Elton John

Elton John EP

logo
Sir Elton John, factoría de himnos

Música

Sir Elton John, factoría de himnos

Precoz, aventajado, prometedor y niño prodigio cuando era Reginald Kenneth Dwight (Pinner, Inglaterra, 1947); infatigable, talentoso, virtuoso, excesivo, extravagante y joven gran estrella -primero del rock y también del pop- cuando pasó a ser conocido como Elton John y a encadenar un éxito tras otro con pasmosa facilidad en la década de los setenta del siglo pasado.

Una auténtica factoría de himnos -junto a su sempiterno escudero, el letrista y poeta Bernie Taupin- que ha vendido más de 300 millones de discos en todo el mundo durante las últimas cinco décadas. Un creador esencial para la cultura popular de nuestro tiempo. Caballero del Imperio Británico desde 1996, además, por lo que casi sería mejor llamarle como procede: Sir Elton John.

La suya es una epopeya vital así resumida apresuradamente y que, desde el próximo 31 de mayo, ahora que vivimos una fiebre total por los biopics musicales tras el brutal éxito de Bohemian Rhapsody (Queen) y el reciente estreno en Netflix de The Dirt (Mötley Crüe), contará en cines con su correspondiente película. Coincidiendo, «casualmente», con su gira mundial de despedida, que tendrá una única parada el 26 de junio en el WiZink Center de Madrid.

Rocketman -que así se titula la cinta- está protagonizada por Taron Egerton y hace un relato del pequeño Reginald desde que sorprendió a sus familiares por su capacidad ante el piano con tan solo cuatro años. Siendo aún un niño, era capaz de tocar clásicos de la primera generación del rock y con once años fue becado en la Royal Academy of Music de Londres, que abandonaría un lustro después para lanzarse a los pubs a buscarse la vida.

Militó en bandas diversas -coincidiendo con otro aspirante llamado Roger Hodgson (Supertramp)-, conoció a Bernie Taupin, se cambió el nombre a Elton John inspirado por otros dos colegas músicos y en 1969 publicaba un disco de debut titulado Empty Sky con el que no pasó absolutamente nada.

Your Song (1970)

La historia pudo detenerse en seco ahí por el peso de la decepción, pero entonces apareció Your Song (1970), tema estrella de su homónimo segundo álbum. Todo cambió y todo se desató por culpa de este baladón romántico de corte clásico que crecía sobre el piano y la voz, sentando así las bases estilísticas de lo que vendría después. Número 7 en Reino Unido y número 8 en Estados Unidos, es una obra maestra prematura que bien vale toda una carrera musical y por eso forma parte del Salón de la Fama de los Grammy y es, además, la segunda canción más popular de Elton John en Spotify con más de 200 millones de escuchas.

Tiny Dancer (1971)

En un estado de permanente efervescencia creativa, Elton -siempre con Bernie- creó en 1971 otra de sus joyas de la corona. Hablamos de Tiny Dancer, incluida en su cuarto álbum, Madman across the Water. Otro clásico atemporal, otro himno épico nacido en los años dorados del rock que, resulta curioso recordarlo, no triunfó en las listas de éxitos de la época. Sin embargo, o precisamente por eso, terminó encontrando su propio hueco gracias a que refleja el espíritu de esa California de 1970 en la que está inspirada. Es su segunda canción en Spotify con 192 millones de plays.

Rocket Man (1972)

Echando la vista atrás, la pregunta es: ¿Pero cómo demonios pudo Elton John componer semejante cantidad de éxitos y de tan alto calibre en tan poco tiempo? Porque en 1972 llegó Rocket Man, su canción más famosa en Spotify con 243 millones de reproducciones, perteneciente a Honky Chateau, su quinto disco en tres años y primero número 1 en Estados Unidos. Es cierto que repite un tanto la fórmula de Your song y Tiny dancer, pero puede que un tanto mejorada y de ahí su mastodóntica repercusión.

Como si fuera tarea sencilla, Elton John siguió entregando discos número 1 como Don’t shoot me, I’m only the piano player (1973) o el considerado su más redondo, Goodbye yellow brick road (también 1973), que vendió 30 millones de copias y ahora da nombre a su gira de despedida –Farewell yellow brick road-. Ahí están sencillos glam como Cocodrile Rock y Saturday Night’s alright for fighting, u otros más pop como Daniel o Don’t go breaking my heart -con Kiki Dee-, e incluso la primera versión de Candle in the wind. Un desparrame total, pues entre 1972 y 1975 logró colocar siete álbumes en el número 1 de Estados Unidos.

I’m Still Stnading (1983)

Asentadísimo como gran estrella mundial, al británico se le hizo imposible mantener el nivel a partir del segundo lustro de los setenta. Lógico. Es algo que le sucede a todos los artistas que empiezan arrasando con una primera etapa que rápidamente pasa a considerarse ‘la clásica y la buena’. Aunque sus discos ya no fueran número 1 inmediato, en cualquier caso, nunca flaqueó su estatus y siguió escribiendo canciones de éxito como I’m still standing, un clásico del pop absolutamente ochentero -aparentemente desenfadado pero con un mensaje fuerte, como marcaba el pop de la época en muchas ocasiones-. Pertenece a su decimoséptimo (!!) álbum, Too Low for Zero (1983).

Can you Feel the Love Tonight (1994)

Supo disfrutar también Elton de los divertidos años ochenta igual que de los alocados setenta. Sin la necesidad de ser siempre el mejor, no cesó de lanzar discos de los que, en ocasiones, salían exitazos como Nikita (1985) o Sacrife (1989). Tras declararse abiertamente homosexual, entró en los noventa convertido en gran defensor de los derechos LGBT y rehabilitado de las drogas y los excesos. Y recuperó su trono otra vez en 1991 con un dueto con George Michael de su viejo tema Don’t let the sun go down on me, grabado originalmente en 1974. Sin descanso, en 1994 se alió con Tim Rice para hacer la banda sonora de El Rey León, una incursión cinematográfica que le valió su primer Oscar por Can you feel the love tonight -otra canción de vieja escuela con él cantando al piano y dejando que la música crezca desde ahí hasta el infinito-.

Candle in the Wind (1997)

Originalmente grabada en 1973, Candle in the Wind adquirió, paradójicamente, una gloriosa nueva vida cuando Elton John la interpretó en el funeral de Diana de Gales en 1997. La letra fue modificada para dedicársela a la princesa fallecida y se convirtió en un número 1 instantáneo en todo el mundo con 50 millones de copias vendidas. Fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico y en 1999 recibió un Grammy honorífico por su trayectoria musical. Una manera esplendorosa de terminar el siglo XX.

I Want Love (2001)

El músico británico entraba en el nuevo siglo publicando en octubre de 2001 su vigésimo sexto disco de estudio, Songs from the West Coast, otra vez de la mano de Bernie Taupin. No es que esté alejado de las listas de éxitos desde entonces, pero sí es cierto que el cambio de milenio le buscó una nueva ubicación, con ese toque nostálgico que tiene todo lo que venía desde ‘los mil novecientos.’ Debe ser cosa de la madurez. Este álbum, de todos modos, contiene piezas delicadas e inspiradas como This train don’t stop there anymore o este I want lovepara el que contó con Robert Downey Jr -aún no Iron Man- en su correspondiente videoclip.

Looking Up (2016)

Incombustible en su inabarcable y pasional talento, jamás ha parado Elton John de crear. Así, aparte de embarcarse en el musical de Billy Elliott (2005), lanzó en 2006 The Captain & The Kid, secuela de Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy (1975). Después, encadenó colaboraciones con The Killers, Leon Russell, Fall Out Boy o Red Hot Chili Peppers. Así hasta llegar a 2016, cuando lanzó su trigésimo primer disco, Wonderful Crazy Night.

Una obra reconocible y equilibrada que no va a cambiar ya el mundo ni le va a devolver a lo más alto de las listas de éxitos, pero que contiene todos los elementos que han hecho de él una leyenda en vida. Su primer sencillo se titula muy adecuadamente Looking up, pues eso resume en última instancia el impuso creativo de este joven inglés de 72 años recién cumplidos. Siempre buscando.