«Escribir mi historia me sigue pareciendo un territorio inexplorado. Como soy demasiado mayor, demasiado claustrofóbica y se me dan demasiado mal las matemáticas para viajar al espacio exterior, me he obligado a explorar mi espacio interior», escribe Debbie Harry en su autobiografía, De cara. La cantante de Blondie es uno de esos iconos que la música y la cultura pop nos ha regalado. Esta extravagante vocalista rubia, fundó la banda en 1974 junto al guitarrista Chris Stein. Con sus altibajos, Blondie alcanzó ventas millonarias y buenas críticas, junto con alguna que otra decepción y atrapó a toda una generación.

Debbie Harry fue siempre el rostro de la banda y por eso su autobiografía es también un retrato de Blondie, compuesta en primera persona y con muchas fotos inéditas, colaboraciones artísticas de los fans y reflexiones de la propia Harry sobre el mundo de la música, el cine, el arte o la moda. «Echando un vistazo a lo que tenemos hasta ahora, me gusta ver que he conseguido más cosas en la vida de lo que se esperaba de mí», cuenta la líder de Blondie. De hecho, recuerda que, el año pasado, un periodista le preguntó qué era lo que le hacía sentirse más orgullosa de entre todo lo que había hecho. La respuesta de Debbie Harry fue la siguiente: «Incluso intentar hacerlo ya fue un paso gigante».

Colega de David Bowie, Iggy Pop y Los Ramones, Debbie Harry lideraba una banda en tiempos en que esta posición era usualmente ocupada por hombres. Tachada de «marimacho», la cantante de Blondie interpretaba temas en los que hablaba de su inexistente sumisión y en los que se machacaba a sí misma. «En las canciones decía cosas que las mujeres cantantes no decían por aquel entonces» y se metía en la piel de una muñeca inflable con un lado oscuro, provocativo y agresivo que «lo exageraba, pero iba muy en serio», confiesa la artista.

Iggy Pop describió una vez a la cantante de Blondie como una «Barbarella después de tomar speed». Barbarella era un personaje de cómic de un futuro en el que la gente ya no tenía relaciones sexuales; una mujer sin experiencia en ese ámbito, a quien enviaban a una misión para salvar el planeta y que en el camino aprendía los placeres del sexo. «El director de Barbarella, Roger Vadim, era muy aficionado a los cómics y nosotros también lo éramos. Al fin y al cabo, nuestra banda compartía nombre con un personaje de dibujos animados y yo jugaba a ser una fantasía animada sobre el escenario. Pero la madre de aquel personaje realmente era Marilyn Monroe».

El atracador que tenía un cierto parecido a Jimmy Hendrix

Debbie Harry cuenta que los primeros siete años de Blondie «fueron demenciales» y «una locura total». Sin embargo, confiesa que recuerda con mayor claridad los momentos duros y que tiene problemas para encontrar, entre todas sus vivencias, las más felices.

En relación a esos episodios menos «agradables», la cantante de Blondie narra lo ocurrido una noche en la que Chris y ella entraron en un colmado para comprar leche y galletas. «Caminamos las dos manzanas que nos separaban del apartamento que tenía Chris en la Primera Avenida con la Calle Uno», explica. Cuando llegaron a su destino, un hombre, que «se parecía mucho a Jimi Hendrix», se les puso detrás con un cuchillo. Sin embargo, ni Debbie ni Chris llevaban dinero, puesto que «estábamos sin blanca después de comprar la leche y las galletas».

El supuesto «Jimi» quería más de lo que tenían encima, e insistió en entrar con ellos a la casa, donde pidió drogas a Chris, quien le indicó que había algo de ácido en el congelador. «Pero a este ‘Jimi’ no le gustaba el ácido e ignoró la propuesta […] y usó un par de leotardos viejos para atar a Chris al poste que sostenía la cama elevada y me ató las muñecas por detrás de la espalda con una bufanda», relata Debbie Harry. El agresor pidió a la cantante que se tumbara en el colchón y, tras desatarle las manos, le exigió que se quitase los pantalones. «Me violó y se fue».

Sin embargo, a Debbie Harry le dolió más el posterior robo de las guitarras que hizo el atracador, que la propia violación, ya que esto sucedió «antes de la irrupción del sida», lo que habría hecho que entrase «en pánico».

Por todo ello, y por muchas más cosas que podremos encontrar en las páginas de esta autobiografía, conoceremos unas revelaciones atípicas y conmovedoras, de una de las mujeres más influyentes de la historia del rock.