Literatura

Los 'ángeles verdes' que llevan la lectura a los hogares de quienes no pueden leer

Acervo Intergeneracional

LeerteQuiero, el primer programa cultural intergeneracional en el que los voluntarios se convierten en compañeros de lectura a domicilio, ha puesto en marcha su versión ‘a distancia’ para seguir desarrollando su actividad de participación social, que busca mejorar la calidad de vida de aquellas personas mayores, dependientes y aisladas, aliviando su soledad y aportándoles bienestar psicológico.

Esta iniciativa, diseñada por la ONG Acervo Intercultural, crea parejas lectoras de distintas generaciones. «Para nosotros, el libro y la lectura son medios de comunicación entre personas», cuenta a El Independiente Maria Luisa Fornies, fundadora y presidenta de la ONG. A cada voluntario se le asigna un beneficiario y ambos forman una ‘pareja lectora’.

Como Asociación Española para la Promoción de un Envejecimiento Activo y Socialmente Contributivo, Acervo Intergeneracional desarrolla proyectos que fomentan la lectura compartida «como beneficio social para sus voluntarios, los beneficiarios de los programas y la comunidad en su conjunto».

La ONG afirma que sus voluntarios son apasionados «de una cultura que nos acerca al otro, que nos hace sentir vivos, que nos construye como personas». Acervo Intergeneracional defiende que la lectura en común, fomenta los vínculos que trascienden las edades y experiencias.

«Hay parejas lectoras en activo, como Miguel y María Luisa», cuenta la fundadora. Esta pareja está trabajando codo con codo en la escritura de la biografía de María Luisa, tarea que está llevando a cabo Miguel. Por otro lado, está el caso de Alejandrina y Alonso, en el que ella es una mujer de 90 años que vive en una residencia, y está interesada en «la diversidad de parejas». Su voluntario, Alonso, le lee libros que hablan de homosexualidad, lesbianismo, transexualidad… «que le ayudan a saber más sobre el tema que ha despertado en ella cierta curiosidad».

Tanto Miguel como Alfonso son dos de los voluntarios conocidos como ‘ángeles verdes’, que van pertrechados con una mochila de ese color en la que llevan los libros. Debido al confinamiento, los voluntarios de LeerteQuiero se comunican con sus beneficiarios por teléfono o videollamada, «dependiendo del nivel de dominio» y les leen los textos de dominio público, accesibles desde la Biblioteca Digital Hispánica, o bibliotecas digitales de Internet.

LeerteQuiero cuenta en su programa con el respaldo del bibliotecario, ya que «la biblioteca es nuestra casa y con el bibliotecario formamos un tándem». Él ayuda a los voluntarios a escoger los temas y los libros, y una vez elegido el texto, comienza el proceso de lectura a esa persona mayor, dependiente o aislada, y una experiencia «no solo de evasión, sino de vivir otros mundos», cuenta Maria Luisa Fornies, que añade que leer permite vivir dos veces: «primero la vida que descubres en las líneas del libro y luego la que vives en realidad». Además, afirma que «cuando lees un libro que te impacta, no eres la misma persona antes que después».

Con motivo del Día del Libro, la ONG invita a los aficionados a la lectura a que compartan cuál es su libro favorito, y que para ello utilicen las nuevas tecnologías, bien sea a través de una videollamada o por teléfono. Además, animan a los participantes a que compartan el fragmento que más les guste de su título favorito y expliquen el motivo.

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