahondan en el virtuosismo de los actores, de sus músicos y la música de La bohème. «En cada ensayo, en cada función creo que Mimì va a morir. La muerte llega de repente y conmueve. Es una historia de verdad, por eso es popular, porque habla de la verdad de la gente, de nuestras miserias. Yo me emociono, en algún ensayo me he mareado y la orquesta me miraba preguntándose qué pasa. Yo no sé qué pasa, no sé explicar cuando la música llega así a la profundidad de tu alma.. no sé qué decir. Estoy con la música, con los artistas, con mi público, con mi orquesta y ya está, y vamos a llorar todos. Porque así es la historia”.

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