Edgardo Franco (Ciudad de Panamá, 1969), más conocido como El General, es la persona a quien Daddy Yankee, J Balvin o Bad Bunny deben en parte su éxito, puesto que está considerado el auténtico padre del reguetón. Tras una fatídica experiencia en sus estudios de gestión empresarial, regresó a Panamá para grabar el que se convertiría en su primer éxito, Tu pum pum.

Su control metódico de la improvisación o freestyle, le granjeó el nombre artístico por el que aún se le conoce a día de hoy. Al nombre se sumó una indumentaria de estilo militar, que incluía casacas, galones, medallas falsas y la inclusión en su repertorio de una canción que homenajea a «el gran Noriega», dictador narcotraficante depuesto del poder en Panamá, tras la intervención militar estadounidense en 1989.

Algunas de las letras de sus canciones incluían frases como «Muévelo, muévelo (Qué sabroso)» o «Tres libras de cadera no es cadera». Su gran éxito a nivel internacional llegaría en 1994, cuando C+C Music Factory le incluyó en sus filas para el tema, Robi Rob’s Boriqua Anthem, que incluye uno de los versos más recordados del artistas: «¿Qué es lo que quiere esa nena? ¿Plátano maduro, plátano verde?».

Aunque colocó muchos de sus temas en la lista de Billboard, El General recordaría esos años de relativa fama de manera distinta: «Me puse a escuchar esas malas compañías que tenía antes. Y ellas me jalaron como un anzuelo y me trajeron a ese estudio de grabación». Consideraba que las letras de sus éxitos «eran una cosa que causaba conflicto con mi conciencia». «Así que me ofrecieron una bebida alcohólica para calmarme. Y entonces me sentí un poquito más a gusto, empecé a cantar, a ellos les gustaba lo que escuchaban… Y entonces eso sonó en todas las radios. Ése fue un trofeo de parte de Satanás por haber abandonado a Jehová».

En 2004 Edgardo Franco se retiró del mundo de la música, alegando posibles desencuentros con el gobierno de Panamá tras requisarle el pasaporte diplomático. Así es como El General desapareció, hasta que en 2016 formó parte de un vídeo promocional de los Testigos de Jehová en el que cuenta cómo fue su proceso de redención con ayuda de la fe. «Se ve como bien lindo. Pero cuando uno está realmente en la cima de la montaña del mundo de Satanás no hay nada lindo allí», señalaba con lágrimas en los ojos. «Era un actor: cuando se prendía la cámara, se prendía mi rostro, mi sonrisa. Pero cuando llegaba al hotel era un bajón grande. No había aplausos, sino un silencio que atormentaba mi conciencia».