Cuando el oxígeno escasea, el cuerpo humano se fuerza a trabajar más para asegurar que llega en suficiente cantidad al cerebro y los músculos. Un sobresfuerzo que realiza produciendo más glóbulos rojos – que llevan la sangre a los órganos – pero que en contrapartida provoca que la sangre espese y aumenta el riesgo de colapso de las venas.

Aunque hay excepciones como la del español Killian Jornet, que hoy mismo coronaba el Everest sin oxígeno, lo normal es que los escaladores experimenten la falta de oxígeno a medida que aumenta la actitud y su cuerpo responde con esos mecanismos de defensa. Sin embargo, esto no ocurre a los sherpas. Este grupo étnico de la regiones montañosas de Nepal se ha convertido en una raza de «súper humanos», extremadamente eficientes a la hora de producir energía aun cuando el oxígeno escasea, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los sherpas son extremadamente eficientes a la hora de producir energía aun cuando el oxígeno escasea

Estudios previos ya habían sugerido que la diferencia entre los sherpas y el resto de la gente, a la que ellos conocen como ‘lowlanders’ (o “habitantes de tierras bajas”), incluyen menores niveles de glóbulos rojos en altitud pero mayores de óxido nítrico, un químico que abre las venas y mantiene la sangre fluyendo. Recientes estudios de ADN apoyan la teoría, ya que han encontrado claras diferencias genéticas entre las poblaciones sherpa y tibetana, por un lado, y las tierras bajas, por el otro. Algunas de estas diferencias estaban en su ADN mitocondrial, el código genético que programa las mitocondrias, las «baterías» del cuerpo que generan nuestra energía. Ahora, un grupo de investigadores liderados por científicos de la Universidad de Cambridge han realizado un nuevo estudio a través del seguimiento de dos grupos en un ascenso gradual desde el Campamento Base del Everest a una altitud de 5.300 metros.

Un sherpa, en el laboratorio del campamento base del Everest.

Un sherpa, en el laboratorio del campamento base del Everest. Xtreme Everest

El estudio forma parte del proyecto Xtrem Everest, cuyo objetivo es descubrir posibles diferencias genéticas entre ambos, hallazgos que podrían ayudar a los científicos a desarrollar nuevos tratamientos para la hipoxia (falta de oxígeno) en pacientes. Una afección de riesgo que presentan una alta proporción de los pacientes en las Unidades de Cuidados Intensivos como respuesta a hemorragias o infecciones.

Los hallazgos del estudio podrían ayudar a los científicos a desarrollar nuevos tratamientos para la hipoxia

“Los sherpas han pasado miles de años viviendo a altitudes elevadas, por lo que no debería sorprendernos que sean más eficientes al usar el oxígeno y crear energía”, dice el Dr. Andrew Murray de la Universidad de Cambridge, autor del estudio. “Cuando quienes no somos de altura pasamos tiempo a elevadas altitudes, nuestros cuerpos se adaptan hasta cierto punto para ser más como los sherpas, pero no alcanzamos su eficiencia”.

Diez años de estudio: Xtreme Everest

El proyecto, del que este año se cumplen 10 de la primera expedición, se compone de un grupo de “lowlanders», 10 investigadores seleccionados para operar el laboratorio del Campamento Base del Everest, donde se han llevado a cabo los estudios de las mitocondrias por parte de James Horscroft y Aleks Kotwica, dos estudiantes de doctorado de Cambridge. Por otro lado, un grupo de sherpas ‘normales’, pues decidieron no incluir a las élites, como algunos que han llegado a coronar el Everest 21 veces. Se analizaron, de ambos grupos,  muestras de sangre y biopsias musculares de las que se tomaron muestras tanto de antes de llegar al campamento base, como justo al llegar y dos meses después.

Una prueba de oxígeno durante el proyecto Xtreme Everest,

Una prueba de oxígeno durante el proyecto Xtreme Everest, Xtreme Everest

Los investigadores descubrieron que, incluso en las muestras previas, las mitocondrias de los sherpas eran más eficientes al usar el oxígeno para producir adenosín-trifosfato (ATP), la molécula principal de energía del cuerpo. También encontraron que los sherpas tenían niveles más bajos de oxidación de grasa en los sherpas. Mientras que los cuerpos tienen dos formas de tomar energía, de los azúcares (como la glucosa) y de la quema de grasa (oxidación). Aunque es menos eficiente, la mayoría del tiempo se toma de la oxidación. Por ello, esos niveles más bajos de oxidación también apuntan a que los sherpas son más eficientes en la generación de energía.

Otra de las claves son los niveles de fosfocreatina, una reserva de energía que actúa para ayudar a los músculos cuando no hay ATP. En los “lowlanders”, después de dos meses en altitud ya no había reservas de fosfocreatina, mientras que en los sherpas se incrementaba. Además, el equipo descubrió que mientras los niveles de radicales libres se incrementaban rápidamente a altitudes elevadas, al menos al principio, en los sherpas eran muy bajos. Los radicales libres son moléculas creadas por la falta de oxígeno que pueden potencialmente dañar las células y tejidos.

El estudio descubrió que los sherpas apenas necesitaban aclimatarse a las condiciones tras dos meses en altura

Cuando se analizaba la evolución de las muestras en uno y otro grupo dos meses después de la llegada al Campamento base del Everest, las medidas tomadas en altitud a los sherpas cambiaban poco respecto a las de base, sin embargo, las de los “lowlanders” tendían a cambiar después de tiempo en altitud, sugiriendo ese aclimatamiento a la altura e imitando a los sherpas.

Aplicación en enfermedades respiratorias

El equipo asegura que los hallazgos podrían aportar datos muy valiosos para explicar por qué las personas que sufren hipoxia responden peor en situaciones de emergencia. “Aunque la falta de oxígeno se ve como un riesgo asociado a los escaladores, para personas en la UCI puede ser una amenaza mortal”, explica el profesor Mike Grocott, director de Xtreme Everest, de la Universidad de Southhampton.

“Una de cada cinco personas que entran en cuidados intensivos en Reino Unido muere, e incluso aquellos que sobreviven pueden no recuperar la calidad de vida”. “Entendiendo cómo los sherpas pueden sobrevivir con menores cantidades de oxígeno, podemos encontrar pistas que nos ayuden a identificar los mayores riesgos en las UCIS e informar para el desarrollo de mejores tratamientos de recuperación”, concluye Grocott.