A veces es complicado nadar a contracorriente. Plantar cara a lo que impone la sociedad y hacer frente al miedo que se experimenta cuando uno decide «bajarse del carro» con el riesgo de que, tras decir lo que opinas, muchas manos te señalen y te juzguen. La politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann denominó «espiral del silencio» a esta tendencia que muestran las personas a no exponer públicamente sus opiniones cuando son conscientes de que estas no son mayoritarias. Miedo a ser juzgados, a ser el raro, el diferente. Aunque sea difícil dar el paso, algunos se arman de valor y defienden su personalidad: los salmones. O por lo menos así los ha denominado el doctor Miguel Ángel Martínez-González

«Los salmones son gente valiente que tiene personalidad y busca lo que es mejor para su vida», explica el doctor en una conversación con El Independiente. De hecho, su libro Salmones, hormonas y pantallas, está dirigido a esas personas. «A medida que haya más salmones en la sociedad, la sociedad mejorará. Eso hará que haya más gente que a largo plazo disfrute más de todo, de ahí el subtítulo: el disfrute del amor auténtico, visto desde la salud pública», cuenta Martínez-González. Es algo que repite mucho a sus alumnos de medicina: «lo más importante en la vida no es el número que saques en el MIR, o si vas a ser jefe de servicios, lo más importante es lo que va a pasar en tu hogar de puertas adentro el resto de tu vida, y eso se construye desde ya. Por eso hablo de salvar el matrimonio antes de que empiece».

Los padres no pueden ser inocentes. Son los que tienen el deber prioritario de la educación sexual

Botellones, pantallas o pornografía son varias las adicciones que el doctor expone en el libro. Aunque parezca que no mantienen relación, Martínez-González avisa de las consecuencias que estas pueden traer en su futura relación de pareja. Un informe de Unicef que se realizó en España a más de 40.000 jóvenes de entre 11 a 18 años, muestra que más del 35% se había expuesto a pornografía, y que más del 11% habían sido presionados para mandar fotos o mensajes de contenido sexual. «Es demoledor lo que está sucediendo», añade.

«Me preocupa que el gran ministro mundial de la educación sexual sea la pornografía», indica. «Es una educación que tortura a la mujer. Al ser adictiva tiene una escalada, llega un momento en el que los estímulos habituales pornográficos no le hacen ningún efecto al usuario, y necesita que sean más aberrantes. Más escenas violentas, donde se transmite que el único placer es del varón, y la mujer es cosificada», explica Martínez-González. «No es extraño que haya manadas que se comporten de esta manera y que haya aumentado el acoso sexual», añade.

La adicción a la pornografía afecta a muchos ámbitos de la vida, incluso puede llegar a perjudicar a la relación de pareja. En España se contabilizan cien mil divorcios anuales y suponen el 60% de los matrimonios. Estas cifras asustan a Martínez-González, que asegura que «el riesgo más fuerte que tiene una persona joven es el de fracasar en su matrimonio». En el libro expone qué sucede cuando la iniciación sexual es muy precoz, cuando un joven se vuelve adicto a la pornografía o cuando el sexo se ve como una gratificación instantánea en vez de un pensar en felicidad a largo plazo.

Mientras que las demás adicciones están más «normalizadas», la pornografía sigue siendo un tema tabú, sobre todo entre los padres y sus hijos, que no lo suelen hablar de manera natural. La clave, según el doctor, está en la educación familiar. «Los padres no pueden ser inocentes. Son los que tienen el deber prioritario de la educación», apunta. Este libro tiene un mensaje muy claro para ellos: no retrasar el educar personalmente a sus hijos, uno a uno, en todos estos temas. «No pueden ser temas tabú. Incluso cuando hemos hecho estudios desde nuestro departamento para ver qué opinan los jóvenes al respecto, es mayoritaria la opinión de que sus padres deberían de haber hablado antes con ellos respecto a estos temas», expone.

Las adicciones, en el punto de mira

«Atrápalos a los 13 años y los tendrás como clientes para toda la vida», es una de las trampas que ofrecen en forma de «golosina» las grandes empresas. «Pasó con el tabaco, la comida basura y la marihuana. Detrás de las adicciones siempre hay una gran corporación industrial multinacional que está haciendo caja a base de bien, pero a la vez está dañando la salud pública. Por eso las personas que nos dedicamos a la salud pública nos tenemos que plantar y abrirles los ojos», comenta. 

La gente piensa que la mayoría no puede equivocarse, pero el hecho es que la mayoría se ha equivocado muchas veces

Uno de los temas que más preocupa al doctor es el alcohol. En un pequeño estudio que realizó en 2017 con sus estudiantes de 6º de Medicina, en el cuestionario anónimo debían responder sobre su consumo personal de alcohol y contestar también sobre el que pensaban que bebían los demás compañeros. Pensaban que de media la clase consumía 15,3 gramos de alcohol puro al día, mientras que la realidad era que consumía 7,0. Exageraban en un 18% en términos absolutos el porcentaje de quienes se emborrachaban en el último mes. Además, pensaban que solo el 3,3% de sus compañeros eran abstemios, cuando la realidad era que había un 23,5% de abstemios. «Es muy difícil salirse del conjunto de lo que hace toda la población. Uno tiende a hacer lo que ve. Se ha dicho siempre que «donde va Vicente, donde va la gente». Inconscientemente la gente piensa que la mayoría no puede equivocarse, pero el hecho es que la mayoría se ha equivocado muchas veces», cuenta Martínez-González.

Últimamente parece que los niños nazcan con un móvil en la mano. Desde que son pequeños se rodean de pantallas, algo que puede llegar a crear dependencia. «La generación Z está marcada por Internet. Reconozco que nos pueden enseñar mucho en diversos aspectos, pero es preocupante que no conciban la vida sin las pantallas. Son su principal forma de socializar, educarse y ser familia», reflexiona el médico en el libro. Para el doctor, no solo hay que actuar a nivel educativo y de apoyo individual, «hay que tomar medidas de salud pública». En India, por ejemplo, desde 2020 la red social TikTok está prohibida porque se dieron cuenta del daño que estaba haciendo a los jóvenes y a su salud mental. En algunos sitios de Estados Unidos también se están planteando tomar medidas regulativas.

La salud pública acabará ganando la batalla

Martínez-González lleva 40 años sin separarse del ámbito universitario. Trabaja a la vez entre Harvard y Navarra y ve lo que está sucediendo a los dos lados del charco. «Another life is posible es un movimiento que está teniendo su eco, sobre todo cuando ven compañeros suyos que están teniendo problemas de salud mental a raíz de la dependencia de los móviles o cuando ven que pierden horas de sueño. Ellos son conscientes y quieren pedir ayuda, lo que hay que hacer es ayudarles y apoyarles».

Durante el libro, Martínez-González explica por qué la salud pública siempre acaba ganando las batallas contra las adicciones. «Soy optimista y el libro da ese mensaje, creo que la salud pública es un movimiento altruista, solidario, y que tiene mucha fuerza para conseguir ese cambio social que hace falta», cuenta. «Está todo por hacer. Y lo tienen que hacer los salmones. Que hay más de los que parecen, porque a veces están silenciosos y están sin sentir el apoyo necesario. Creo que esto es un apoyo que necesitaban los salmones, es un libro dedicado a ellos», concluye.