Laurence Rees (Reino Unido, 1957) historiador y productor de la BBC durante décadas está especializado en la II Guerra Mundial, un conocimiento que ha querido dejar en forma de libro para documentar cuanto ha aprendido durante años sobre los mayores monstruos del siglo XX, Hitler y Stalin. Pero Rees no podía imaginar que a los dos personajes históricos de su libro Hitler y Stalin (Crítica) les saldría una competencia en la actualidad del siglo XXI: Vladimir Putin.

Rees se especializó en estos personajes hace treinta años tras haber conocido a decenas de personas que vivieron y sobrevivieron a Hitler y Stalin. “He conocido por mi trabajo en la BBC a muchas de  las personas que trabajaron con ellos, además de muchas personas que vivieron en sus regímenes, tanto miembros de su aparato como víctimas. La mayoría están muertos y yo soy muy viejo, así que he querido dejarlo en un libro porque me interesaba enfrentar a los dos personajes y hacer comparaciones en cuánto a sus personalidades y la naturaleza de sus regímenes”, afirma.

Hitler y Stalin, además de su conocido historial genocida, compartían orígenes humildes, padres violentos y alcohólicos, odio a la democracia liberal y a Polonia. En este país rivalizaron en hechos terroríficos, Hitler se ensañó con los judíos y Stalin con los miles de deportados a los Gulag

“Creo haber llegado a entender porque son figuras tan importantes y es porque cada uno de ellos quiso contestar las pregunta clave, por qué estamos aquí. La gran pregunta de la humanidad, cada uno de ellos tenía una verdad y una creencia que desarrollar”, explica el historiador. Eran ideologías que responden a esas preguntas sin un dios. Visiones utópicas que requerían sacrificios humanos, pero eran costes necesarios para ellos. Tenían una visión una ideología, lo que no significa que no sean los mayores monstruos de la historia”, aclara. 

Laurence Rees.
Laurence Rees.

Estaban en las antípodas, pero supieron sacar provecho con un pacto de no agresión mutuo que, una vez roto, tuvo como escenarios de batalla lugares como Kiev y Járkov. Los mismos lugares que hoy protagonizan las noticias con las bombas de Putin. Pese al ejercicio que hemos hecho todos durante estos días de comparar al totalitario ruso con los dictadores del siglo pasado Rees cree que hay diferencias.

“Hitler y Stalin tenían un sistema de creencia externo a ellos y por el que millones de personas podían morir. Los soldados rusos que están en Ucrania no saben por qué están ahí, lo que no pasó con los soldados alemanes y soviéticos, ellos sabían por qué estaban allí. Yo he entrevistado a muchos ex combatientes nazis y no mostraban arrepentimiento, porque habían hecho lo que creían”, asegura el historiador. “Es muy importante tener una idea en tu cabeza, como crear una utopía racista en Europa e intentarlo”, añade.

Rees conoce muy bien Rusia y Ucrania, países que ha visitado múltiples veces. “¿Por qué están sufriendo?”, se pregunta. “Sólo porque a un viejo le gustaría reunificar lo máximo que pueda de la Unión Soviética antes de morir y dejar un legado de gran-hombre-ruso-fuerte. Mueren niños en Ucrania por un viejo despreciable, es el ego de un hombre que quiere volver al pasado”, afirma.

Rees cree que «Putin está obsesionado con la Historia y con la Segunda Guerra Mundial, pero es el peor historiador, es un manipulador, lo único que hace es coger pedazos de la Historia para que encajen en sus argumentos, eso es propaganda. No persigue ninguna visión ideológica y lo vemos porque gran parte de los rusos no se creen lo que dice”, asevera.

El historiador hace largas pausas durante la conversación por teléfono, especialmente cuando tiene que pensar qué salida tiene la situación de Ucrania. “La única esperanza que tengo es una protesta de los rusos en la que la policía deje de reprimir a los opositores porque ellos también están teniendo problemas económicos por culpa Putin”, afirma. Es un deseo, los historiadores no hacen futurología. No lo dice pero está pensando para Putin en un final como el del dictador Italiano, Benito Mussolini. “¿Por qué los Italianos quitaron de en medio a Mussolini antes de que acabara con Italia y por qué los alemanes aguantaron hasta el final?” se cuestiona Rees. “Si los alemanes hubieran matado a Hitler el Ejército Rojo hubiera ido hasta Berlín para vengar cuantas  atrocidades habían vivido”, se responde. «Me gustaría saber qué va a pasar con Putin..», asegura entre la reflexión y el lamento.

Los personajes históricos y el contexto

Como gran parte de los ciudadanos de Europa, Rees está preocupado por lo que está pasando en esta guerra. “Lo que hemos visto en Ucrania es lo increíblemente frágil que es todo. Mucha de la gente que entrevisté a lo largo de mi carrera me contó lo rápido que cambió su vida en 1945”.

Vidas de ciudadanos atravesadas por la Historia y las decisiones de unos dirigentes políticos. Los historiadores han discutido mucho sobre la importancia de las grandes personalidades en el devenir de los acontecimientos. “Durante muchos años se consideró que la Historia la hacían los hombres y después se pensó que eran los movimientos sociales. La respuesta a qué pesa más en la Historia es que son las dos cosas lo que afecta a los hechos”, concluye Rees. 

“Hitler sin la Primera Guerra Mundial no hubiera sido nadie, Stalin tampoco hubiera alcanzado el poder. La guerra cambió todo para ellos, pero con sus personalidades se adaptaron a la situación y consiguieron hacerse con el poder. Así que son las dos cosas, las circunstancias y las personas. Hitler sin las circunstancias no hubiera sido nadie, no se podía tener una conversación normal con él. ¿Quién hubiera querido irse de vacaciones con él? ¡¡Nadie!!  Podía ser una persona que inspiraba o la persona más aburrida del mundo, solo cambiando el tiempo histórico”, asegura.

¿La cuestión es si ahora es el tiempo de Putin? Si su personalidad encaja en un movimiento ruso real o todo está en su mando y en sus decisiones. “Si sólo estás rodeado de gente que sólo está de acuerdo contigo porque les vas a castigar en caso contrario, pasan cosas como que terminas invadiendo Ucrania”.