Hoy se celebra como cada 27 de marzo el Día Mundial del Teatro, ese espectáculo que parece sobrevivir a todas las crisis periódicas, que auguran prácticamente su desaparición, y que permite disfrutar a los amantes de las tablas, y a los que se inician en su conocimiento, de grandes obras teatrales en todo el mundo. Su origen data del año 1961, cuando el Instituto Internacional del Teatro de la Unesco decretó el Día Internacional del Teatro, con la finalidad de que el mundo de las artes escénicas llegara cada vez a más gente.

A diferencia de otros años, el Día Mundial del Teatro va a estar condicionado en esta ocasión, por el confinamiento obligatorio provocado por la actual crisis sanitaria . Por suerte tanto la compañía de teatro, La Joven, como el Teatro Real, han decidido festejar esta conmemoración y hacernos más llevadera la cuarentena, poniendo a nuestra disposición en diferentes plataformas online, algunas de sus producciones. «Otros años siempre me ha pillado trabajando, y esta vez iba a ser igual. Sin embargo, desde casa ha habido muchas propuestas en redes sociales de compañías que comparten su espectáculo», cuenta a El Independiente María Romero, actriz de La Joven.

Por su parte, el más veterano actor Álex Villazán, aprovecha la fecha para «rendir homenaje a nuestra profesión. Esto que es tan bonito y a lo que dedico todos mis días, por lo que debemos acordarnos especialmente de él».

La celebración de hoy, probablemente debería estar más reconocida en España, y poner al teatro en el lugar que se merece. «En otros países invierten más en cine, arte, teatro… Lo ideal sería que contrataran a caras nuevas, para dar oportunidades a más personas y reducir así el paro juvenil», explica Álex Villazán.

Muchos intérpretes han tenido la oportunidad de viajar a escenarios de todo el mundo, donde los actores y actrices «son trabajadores en mayúscula y no titiriteros. Me da mucha envidia porque creo que en España llevamos un gran camino recorrido, pero nos queda mucho por hacer», reflexiona María Romero. La actriz desearía contar con una pequeña parte de la industria teatral que hay en Reino Unido o en Alemania, que es «mucho más sólida». Reclama que las instituciones apuesten más por ello, y por nuestra parte debemos «seguir peleando, incluso en las circunstancias actuales».

Teatro en plena cuarentena

Los actores están, al igual que todos, en plena cuarentena. Para Álex Villazán, la diferencia no es significativa porque es muy «casero». Confiesa que no le gusta demasiado «eso de no poder salir a comprar a gusto a cualquier sitio o dar una vuelta», por lo que el mejor remedio que aconseja a todo el mundo, es «leer un montón». A pesar de la actual situación, está inmiscuido en proyectos a largo plazo, puesto que «el trabajo del actor nunca para, siempre hay algo que hacer».

Por su parte, María Romero confiesa haberlo pasado muy mal los dos primeros días. «Es una situación que te deja en shock y parece de ciencia ficción». Sin embargo, a medida que van pasando los días, comienzas a entender que hay circunstancias que se escapan de nuestras manos, y que «la salud está por encima de todo». Ella cuenta que le pilló ensayando.

A pesar del aislamiento, afirma sentirse muy afortunada, y que, para estos días, aconseja «leer teatro» puesto que «tienes todas las opciones de imaginar, y puedes verlas hechas realidad en los vídeos que están compartiendo las compañías en internet». Además, la actriz explica que puede que ver estas obras de forma online, genere un interés para que, cuando las cosas vuelvan a la normalidad «les apetezca descubrirlo en directo. El teatro es una función en directo con público».

Pasión por el teatro

«El teatro se ha convertido en mi modo de vida, expresión, reflexión y una parte fundamental a nivel social», cuenta María Romero.

A pesar de que no encuentra un momento en el pasado en el que decidiese que quería actuar, quiere dar las gracias a una profesora de bachillerato, «que me animó a plantearme el teatro como opción laboral, y ahí empezó mi camino». Cuenta que el diálogo que se crea a partir de una producción, es muy atractivo para crear un pensamiento crítico. «Es el arte en el momento y es adictivo».

Algo similar le pasó a Álex Villazán, que en un principio se apuntó a teatro porque eso hicieron sus colegas, y no quería «quedarse solo». Sin embargo, en las clases descubrió que esto le gustaba, y ya en el instituto hizo teatro desde primero de la ESO hasta el bachillerato. Los profesores que tuve son los que me han transmitido el amor por la profesión».

El actor comenzó a trabajar en La Joven a los 19 años, donde empezaron a hacer funciones en el Conde Duque y a salir de gira. «Tengo recuerdos maravillosos. Se junta todo el proceso de ensayos con el resto de compañeros y, se crea un vínculo muy especial. Todo es muy grande y se vive con mucho cariño».

Por su parte, María ha tenido la suerte de poder colaborar en prácticamente todas las producciones que ha hecho La Joven. Confiesa que «ha sido muy bonito crecer en ella y siempre voy a tener un muy buen recuerdo». Valora especialmente el proceso de crecimiento, tanto formativo como profesional. Desea seguir vinculada a la compañía, aunque no sea como actriz, para así poder «ayudar a profesionales jóvenes a tener un sitio donde poder expresarse», concluye.