Cultura

Paisajes, 'voluptas' y arte pop: el último homenaje al barón Thyssen reformula su visión del arte americano

Una mujer observa la obra 'El rastro perdido', de Charlier Wimar (1856) que forma parte de la exposición 'Arte Americano en la colección Thyssen'. EFE

La realidad se ha mezclado con la fantasía y el arte con la política y la economía en el universo, a la vez que las paredes han vislumbrado expresionismo alemán o pintura italiana del siglo XVI. Y faltaba la América sublime, la naturaleza, los ritmos de la tierra o la masiva migración de la población afroamericana hacia las ciudades del norte que reúne ahora Arte americano en la colección Thyssen, la exposición con la que el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza clausura todo un año de homenaje al barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza (1921-2002) con motivo del centenario de su nacimiento: «El barón Thyssen-Bornemisza, fue desde los años 70 un activo coleccionista de la pintura americana. Así, atesoró un importante repertorio de cuadros, en especial del paisajismo del siglo XIX. Ahora muchos de esos lienzos se exhiben para categorizar y presentar cronológicamente este estilo pictórico no muy extendido en el viejo continente», señala Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen en rueda de prensa.

Financiada por la Terra Foundation for American Art y comisariada por Paloma Alarcó, jefa de Pintura Moderna del Museo Thyssen, y Alba Campo Rosillo, Terra Foundation Fellow de Arte Americano, la exposición estará vigente desde hoy y hasta el próximo 26 de junio de 2022 y «es el resultado de un proyecto de investigación para estudiar y reinterpretar la colección de arte estadounidense que el barón reunió a lo largo de más de tres décadas a través de categorías como la historia, la política, la ciencia, el medioambiente o la vida urbana, y considerando aspectos de género, etnia, clase social o idioma, para facilitar un conocimiento más profundo de las complejidades del arte y la cultura estadounidense».

BEARDEN, Romare. Domingo después del sermón, 1969_462 (1978.8). Colección Carmen Thyssen

Con un total de 140 pinturas que se han instalado en las salas 55 a 46 de la planta primera del museo, Arte americano se pone de manifiesto «en la nueva reinterpretación de las obras en las salas y en el correspondiente catálogo, con ensayos de las dos comisarias», y se organiza en cuatro secciones temáticas: Naturaleza, Cruce de culturas, Espacio urbano y Cultura material, que se divide a su vez en varios apartados en los que se establecen diálogos entre cuadros de diversas épocas y autores, combinando el arte de los siglos XIX y XX: «Los museos están vivos y a una colección que ya existía le hemos añadido relevancia para volver a conectarla con un público que quizás la tenía vista pero no asimilada. De ahí que la hayamos dividido en cuatro ejes temáticos que van desde la naturaleza como fuente de espiritualidad, reflejo divino o conciencia medioambiental, hasta el cruce de culturas, a cómo el sujeto moderno busca la introspección con retratos psicológicos, o a las distintas expresiones culturales de las naciones indígenas que fueron objeto de intereses de algunos artistas foráneos, como Karl Bodmer», explica Campo Rosillo.

PEALE, Charles Willson. Retrato de Isabella y John Stewart, c.1773-1774_315 (1980.36). Colección Carmen Thyssen

La exposición cuenta así con trabajos de expresionistas abstractos como Alfonso Ossorio o Willen de Kooning, el pintor de la escuela americana, Paul Lacroix, el modernista estadounidense Stuart Davis, Robert Salmon, Charles Demuth, la artista que convirtió los huesos en arte, Georgia O’Keeffe, Lee Krasner o Patrick Henry Bruce, además de los artistas pop que reflexionaron sobre la cultura de consumo, Tom Wesselmann, Roy Lichtenstein o James Rosenquist. En este sentido, el pasado octubre, el Ministerio de Cultura aseguró en 21 millones de euros un total de 15 obras para su exhibición.

Con motivo de la exposición, el Área de Pintura moderna de la pinacoteca organiza además un ciclo de conferencias impartido por Solana y por el equipo de conservadores del museo, así como un simposio internacional que tendrá lugar el próximo mes de junio y que contará con la participación de expertos americanos.

El ‘Mata Mua’ podría volver al Thyssen en enero

No forma parte de Arte americano, sin embargo, en la presentación de la misma exposición se ha hecho referencia a Mata Mua, el cuadro estrella de la colección Thyssen, que podría volver el próximo mes de enero al museo que abandonó hace año y medio según ha apuntado en sus declaraciones Guillermo Solana, que cree que para entonces «se habrán resuelto todos los flecos» del complejo contrato de alquiler por quince años suscrito la pasada primavera entre la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza y el ministro de Cultura, Miquel Iceta.

No tenemos una fecha fijada todavía para el regreso del ‘Mata Mua’, pero espero que sea en enero»

Guillermo Solana

En agosto, el Gobierno ratificó el arrendamiento de la colección de Carmen Thyssen por 97,5 millones de euros, a razón de 6,5 millones anuales, y que contempla el regreso al museo madrileño de la legendaria pintura de Paul Gauguin que Tita sacó del museo: «No tenemos una fecha fijada todavía para el regreso del Mata Mua, pero espero que sea en enero, y que entonces se pueda abrir el museo con su reordenación. Tita está muy entusiasmada con la idea de hacer un acto en el que pueda estar con el ministro Iceta, y con Borja, su hijo, para presentar al público su colección. La baronesa lo está deseando. Hay muchas ganas. Acuerdos como este, entre una gran coleccionista y el Estado, conllevan muchos detalles y tiempo. Es más fácil establecer la voluntad política de ambas partes, como así ha ocurrido, que los detalles, que los carga el diablo, como se suele decir. Pero no estamos preocupados», asegura el director artístico de la pinacoteca.

La sala finalmente albergará un número superior a 180 piezas de la colección Carmen Thyssen y Solana ha reconocido que no tiene «noticias» de las obras Caballos de carreras en un paisaje, de Degas y Martha Mckeen de Wellfleet, de Hopper, que salieron del depósito hace ya más de un año junto al Mata Mua y no se había aclarado si finalmente estarían expuestas en la colección.  «No tengo noticias de que vayan a volver», reconoce.

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