Historia

Stonehenge, sede de macro festivales neolíticos hace más de 4.000 años

Un análisis molecular de cerdos prehistóricos en Inglaterra revela las primeras fiestas que celebraban hace unos 4.500 años

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Stonehenge, sede de macro festivales neolíticos hace más de 4.000 años
Festival de Stonehenge de 1984

Festival de Stonehenge de 1984 Salix Alba (CC-BY)

Resumen:

Cada 21 de junio, más de 10.000 personas se reúnen en torno al complejo megalítico de Stonehenge (Reino Unido) para saludar la llegada del verano. Una nimiedad para lo que podrían haber sido los festivales del Neolítico tardío en ese mismo lugar, pero en invierno. Si las piedras hablaran (y éstas son de las mayores manipuladas por humanos), revelarían encuentros multitudinarios de gentes de toda la isla de Gran Bretaña en torno a un festín en que se devoraban grandes cantidades de cerdo y otros animales. Eran los festivales del Neolítico tardío entre el 3100 a.C. y el 2000 a.C.

Como las piedras no hablan, un equipo de la Universidad de Cardiff le ha preguntado a los fósiles. En concreto, a las bocas de aquellos mamíferos que terminaron en las fauces de aquellos ingleses de la prehistoria, en los banquetes de Stonehenge y Avebury. Examinaron los isótopos (átomos que han perdido o tienen más  neutrones que protones) de los fósiles de mandíbulas y otras partes que pudieran dar pistas sobre su origen.

Estudio de una mandíbula de cerdo

Estudio de una mandíbula de cerdo U. Cardiff

Los resultados, publicados en Science Advances, revelaron que los cerdos, cuyos huesos fueron encontrados en excavaciones junto a estos sitios, no nacieron allí. Seguramente fueron criados en lugares como Escocia, el noreste de Inglaterra y Gales Occidental. Los investigadores creen que aquellas fiestas concitaban a grandes masas de gentes venidas de toda la isla con animales importados y listos para ser sacrificados –y comidos–.

¿Las barbacoas de la prehistoria? Sabemos que en Stonehenge hay restos calcinados de personas, pero no lo parece de los cerdos.

Podrían considerarse como los primeros eventos culturales reunidos de Gran Bretaña

Richard Madgwick, de la Escuela de Historia, Arqueología y Religión de Cardiff, señala que “estas reuniones podrían considerarse como los primeros eventos culturales reunidos de nuestra isla, con personas de todos los rincones de Gran Bretaña que descendían a las áreas alrededor de Stonehenge para deleitarse con alimentos que han sido especialmente criados y transportados desde sus hogares”.

Restos de comida en los cerdos

Mediante el análisis de isótopos, que identifica las señales químicas de los alimentos y el agua que los animales habían consumido, los investigadores pudieron determinar las áreas geográficas donde vivieron estos suidos. “Podría decirse que el hallazgo más sorprendente es el esfuerzo de los participantes para llevar los cerdos que ellos mismos habían criado. Haberlos criado en las cercanías de los lugares de la fiesta hubiera sido relativamente fácil”, dice el profesor. Pero no: los cochinos se debieron de alimentarse en los campos de otros emplazamientos.   Durrington Wall (hasta aquí llegaron vacas de otros territorios), West Kennet, Mount Pleasant y Marden fueron también lugares de celebración donde pudieron criarse estos cerdos. Pero incluso más lejos, tanto como el mar.

Richard Madgwick y sus colegas realizaron un enfoque multisotópico en 131 restos de cerdos de cuatro sitios del complejo neolítico tardío en el centro sur de Inglaterra. Los autores rastrearon el origen de los cerdos con pistas químicas que delatan la geología del lugar de cría (estroncio, 87Sr / 86Sr), el clima (oxígeno, δ18O) y la proximidad costera (azufre, δ34S), al tiempo que tuvieron en cuenta el impacto de la dieta en estos cálculos (δ13C y δ15N).

Los valores de los isótopos fueron variados, particularmente en los tres isótopos que más nos dicen sobre la movilidad. Las 45 muestras de cerdos estudiadas mostraron influencia marina en sus valores de azufre δ34S. Algo reseñable, considerando que Stonehenge está a más de 50 kilómetros de la costa más cercana.

A los cerdos no les gusta viajar

“Este estudio demuestra una escala de movimiento y nivel de complejidad social que no se había apreciado antes”, dice Madgwick pero, ¿cómo pudieron recorrer más de 50 km?

“Los cerdos no están preparados para el movimiento a gran distancia como el ganado lanar”. Esto sugiere que podrían haber sido sacrificados justo antes de la fiesta, aunque no necesariamente. Su transporte en condiciones de salubridad o, incluso para no haber sido ingeridos, ya “habría requerido un esfuerzo monumental”.

Esto da idea a los antropólogos de que había códigos prescritos para participar en la fiesta. Los cerdos aportados debían provenir de los lugares originales de los participantes del banquete o la ofrenda, en lugar de ser adquiridos localmente.

Stonehenge: un lugar para ir de fiesta o para descansar eternamente

La gente no sólo viajó desde toda la isla a Stonehenge para ir de rave. Algunas de las personas cuyos restos quemados están enterrados en el monumento neolítico de Stonehenge procedían originalmente del oeste de Gales, según adelantó un estudio publicado en agosto de 2018.

La investigación, realizada por la Universidad de Oxford en colaboración con otros centros británicos y europeos, demostró que al menos diez de las 25 personas cuyo cráneo fue analizado no vivieron en Stonehenge o sus cercanías antes de su fallecimiento.

En este caso, utilizaron la datación con radiocarbono junto con a una técnica muy parecida a la que fechó el origen de los cerdos encontrados a pie de festín. La composición de isótopos de estroncio, según informó Efe.

Los expertos concluyen que al menos parte de esas personas procedían del oeste de la isla de Gran Bretaña, el mismo lugar de donde se cree que vienen las piedras que se usaron en los inicios de la construcción del famoso monumento del año 3100 AC.

Otros estudios anteriores habían establecido que esas piedras provenían de las montañas galesas de Preseli, e incluso sugirieron que el monumento funerario pudo erigirse allí y posteriormente sus piedras fueron arrastradas unos 200 kilómetros hasta su actual ubicación en el condado de Wiltshire, por movimientos de la población.