Los exoesqueletos serán algunos de los robots que nos harán la vida más fácil en 2050.

Los exoesqueletos serán algunos de los robots que nos harán la vida más fácil en 2050. EP

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Los robots que nos cuidarán en 2050

Vida Sana

Los robots que nos cuidarán en 2050

A comienzos de los ochenta, los españoles mayores de 80 años eran el 1,9% de la población. Hoy esa cifra se ha duplicado (3,9%) pero está muy lejos de las previsiones para 2050, cuando el 15,3% de la población pasará de los 80. El número de mayores de 65 también se duplicará de hoy (18,8%) a 2050 (36,5%).

Estas cifras de envejecimiento de población suponen un reto a todos los niveles, aunque el sociosanitario encabeza las preocupaciones. Teniendo en cuenta que los mayores son los que hacen un mayor y más frecuente uso de la Sanidad pública, muchos se preguntan hasta cuándo será sostenible el sistema sanitario. “Tal y como está concebido, no puede durar mucho. La Sanidad requiere un cambio de estrategia y no se está tomando”, advierte José Antonio López Trigo, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

La población de más de 80 años casi se cuadruplicará de aquí a 2050

Otro tanto que con los recursos sanitarios, pasará con los centros de día, residencias y demás servicios sociales. Mientras tanto, el ratio de apoyo familiar, el número de personas de más de 85 años por cada 100 de entre 45 y 65, se va a cuadruplicar de aquí a 2050, con lo que eso implica en la posibilidad de que los ancianos sean cuidados por sus familias.

Con estos retos sobre la mesa, muchos científicos están trabajando con la que se plantea como posible solución a muchos de estos problemas: la robótica asistencial. Es decir, robots que interactúen con nosotros y nos den soporte tanto físico como mental. Desde exoesqueletos – “robótica vestible” que nos ayuden a movernos – a asistentes personales que nos recuerden que es la hora de comer, que tenemos que ir al dentista o nos echen una partida de ajedrez.

“En 2050 todos los mayores tendrán algún robot en casa. No será C3PO, pero sí les ayudará a levantarse, les dará conversación y les recordará qué pastillas tienen que tomar”, afirma Ángel Lanuza, coordinador de la Plataforma Tecnológica Española de Innovación en Tecnología Sanitaria de la Federación española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin).

Lanuza presume de que España es puntera en robótica asistencial, algo que demuestra por ejemplo Marsi bionics, la empresa española que presentó hace dos meses el primer exoesqueleto pediátrico del mundo, que ha permitido que un niño con atrofia medular espinal pueda caminar. Elena García, cofundadora de Marsi Bionics e investigadora del CSIC, empezó a investigar sobre exoesqueletos en 2010. Aparte del infantil, la empresa también ha desarrollado otro exoesqueleto, en este caso parcial, destinado a personas que han sufrido una hemiplejía o ictus que les haya afectado a una parte del cuerpo. “Este esqueleto es una especie de rodilla biónica con el que estas personas podrán volver a caminar. Este proyecto ya lo tenemos desarrollado e industrializado a falta de la certificación y se podrá usar tanto en hospitales como en casa”, explica García, ingeniera industrial.

El otro proyecto de Marsi Bionics es un exoesqueleto completo para personas mayores hayan perdido la fuerza y la capacidad muscular. Los tres proyectos de la empresa de García funcionan cuando detectan la intención de movimiento de quién lo lleva para responder con la fuerza necesaria.

Otros de los robots que irrumpirán con fuerza en el mercado, serán los que ayuden a realizar las funciones básicas como la alimentación o la higiene. “Lo más cómodo y menos traumático para alguien es mover sus propios brazos o piernas aunque sea con ayuda, pero si eso ya no es posible, también se podrá contar con otro tipo de robots que realicen las funciones básicas por la persona”, explica García.

“En 2050 todos los mayores tendrán algún robot en casa. Pero no será C3PO», afirma Ángel Lanuza

Estos robots que nos ayudarán con las actividades físicas se completarán con otros, de carácter social, que ofrecerán apoyo psicológico. En un diseño de estas características está trabajando Miguel Ángel Salichs, catedrático de Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid, que lleva más de 15 años investigando este campo: “El proyecto en que estamos trabajando es en un robot que interactúa con el usuario y que ofrece entretenimiento, compañía y estimulación y cuyo objetivo es mejorar el bienestar”.

Una línea de investigación más, que está explorando ahora mismo un proyecto en el que colabora la SEGG, es el de los robots custodiales. “Estamos buscando financiación para un proyecto de robots custodiales. Dispositivos que detecten si el mayor está en buena situación, si se ha caído, a la vez que le dé compañía. Será como un suplente del cuidador, que le permita incluso salir un rato si lo necesita y poder estar tranquilo”, afirma López Trigo.

Habrá robots custodiales, que puedan hacer de suplentes del cuidador por un rato

Al igual que Lanuza, Salichs coincide en que todos estos avances hay que considerarlos a medio plazo: “Estamos empezando. Cuando vemos robots en la televisión suelen ser prototipos, pero estos pueden tardar muchos años en estar operativos para poder llegar a las casas”. Salichs cree que la tecnología irá entrando de forma progresiva con cada vez más utilidades.

El precio es sólo una de las incertidumbres que cuestionan la llegada de estos robots a las casas a medio plazo. “Uno que te ayude a levantarte, te estimule o te recuerde la medicación podría costar fácilmente 300.000 euros. Sin embargo, a medida que aumente la demanda, el coste irá bajando, por lo que es imposible predecirlo. Lo que sí es probable es que lleguen antes a las residencias que a las casas”, explica Lanuza.

El responsable de Fenin cree que será en una década cuando empecemos a ver los primeros, una vez que cada vez hay más proyectos piloto en hospitales y se empiezan a ver sus beneficios. Para Salichs, el problema es, más que cuándo llegarán, cuáles serán sus capacidades: “En 2050, por ejemplo, una pareja de octogenarios podrá tener uno o más robots, pero no pensemos que van a sustituir a los cuidadores. Saber qué serán capaces de hacer es complicado”.

No sustituirán a los cuidadores

Los expertos coinciden en que, al menos en salud, los robots no sustituirán en las próximas décadas a los cuidadores, al menos a todos. “Por un lado habrá que formar a los robots y quizás los cuidadores podrán realizar trabajos más sofisticados, pero seguiremos necesitándolos. Además, en el alzheimer el reto es mucho mayor y aún no podemos pensar en robots que puedan realizar estas labores”, afirma Lanuza.

“Los robots asistenciales son una oportunidad, pero lo son como un complemento a la asistencia tradicional. No vamos a dejar de necesitar cuidadores pero los robots sí nos facilitarán la vida y nos la harán más agradable. Contribuirán, por ejemplo, a que las personas puedan continuar viviendo en sus casas durante más tiempo”, añade Salichs.

El alzheimer tendrá que esperar

Estos robots están destinados a personas que no tengan un deterioro cognitivo importante, el Alzheimer se plantea como un reto aparte. Los investigadores coinciden en que este tipo de robótica asistencial, en la que el usuario interactúa con el dispositivo, sólo son aptos –de momento– para personas que no sufran un deterioro cognitivo. “Estos robots requieren una parte de voluntad de la personas, si el enfermo no puede hacer nada, necesitaríamos algo casi humano. Aquí estamos mucho más lejos”, apunta García.

Hay, sin embargo, un robot que cuenta ya con medio siglo de vida orientado al alzheimer, aunque sus funciones son básicamente afectivas. PARO es una pequeña foca obra del japonés Takanori Shibata, investigador del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial de Japón. Su foca se aplica desde hace años en terapias en Japón, Estados Unidos y en Dinamarca, así como en España, donde se está probando su tecnología. Shibata explicaba recientemente a este periódico que PARO, que se utiliza actualmente en el 80% de los municipios daneses, “puede mejorar el ánimo, reducir la ansiedad, depresión y el dolor y permite a los cuidadores una comunicación y asistencia física más fácil”.

Robots rentables

Aunque sus costes son elevados –Marsi Bionics estima en 1,8 millones de euros lo que ha costado el desarrollo del exoesqueleto pediátrico-, los expertos insisten en que será una tecnología rentable. “Son productos sanitarios a los que se elige máxima seguridad, pero tendrán que ir bajando su precio. En paralelo, hay que avanzar en la cobertura social. En países del norte de Europa la cobertura de algunos de estos robots, como los exoesqueletos, es total. Aquí en España las conversaciones son positivas aunque aún queda camino por recorrer”, afirma Elena García.

Según datos de la ONU, el 40% de las personas mayores tendrá en 2050 algún problema neurológico que afecte a su movilidad. Dentro de estos, ictus, parkinson, lesiones medulares o esclerosis múltiples que ya en 2004 generaban una factura a nivel mundial, según los datos de la organización, de 80.000 millones de euros anuales.

Ictus, parkinson, lesiones medulares y esclerosis múltiples generan un coste de 80.000 millones de euros anuales

Una factura que podría reducirse con algunos de estos robots y que, según Lanuza, que acaba de llegar de un encuentro de robótica en Dinamarca, «empieza a verse como algo competitivo por parte de las empresas. Porque la persona que los utiliza no necesitará rehabilitación, podrá prescindir de otros cuidados o permanecer más tiempo en su casa en lugar de ir a una residencia”, explica.

Pese a su rentabilidad, los robots asistenciales cuentan con otro hándicap. “La salud es el hermano pobre de la robótica. Aunque todo el mundo ve su importancia, es objeto de una regulación muy estricta y además depende fundamentalmente de las administraciones públicas”, explica Lanuza, que cree, no obstante, que la necesidad hará el trabajo. “La necesidad hará la popularización. El sistema va siempre por detrás de la realidad, como está pasando ya con la medicina, pero cuando se haga más imperiosa será la palanca que impulse la robótica”, concluye el de Fenin.