Salud Ignacio Fernández-Cid, presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia

"El invierno en las residencias será duro, hay que exigir la vacunación a los trabajadores"

Una pareja de ancianos acude a un centro de salud para vacunarse.

El presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia dice que viene un invierno duro y pide medidas para mantener el control. Rosa Veiga / Europa Press

Afirma que no quiere hacer un discurso victimista, pero Ignacio Fernández-Cid no puede evitar quejarse de que «los trabajadores de residencias siempre van los últimos». Es el presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia, una de las patronales del sector que aúna la atención a los mayores y dependientes a través de las residencias, los centros de día o las empresas de ayuda a domicilio.

Fernández-Cid hace referencia a «los últimos» porque, asegura, en algunas comunidades autónomas la administración de tercera dosis a trabajadores de residencias han empezado a mitad de diciembre, más de un mes después que la de los residentes: «En Madrid tuvimos que ponernos muy insistentes y decir que nos encargábamos nosotros. Aún así, empezó el 10 de diciembre».

Las residencias fueron el mayor foco de mortalidad en la primera ola y tanto es así que si las residencias privadas tenían la práctica totalidad de sus 287.000 plazas cubiertas, hoy han perdido entre 28.000 y 71.000, según asegura el presidente de la FED.

Del año que pasó Fernández-Cid valora que el sector ganase visibilidad pero asegura que aún quedan mucho por mejorar. «La sensación es como ir en una montaña rusa, cada vez que hay un positivo se entra en alerta máxima».

El incremento de la incidencia en los centros residenciales es coherente con el incremento generalizado de la infección en la población general, según el último informe del IMSERSO fechado el 12 de diciembre. El problema es que la sexta ola de contagios avanza imparable en las últimas semanas y pone en tensión la atención primaria.

«El invierno va a ser duro», reconoce Fernández-Cid, cuya patronal tiene unas peticiones muy claras para que las administraciones colaboren en que puedan controlar los repuntes. «El pasaporte Covid tiene que ser un requisito para entrar en cualquier residencia de España», plantea.

Otra de sus reivindicaciones es para los trabajadores. «No podemos obligarlos a vacunarse y hay entre un 4 y un 8% de sin vacunar, unos 12.000 trabajadores. Debe ser un requisito. Si no te vacunas, suspensión de empleo y sueldo», afirma. Todo eso junto a la realización de tests de antígenos a trabajadores cada semana y que se acaben de poner las tercera dosis. Otra cosa ilógica es que no nos han vacunado de la gripe», asegura.

En el lado positivo, Fernández-Cid asegura que los residentes «están ahora tranquilos gracias a que se han flexibilizado las visitas y se ha vuelto a cierta normalidad». También cree que no se volverán a dar los problemas para traslados al hospital que ocurrió en la primera ola. «Esto no nos da miedo, no creemos que haya problemas si tenemos que trasladar a residentes».

La FED espera que las administraciones respondan a sus peticiones y a medio plazo se estudie ese cambio de modelo. «Se estima que en los próximos años habrá que duplicar el número de trabajadores del sector. Tenemos que hacer una reflexión general porque hoy por hoy ya faltan trabajadores, imagínate a futuro».

Otro de los problemas radica, asegura, en la falta de coordinación entre Sanidad y Dependencia. «¿Por qué no se permite a los médicos de las residencias acceder a la historia clínica de los pacientes? ¿O firmar recetas? Son médicos y podrían hacerlo con lo que se conseguiría agilizar la gestión».

El sector tiene aún más reivindicaciones, una de ella la bajada del IVA al 4% en sus servicios, algo que les ha llevado ya a Europa tras la negativa a nivel nacional. «La mitad de las plazas de dependencia son privadas o concertadas. El servicio es ante la misma necesidad y no tiene sentido gravarlo con un IVA diferente», afirma Fernández-Cid. La FED subraya la necesidad de abordar un sector en auge, que en 2050 necesitará alrededor de 785.000 plazas residenciales, el doble de las existentes en 2018.

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